Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


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La auténtica transición,Rob Hopkins, mucho por aprender de su proyecto, no os lo perdáis en octubre en Mallorca

http://www.pocapoc.org/pdfsgt/INV_CATALA_2016.pdf

 

 

“Transición: pasaje de un estado a otro, período de transformación“… Rob Hopkins supo ver antes que nadie los cambios que se avecinaban. A su gentil manera, sin estridencias pero sin pausas, este espigado profesor de permacultura ha puesto en marcha una silenciosa revolución que se despliega ya por 43 países y está empezando a dar una vibrante cosecha de cambio económico, energético y social al cabo de ocho años.

Lo que empezó como Transition Towns ha acabado cuajando en la Red de Transición, un experimento de ramificaciones múltiples con 1.130 iniciativas en todo el mundo. Nada está escrito en piedra, y la única convicción que une a los ‘transicionistas’ es ésta: “Si esperamos a que actúen los Gobiernos, será demasiado tarde. Si tomamos la iniciativa en solitario, será demasiado poco. Pero si actuamos comunidades, posiblemente será suficiente y a tiempo”.

Digamos que Hopkins oteó la crisis en los tiempos de las vacas gordas. Y aunque los primeros reclamos del movimiento de Transición fueron el cambio climático y el ‘pico’ del petróleo, el mensaje ha evolucionado ahora hacia la “regeneración económica”, empezando por lo que tenemos más cerca.

“El sistema con el que funcionamos se encuentra en un callejón sin salida”, sostiene Hopkins. “Y el problema es que no tenemos ninguna alternativa válida sobre la mesa. En el movimiento de Transición estamos intentando crearla con un abanico de acciones: planes de descenso de consumo energético, cooperativas de energía solar, proyectos de agricultura urbana, apoyo a las economías locales, monedas complementarias. No tenemos todas las soluciones, pero al menos las estamos buscando“.

De todo esto hablará hoy Rob Hopkins por videoconferencia en las jornadas “Despierta: el planeta te necesita” en la Casa Encendida de Madrid, “también estarán el filósofo y pensador Jordi Pigem y el biólogo y educador Juan del Río, uno de los principales impulores de la Red deTransición en España. En las jornadas se proyectará el documental “En transición 2″, con la aportació como animador del español Emilio Mula.

En Gran Bretaña, mientras tanto, el “experimento” sigue creciendo por días. Tan sólo en Londres hay más de 50 grupos conectando los grandos barrios y promoviendo iniciativas de autonomía alimentaria, movilidad urbana o dinero local, como la emblemática ‘libra de Brixton’. En el 2012,Bristol dio un tremendo impulso al movimiento de las monedas sociales con la adopción de la nueva divisa electrónica y complementaria en una ciudad de medio millón de habitantes.

“Experimentamos haciendo: no esperamos a que nadie nos dé permiso”, advierte Ben Brangwyn, co-fundador del movimiento. “No tenemos una receta mágica para el cambio, y hemos comprobado que la misma fórmula no sirve en todas las partes del mundo. Pero la red se está propagando cada vez más rápido. Del intercambio de experiencias está surgiendo un poder transformador que antes no teníamos”.

Totnes, por cierto, es un pueblo bucólico pero no ‘utópico’ de poco más de 7.000 almas en la campiña de Devon. “Todavía hay coches por las calles y no tenemos a las cabras pastando en los tejados verdes“, bromea Frances Northrop, al frente del grupo local de Transición. “Los cambios son lentos, pero el proceso está en marcha y hemos implicado a las autoridades locales. Las placas solares empiezan a ser ubicuas y el plan de descenso de consumo energético se consumará en 2030. Con Transition Streets hemos embarcado en el cambio a gran parte de la población, calle a calle, casa a casa. Y ahora contamos con el impulso de los comercios locales, que son el auténtico motor de nuestra economía”.

En el terreno de la energía, Totnes marcó la pauta en el 2003 con el primer Plan de Descenso Energético del Reino Unido, con la mirada puesta en el 2030. Una mirada limpia, desde lo alto del castillo normando desde el que se domina el pueblo, bastará para constatar el destello de las placas fotovoltaicas en los tejados. Más de 65 grupos de transición -con 550 hogares implicados- se han abonado al cambio, con un ahorro medio de 700 euros en la factura de la luz y con una reducción media de 1,3 toneladas de CO2.

La alimentación, tan ligada al pasado y al futuro de esta ciudad-mercado, es sin duda el campo más fructífero. La iniciativa Food Link pone en contacto directo a los productores con los consumidores. Gardenshare ha creado una red de huertos compartidos. Food Hub intenta dar respuesta a problemas como los excedentes alimentarios. Las Seeding Sisters son las animadoras de la agricutura urbana y el grupo local de Incredible Edible,cultivando a discreción en todos los espacios públicos, ha echado raíces en apenas dos años.

