Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


Why Is Gratitude So Difficult, Yet Outrage So Easy? [¿Por qué es tan difícil la gratitud y tan sencillo el enfado?]

 

Llegando a un momento del año que nos recuerda que debemos ser agradecidos, varios estudios sobre el funcionamiento del cerebro explican los motivos por los que nos cuesta tanto dar las gracias. Fast Company propone dejar de lado nuestro instinto de alerta permanente que, aunque evolutivamente ha permitido evolucionar a la raza humana hasta nuestros días, ahora nos hace ser más propensos a la ira y a ver defectos por todas partes.

Nuestro cerebro no concuerda con el concepto de ‘Acción de Gracias’. La gratitud debería estar a la orden del día (y de cada día si estás de acuerdo con que dar las gracias diariamente puede hacerte más feliz), pero en realidad somos mucho más propensos a enfadarnos por los atascos de tráfico, por la gente maleducada o por el bombardeo continuo de malas noticias en los medios.

“En líneas generales, uno de los motivos más comúnmente aceptados por el cual nos irritamos tan rápido -y a la vez nos cuesta tanto dar las gracias en el trabajo y en la vida-, es que los seres humanos llevamos integrado un sesgo de negatividad,” explica Christian Thoroughgood, Profesor Ayudante de Psicología en la Villanova University. Afirma que aunque los pensamientos negativos puedan tener una intensidad parecida, las malas experiencias y sucesos tienen un efecto mucho más potente en nuestros pensamientos, emociones y comportamientos que las experiencias positivas o neutrales.

“Una bronca de tu superior es más probable que te haga enfadar y te descomponga que no que te suba el ánimo un agradecimiento por parte de un cliente.” De hecho, Thoroughgood afirma que una investigación sobre experiencias laborales diarias ha concluido que las frustraciones y preocupaciones del día a día influyen cinco veces más en los empleados que las emociones que suben el ánimo.

La causa se encuentra dentro de nuestro cerebro y no ha evolucionado demasiado desde la Prehistoria. Por aquel entonces, los humanos podían detectar rápidamente cualquier simple cambio de viento que pudiese implicar algún peligro. La mayor parte del tiempo no existía amenaza alguna, pero ese estado de alerta continuo podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. Aunque hoy en día ya no ocurre lo mismo, la amígdala, nuestro pequeño centro de alerta en el cerebro, sigue trabajando duro filtrando toda la información posible para sortear el peligro.

Sin embargo, ahora existe mucha más información para procesar a diario que cuando nuestros ojos escaneaban el horizonte en busca de posibles amenazas como un depredador, un incendio o una tormenta. Y toda esa fuente de información aún se canaliza a través de la amígdala.

¿Es de extrañar entonces que, con nuestro estrés diario de trabajo/vida combinado con la avalancha constante de titulares horribles sobre tiroteos masivos y agresiones sexuales, el enfado domine nuestra conciencia?

Tal y como indica Thoroughgood, “no nos centramos en ser apreciativos o agradecidos porque a menudo estamos demasiado preocupados pensando en lo que nos ha ido mal recientemente.” Obviamente, siglos de acondicionamiento cerebral hacia este comportamiento son difíciles de modificar, pero algunos profesionales están tratando activamente de combatirlo.

Anthony Stephan, un responsable de Deloitte Consulting, cree que primero hay que encontrar la fuente del enfado. “¿Tengo conversaciones poco deseables en el trabajo y en el entorno personal? Claro .” Según la forma en que Stephan lo ve, la irritación o incluso los arrebatos emocionales y los niveles intensos de vinculación con cualquier asunto, a menudo tienen su origen en temores motivados por inseguridades y problemas no resueltos de baja autoestima combinados con las expectativas que nos creamos hacia las situaciones y las actitudes de las otras personas.

Stephan afirma que él se centra en tratar de ser empático. “Es esencial que demos las gracias a las otras personas, que actuemos con fe en el espíritu humano y que seamos pacientes cuando los demás a veces permiten que sus voces internas salgan a la luz.”

También cree que la autoconciencia es el aspecto más importante que nos ayudará a pasar de la ira al agradecimiento. “Podemos desarrollar la autoconciencia a través de la reflexión,” afirma. Él lo ha convertido en un hábito diario. “Gran parte de nuestro crecimiento proviene de la capacidad de sentarnos y reflexionar, con vulnerabilidad y coraje, para apoyarnos y aprender de nuestras experiencias,” concluye Stephan.

Muchas compañías han puesto en valor durante largo tiempo el planteamiento de centrarse en las cosas que necesitamos para mejorar en vez de centrarse en nuestras fortalezas, opina Autumn Manning, Cofundador y CEO de la plataforma virtual de participación de empleados, YouEarnedIt. Pero también señala que no hay demasiadas compañías que tengan desarrollados unos buenos procesos para fomentar la difusión de un feedback positivo sobre personas y equipos. Ponerle solución puede ser bastante simple, empezando por crear el hábito de resaltar las fortalezas ajenas desde bien temprano y con frecuencia.

“Los ejecutivos pueden incluso dar un paso más allá enfatizando dentro de su empresa el modo en el cual el refuerzo positivo conduce a mejores resultados empresariales, sin tantas críticas,” dice Manning. “Asegúrate de destacar claramente los buenos comportamientos con mucha más frecuencia que los malos para ayudar a reforzar este hábito,” aconseja. Una manera puede ser programar encuentros semanales o mensuales con los equipos o empleados para decirles hasta qué punto han ayudado a la organización y cómo su trabajo es reflejo de los valores más importantes de la empresa y de los buenos resultados. Guárdate el feedback constructivo para las reuniones individuales, subraya Manning.

Como preparación de la Navidad, los managers de Lucidchart, una firma de software de diagramas de flujo online, decidieron que en lugar de dar un regalo de “agradecimiento por el trabajo,” elaborarían diagramas individuales para dar las gracias a cada empleado. El año pasado, la especialista en mensajería de la marca, Libby Thomas, recuerda cómo el equipo creativo se pasó un montón de horas escribiendo, diseñando y promoviendo una campaña de marketing de diagramas de flujo inspirados en la cultura pop. “Vivimos y respiramos esos diagramas durante meses,” recuerda. Luego, en diciembre, nuestro jefe entregó a cada miembro del equipo un paquete idéntico. No obstante, dentro del paquete, había un diagrama de flujo completamente personalizado con bromas y cumplidos específicos para cada empleado. “Honestamente, fue uno de los regalos más pensados y divertidos que he recibido,” reconoce Thomas, “y vino de mi jefe.”

Karl Sun, Cofundador y CEO de Lucid Software, opina que se trata de priorizar el trabajo en equipo respecto al ego. “En realidad, nuestro énfasis en ser un equipo ha empoderado a las personas de toda la organización para crear un sentido apreciativo y de gratitud en la oficina y no solamente mediante las palabras, sino también mediante acciones.” Sun explica que su compañía tiene un presupuesto reservado para hacer que los equipos se reúnan para divertirse fuera de la oficina. “Creemos que si te molestas en conocer a tus compañeros de trabajo y te preocupas por ellos, entonces trabajas más para ayudar a tus amigos y estás más agradecido por el trabajo que hacen por ti.” Dice que esto también viene demostrándose en grandes gestos, como cuando un ingeniero inició una campaña en la empresa para recaudar dinero para uno de sus compañeros de trabajo (y amigo) cuya familia se había visto afectada por el Huracán Harvey. “Estoy dispuesto a hacer un esfuerzo extra en cualquier proyecto,” dice Thomas, “porque mis compañeros de trabajo también son mis amigos.”

Y como señala Manning, la gratitud también es buena para la retención del talento. “Los empleados que se sienten apreciados se quedan por más tiempo y se comprometen activamente en su trabajo. Al resaltar los comportamientos y las personas que llevan a cabo las cosas que realmente impulsan el negocio creas un círculo virtuoso. Se trata de mantener un flujo de enfoque apreciativo hacia los compañeros mediante una cultura de reconocimiento positivo.”

 

“Dishman, Lydia. “Why is gratitude, so difficult, yet outrage so easy? Fast Company, 23/11/2017 (Artículo consultado online el 04/12/2017).

Acceso a la noticia: https://www.fastcompany.com/40498820/why-is-gratitude-so-difficult-yet-outrage-so-easy

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Kintsugi, la belleza de las cicatrices de la vida

https://elpais.com/elpais/2017/12/01/eps/1512125016_071172.html?id_externo_rsoc=FB_CC

El ‘kintsugi’ es una técnica centenaria de Japón que consiste en reparar las piezas de cerámica rotas y que ha acabado convirtiéndose en una filosofía de vida. Frente a las adversidades y errores, hay que saber recuperarse y sobrellevar las cicatrices.