“Necesitamos una nueva economía que funcione para la gente y para el planeta”, retoma el hilo Rob Hopkins, artífice de la nueva cultura de la transición. “Empezamos como una respuesta directa al cambio climático y al pico del petróleo, pero el mensaje se ha ido enriqueciendo y afecta ahora a todo eso que llamamos ‘resiliencia’ desde lo local… Cómo reconstruir las economías, cómo respaldar a los emprendedores y crear empleo, cómo aspirar a una mayor igualdad”.

Pero puestos a indagar en lo que moviliza a la gente, más allá de los mensajes de urgencia ecológica o de regeneración económica (tanto da), la respuesta es así de simple: la necesidad de conectar. “Es algo que hemos podido comprobar en todas las partes del mundo”, admite Hopkins. “La gente quiere conocer a sus vecinos, sentirse parte de algo, compartir inquietudes y vislumbrar soluciones”.

“Aunque los cambios más profundos requieren tiempo y paciencia”, advierte Hopkins, que puso en práctica su “experimento” en Totnes en 2006, cinco años después de haber urdido su primer plan de ‘transición’ para Kinsale (Irlanda), cuando ni siquiera se había “acuñado” aún la nueva dimensión del término.

Hopkins advierte sin embargo del riesgo de tomarse la Transición como un acto de fe: “Cuando empezamos acuñamos los doce pasos, pero ahora hemos dejado atrás esa aproximación porque era demasiado rígida y había quienes lo interpretaban como si fueran los doce mandamientos. No hay siquiera una guía, en todo caso un ‘Compañero de Transición’, y así es como hemos titulado el libro que recoge las experiencias en todo el mundo”.

     Sin salir de Totnes más que ocasionalmente en tren o en barco (se resiste en coger el avión por no aumentar su huella ecológica), Hopkins se acaba de descolgar con un nuevo libro -“The Power of Just Doing Something”- inspirado en una idea así de simple: cómo la acción local puede cambiar el mundo.

“Los pequeños cambios en nuestro radio de acción pueden acabar cuajando en algo grande y extrordinario”, advierte el cofundador de la auténtica Transición, que se despide con una llamada al idealismo práctico: “La visión de otro mundo posible y mejor es totalmente necesaria. Es algo que te pones delante de los ojos y hacia lo que avanzas paso a paso, aunque por momentos pueda parecer imposible”.


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15 ARTISTAS COLABORAN PARA HACER DE UN HOSPITAL INFANTIL DE LONDRES UN LUGAR MÁS ALEGRE PARA SANAR

 

http://culturainquieta.com/es/inspiring/item/5697-15-artistas-colaboran-para-hacer-de-un-hospital-infantil-de-londres-un-lugar-mas-alegre-para-sanar.html

Los hospitales no son divertidos: estás enfermo, la comida es horrible y todo parece sombrío y estéril. Sin embargo, una organización artística británica, llamada Vital Arts (Arte Vital), que trabaja para Barts NHS Trust y es financiada por donativos, decidió hacer algo sobre el último aspecto En los últimos años, sus esfuerzos transformaron el Hospital Real Infantil de Londres en un lugar divertido en el que, nos atreveríamos a decir, apetece estar.

Los artistas del proyecto utilizaron vinilo, cerámica, alfombras, madera y otros materiales, para decorar los espacios del hospital. Colores vibrantes y alegres, dibujos de animales que adornan las paredes y todo un pabellón transformado en un bosque de fantasía. En resumen, el lugar parece tan bueno que un niño puede ser que no desee salir de él.

Traumatología y aparato digestivo (Pabellón 7D), por Morag Myerscough

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“Queríamos crear un lugar que sirviera de escape para los jóvenes pacientes, un lugar atractivo que fuera divertido, juguetón y colorido, pero al mismo tiempo, diera la oportunidad para que toda la familia se relajara junta.”

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James Rhodes, muy interesante…desde la resiliencia y desde la calidad humana

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Libro biográfico y la entrevista

El pianista y también escritor británico James Rhodes es uno de los artistas del momento. Lo es por su talento musical, ya que es un reputado concertista de piano, que está divulgando la música clásica por todo el mundo entre un público muy diverso. Y también por sus memorias, recientemente publicadas, “Instrumental”(Blackie Books), que se han convertido en todo un bestseller.

En este durísimo libro, Rhodes rememora los abusos sexuales a los que fue sometido entre los 5 y los 10 años por parte del entrenador de boxeo del colegio donde estudiaba, y las consecuencias que esos abusos tuvieron en su vida: autolesiones, comportamiento sexual desordenado, intentos de suicidio, ingresos en psiquiátricos, etc. etc. Para hablar de esas terribles experiencias y de cómo la música ejerció un poder curativo en su vida, quedamos con él en el Gran Teatro del Liceo. Allí se refirió al sentimiento de culpabilidad que invade a todas las víctimas, a lo que le ocurrió al hombre que abusó de él, a cómo son sus relaciones de amistad, o a la relación que mantiene con su primera esposa y con el hijo de ambos.

Pero esta autobiografía también se refiere a cómo la música le ha salvado la vida, al menos por el momento, a lo que ha significado dedicarse profesionalmente a ella, o a los problemas que observa en la industria musical. Sin embargo, la entrevista tiene un momento especialmente sobrecogedor: el instante en el que habla del presente y de si se siente o no razonablemente feliz. No hay que perderse su respuesta.

Fuente: http://www.rtve.es/television/2016051…


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Cristóbal Cobo: “Enseñemos a hacer preguntas y no a repetir respuestas”

 

Así era…

Cristóbal Cobo

Profesor e investigador en nuevas tecnologías y educación, y director delCentro Estudio Fundación Ceibal.

Cristóbal asegura que sus padres debían estar muy locos porque de pequeño le regalaron un sistema de fundir plomo para hacer figuritas moldeables. Asegura que era fascinante y podía pasarse horas y horas experimentando con ello. Tanto que los domingos por la tarde los dedicaba a terminar corriendo los deberes que no había hecho con antelación.

El mundo ha cambiado mucho desde la aparición de internet y las TIC. ¿Lo ha hecho de la misma forma la educación?
Sí ha cambiado, pero hay cosas que no han cambiado de la forma que pensábamos que lo iban a hacer. Claramente hay cosas que no son similares a como era un aula hace 30 años, pero la situación no es la que esperábamos que fuera, ni la educación ha mutado de la misma forma que lo ha hecho el mundo en general.

¿Por dónde cree que hay que empezar a cambiar la educación para que así sea?
Yo creo que lo primero que hay que modificar tiene que ver con nuestra disposición, nuestra apertura, flexibilidad, humildad, modestia. Las tecnologías proponen paradigmas distintos a otros ecosistemas o modelos que habíamos utilizado en siglo anteriores bajo otros instrumentos. La apertura de nuestra mente sería el principal componente del cambio.

¿Y en segundo lugar?
Creo que la reconceptualización del valor del conocimiento. Este es uno de los valores más sustantivos. Esta reconceptualización no ha de quedar atrapada por una tecnología en particular, sino que plantea preguntas sobre al rol de la educación y, al mismo tiempo, sobre lo que significa aprender. Esto va mucho más allá del uso o la introducción de dispositivos en las aulas o en las tareas curriculares.

Suele hablar de aprendizaje invisible, ¿nos lo puede definir?
Este concepto es una provocación, una llamada de atención a algunos procesos de generación de conocimiento que creemos que no están siendo tomados en cuenta. Estos procesos tienen que ver con el componente del conocimiento tácito, que es más difícil de sistematizar, de poner en una base de datos. También tiene que ver con las habilidades más blandas o no cognitivas, que también son difíciles de sistematizar y sobretodo de evaluar. El hecho de no poder utilizar métricas para controlar su progresión en el niño o niña las ha mantenido a salvo, pero también ha provocado que no sean tenidas en cuenta ni valoradas.

¿Qué implica que no se puedan sistematizar?
Que no se ven reflejados en las notas o el boletín de cualificaciones, pero que están ahí. Lo que planteamos es que hay muchos aprendizajes que están siendo estimulados por la tecnología y que no van a verse representados en las notas o en las calificaciones, pero sí van a estar reflejados en otros entornos de aprendizaje que no son necesariamente formales.

¿Se aprende mejor aquello que descubrimos solos?
Podemos aprender solos o en un grupo, por cauces formales o de forma informal. La dicotomía real tiene que ver en si está conducido por el profesor o por la curiosidad y la motivación personal. Creo que esa es la diferencia y que es la clave. En el aula aprendemos muchas cosas, pero fuera de ella también. Lo que pasa es que no sabemos hacer dialogar los aprendizajes informales con los que son formales.

¿Y cómo cree que deberíamos hacerlo?
Creo que de la misma forma que nosotros resolvemos problemas que no nos habíamos planteado: a través de la experimentación. La ruta que nos queda por consolidar desde la educación formal construir es más puentes y caminos para dar espacio a esas oportunidades no planeadas de aprendizaje.

¿Nos puede poner algún ejemplo?
¡Claro! El aprendizaje basado en problemas, la construcción de laboratorios que puedan tener interacción con la sociedad, la posibilidad de generar incubadoras de ideas que puedan llevarse a la calle… Yo creo que todo esto crea puentes entre los dos mundos de conocimiento.