EN UNA ÉPOCA dominada por el consumismo y la obsolescencia programada, lo más probable es que si una mañana te levantas con el pie cambiado y, en un tropiezo, se te cae la taza del desayuno, te resignes a recoger sus pedazos y los tires a la basura sin más. Algo impensable en Japón. Hace cinco siglos, surgió en el lejano Oriente el kintsugi, una apreciada técnica artesanal con el fin de reparar un cuenco de cerámica roto. Su propietario, el sogún Ashikaga Yoshimasa, muy apegado a ese objeto indispensable para la ceremonia del té, lo mandó a arreglar a China, donde se limitaron a asegurarlo con unas burdas grapas. No contento con el resultado, el señor feudal recurrió a los artesanos de su país, que dieron finalmente con una solución atractiva y duradera. Mediante el encaje y la unión de los fragmentos con un barniz espolvoreado de oro, la cerámica recuperó su forma original, si bien las cicatrices doradas y visibles transformaron su esencia estética, evocando el desgaste que el tiempo obra sobre las cosas físicas, la mutabilidad de la identidad y el valor de la imperfección. Así que, en lugar de disimular las líneas de rotura, las piezas tratadas con este método exhiben las heridas de su pasado, con lo que adquieren una nueva vida. Se vuelven únicas y, por lo tanto, ganan en belleza y hondura. Se da el caso de que algunos objetos tratados con el método tradicional del kintsugi —también conocido como “carpintería de oro”— han llegado a ser más preciados que antes de romperse. Así que esta técnica se ha convertido en una potente metáfora de la importancia de la resistencia y del amor propio frente a las adversidades.

El ‘kintsugi’ evoca el desgaste que el tiempo obra sobre las cosas físicas y otorga valor a
nuestras imperfecciones

La filosofía vinculada al kintsugi se puede extrapolar a nuestra vida actual, colmada de ansias de perfección. A lo largo del tiempo conocemos fracasos, desengaños y pérdidas. Con todo, aspiramos a esconder nuestra naturaleza frágil, esa que nos hace más humanos y auténticos, bajo la máscara de la infalibilidad y éxito. Se ocultan los defectos, aunque desde que nacemos nos recorre una grieta. Adam Soboczynski apunta en El arte de no decir la verdad (Anagrama) que hemos aprendido a camuflar “con gran esfuerzo, y manteniendo la compostura, incluso la más terrible de las conmociones que nos golpean”.

Kintsugi, la belleza de las cicatrices de la vida
ILUSTRACIÓN DE DIEGO MIR

Somos vulnerables no solo física, sino también psíquicamente. Cuando las adversidades nos superan, nos sentimos rotos. A veces, es el azar el que nos lleva al punto de ruptura; otras, somos nosotros mismos, con nuestras elevadas expectativas no cumplidas y la avidez de novedad, los que nos metemos en el hoyo. El filósofo Josep Maria Esquirol defiende que “la memoria y la imaginación son las mejores armas del resistente”. Como animales dotados de creatividad, tenemos una poderosa herramienta en la capacidad de concebir alternativas a la realidad. Pero cuando soplan malos vientos, ¿qué más nos ayuda a resistir la embestida? La respuesta es, según la escritora Joan Didion, el verdadero amor propio. La gente con esta cualidad “es dura, tiene algo así como agallas morales; hace gala de eso que antes se llamaba carácter”. Y el logro de una vida plena pasa, además, por librarse de las expectativas ajenas y dejar atrás la compulsión de agradar.
No hay recomposición ni resurgimiento sin paciencia. En el kintsugi, el proceso de secado es un factor determinante. La resina tarda semanas, a veces meses, en endurecerse. Es lo que garantiza su cohesión y durabilidad. Entre los cultivadores de la paciencia, Kafka ocupa un lugar privilegiado. Para él, la capacidad de saber sufrir y de tolerar infortunios era la clave para afrontar cualquier situación. Un día, mientras paseaba con un amigo, le dio este consejo: “Hay que dejarse llevar por todo, entregarse a todo, pero al mismo tiempo conservar la calma y tener paciencia. Solo hay una forma de superación que empieza con superarse a sí mismo”. La receta para vivir del autor de El proceso es sencilla, pero no por ello menos difícil: “Tenemos que absorberlo todo pacientemente en nuestro interior y crecer”.

Saber valorar lo que se rompe en nosotros nos aporta una serenidad objetiva. Apreciémonos como somos: rotos y nuevos, únicos, irreemplazables, en permanente cambio.


DEEPER LEARNING

http://educaciodema.cat/tendencies/deeper-learning

Descobreix les 6 competències clau de l’aprenentatge profund

Les “noves” pedagogies no són únicament estratègies metodològiques, són eines de transformació educativa capaces d’accelerar l’anomenat aprenentatge profund. Per això durant el proper Camp Base tractarem aquesta tendència global que cada cop té més presència al territori català.

Però.. què és el Deeper learning? Literalment traduït com “aprenentatge més profund” és un enfocament educatiu que té com a objectiu potenciar 6 competències tant dins com fora de l’aula: el domini de competències bàsiques, el pensament crític, el treball col·laboratiu, la comunicació efectiva, l’aprenentatge autodirigit i una mentalitat acadèmica positiva, és a dir, un alumnat confiat en les seves pròpies capacitats i que veu la rellevància de la feina que desenvolupa a l’escola. Per tant, un centre educatiu que segueix aquest enfocament organitzarà la seva vida escolar vinculant els aprenentatges a l’entorn proper i a reptes i problemes reals.