Aprender o pensar, ¿son habilidades naturales o deben trabajarse en la comunidad educativa?
Yo creo que uno trae un maletín con un conjunto de habilidades y talentos, pero todo esto que uno tiene hay que pulirlo y afinarlo para explotarlos. Lo que debemos ver es cómo enseñamos a aprender.

¿Y cómo lo hacemos?
Hay que entender el aprendizaje como un continuo que no está adscrito a un programa curricular. Esto es fácil decirlo pero difícil implementarlo. Tanto es así que el currículum vitae todavía sigue siendo la moneda de cambio para mostrar cuánto sabes. Tu vas a una empresa y le enseñas este documento donde dice lo que has estudiado, cuánto tiempo y en qué sitio, pero no dice nada de tu aprendizaje, de tu experiencia, de tus capacidades de explorar, de solucionar problemas. Somos demasiado conservadores porque seguimos utilizando este tipo de métricas que hoy en día han quedado obsoletas.

De hecho, en los centros educativos el aprendizaje está muy estandarizado. ¿Cree que debemos aprender todos lo mismo?
Alguien se preguntaba que si todos aprendemos de forma distinta, por qué a todos nos enseñan por igual. Yo creo que la respuesta rápida es: no, no tenemos que aprender todos lo mismo. Pero hay algunos aprendizajes que nos permiten desarrollar estructuras para construir conocimientos después. Si yo puedo construir una gramática más lógica con lenguaje matemático, luego puedo desarrollar conocimientos que pueden tener que ver con tecnología, con ciencia, etc. La programación también es un lenguaje que debemos desarrollar. Probablemente no todos debemos aprender lo mismo, pero hay algunos conocimientos básicos que sí debemos tener de forma transversal.

¿La fórmula sería entonces conocimientos básicos transversales junto con un abanico más amplio?
Sí, sería muy interesante que la educación fuera más flexible y personalizable en este sentido. Debemos tener en cuenta las situación en la que estamos ahora: la posibilidad de construir conocimiento con personas de todo el mundo es una oportunidad abrumadora. Tenemos al alcance de la mano una comunidad de aprendizaje sin límite.

¿Las comunidades de aprendizaje pueden ser una buena herramienta para socializar el conocimiento?
Por supuesto. Las comunidades de aprendizaje ya existían antes de que acuñáramos el término. Tenemos “tribus” que se encuentran de manera formal o informal y espontánea. Generalmente nos juntamos por una temática que tenemos en común. Hay un saber que los reúne, aunque no sea físicamente, y este valor hay que explotarlo al máximo.

¿Qué papel juegan las tecnologías en el aprendizaje invisible?
Si las TIC son entendidas como herramientas para explotar la curiosidad y la experimentación, juegan un papel fundamental. El problema es que las tecnologías pueden ser utilizadas para llevar a cabo pedagogías profundamente conservadoras y lineales. Para los niños la tecnología no es algo innovador, no es algo disruptivo, porque han nacido con ello. Ellos gastan menos energía en investigar la interfaz porque la tienen por habitual, debemos tener esto en cuenta.

¿Cómo se puede estimular la curiosidad de los chicos y chicas en un entorno como el actual?
Enseñando a hacer preguntas y no a repetir respuestas. Los programas curriculares son un conjunto de respuestas estructuradas y sistematizadas. El currículum debería ser un punto de partida que hace preguntas provocadoras y que no te da las respuestas. Lo que incentiva la curiosidad, la experimentación, es buscar la respuesta a preguntas abiertas. Esto sería más inteligente y seductor para plantear desde la escuela.

¿Formamos mucho en contenido y poco en competencias?
Hablamos de la educación enciclopédica y cuando salimos al mundo laboral vemos que los contenidos se convierten en algo reemplazable. Las otras destrezas adquieren un valor sustantivo, pero no nos las han evaluado, como decíamos antes. Las habilidades técnicas deben ser enriquecidas y amplificadas por habilidades de orden emocional. El gran tema está en pasar del enunciado a la escena.

¿Y cómo pasamos a la escena?
Primero debemos averiguar cómo las incentivamos y, en segundo lugar,  cómo trazamos habilidades como la colaboración, la empatía o el pensamiento crítico. Hay que asumir ese salto al vacío aunque sea difícil poner una calificación a la capacidad del alumno.


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Not Knowing (No Saber). El arte de transformar la incertidumbre en una oportunidad. Steven D’ Souza y Diana Renner

 

 Libro inspirador para los que trabajamos en educación…para reflexionar sobre algunas ideas expuestas en el libro….

 por ejemplo:
  • la maldición del conocimiento, especialmente de los expertos
  • ¿Como hacer frente a :“hechos desconocidos que desconocemos”?
  • ¿que implica “no saber”?
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