Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


Amar educa, Maturana para siempre

 

“Cuando decimos que amar educa, lo que decimos es que el amar como espacio que acogemos al otro, que lo dejamos aparecer, en el que escuchamos lo de dice sin negarlo desde un prejuicio, supuesto, o teoría, se va a transformar en la educación que nosotros queremos. Como una persona que reflexiona, pregunta, que es autómata, que decide por sí misma.

Amar educa. Si creamos un espacio que acoge, que escucha, en el cual decimos la verdad, y contestamos las preguntas y nos damos tiempo para estar allí con el niño o niña, ese niño se transformará en una persona reflexiva…


‘El mundo está de parto ahora y la pregunta es qué va a dar a luz’

Martin Seligman

Martin Seligman es, digamos, el ‘padre’ de la psicología positiva. O, dicho de otro modo, de toda una corriente académica y práctica que busca promover el optimismo, la esperanza, sin caer en espejitos de colores ni en los anaqueles de libros de autoayuda.
Considerado uno de los 10 psicólogos más importantes –y citados– del mundo, Seligman se confinó en su casa cuando lo peor de la pandemia golpeó en Estados Unidos. Pero con 78 años sigue dando clases en la Universidad de Pensilvania.

https://www.eltiempo.com/salud/entrevista-a-martin-seligman-el-mundo-esta-de-parto-ahora-y-la-pregunta-es-que-va-a-dar-a-luz-568804

Férreo defensor del modelo ‘Perma’, que combina emociones positivas, compromiso, relaciones positivas, la búsqueda de propósito y de logros, Seligman sostiene que “el mundo está de parto ahora, y la pregunta es qué va a dar a luz”. Por eso sugiere cuestionar los pensamientos más oscuros, tratar de divertirse, aun si estamos confinados, y cita a una mística del siglo XIV para vislumbrar el siglo XXI.

“Cuando termine la pandemia –augura– será el optimismo y la esperanza en el futuro lo que generará innovación y hará que la gente dé el paso y retome su productividad”.

¿Hay algo para aprender de esta crisis global?

En mi caso aprendí lo autosuficiente que ya era (risas). Gran parte de mi vida se daba a través de internet, ya que las dos cosas principales que hago son enseñar e investigar, y 90 % de los colegas con quienes interactúo están desperdigados por todo el mundo. Así que descubrí que podía seguir enseñando y contactando a mis colegas. A eso se suma que juego al bridge, lo que solía ser cara a cara, pero migró a internet.

Y lo tercero es que tengo problemas para oír, pero Zoom, por ejemplo, tiene la opción de subtítulos, ¡así que por primera vez en años puedo entender el 95 % de lo que dice la gente a mi alrededor! (risas).

Así que estar en cuarentena encaja con la vida que ya tenía. Ahora, no ha sido así para mi familia, que viaja mucho. Mis cinco hijos son estudiantes y están por todo el mundo. Para ellos, sí, la vida es diferente ahora.

Y yendo de lo personal a lo general…


El mundo está de parto ahora, y la pregunta es qué va a dar a luz. El lado positivo es que muchas personas están descubriendo las cosas que son más importantes para ellas. Desde una visión optimista, puede surgir un mundo híbrido mejor. Como educador, por ejemplo, me queda muy claro que puedo continuar con alrededor del 50 % de mis tareas, sin reunir a todos mis alumnos en un solo lugar.
Por eso creo que estamos de parto. No sabemos qué va a nacer si pienso en el largo recorrido de la historia, si pienso en la peste negra, por ejemplo, que fue mucho más severa de lo que hoy estamos pasando, sin una red de protección, sin comunicaciones, sin ciencia y con una enorme cantidad de superstición. Pero, aun con todo eso, la peste negra dio origen casi directamente al Renacimiento, y porque acabó con un tercio de la población europea, a su vez se produjo, por primera vez, la movilidad social. En muchos sentidos, la peste negra, la pandemia más desastrosa de la historia europea, dio origen a la civilización moderna. ¿Quién sabe a qué dará a luz esta pandemia?

En medio de esta segunda, ¿cuáles son las herramientas de la psicología positiva que podemos abrazar?

Si las previsiones son correctas, muchas personas en todo el mundo se habrán vacunado para mayo de 2021. Tenemos que aguantar hasta entonces para llegar al punto en que la pandemia sea menos peligrosa. Y para eso, la psicología positiva tiene algunos indicios, con base en lo que se llama ‘afectividad positiva’.

¿Qué quiere decir? Que está comprobado que las personas que son alegres, ríen mucho y se divierten mucho en la vida tienden a resfriarse menos, por ejemplo, y esos resfríos son, además, menos severos. Está medido. No es subjetivo. Así que la primera lección es divertirse, ser y estar alegres, por más difícil que sea durante la pandemia. En mi caso, escucho más música que nunca, lo que me alegra. Dicho eso, la segunda parte de mi respuesta aborda otro aspecto de la psicología positiva, centrado en optimismo y pesimismo. Se lo diré bien sencillo: sentirse alegre es una emoción, mientras que ser optimista es una cognición sobre el futuro.

Y lo curioso es que en la literatura cardiovascular, el optimismo muestra un gran efecto. O, dicho de otro modo, los más pesimistas registran un factor de riesgo cuantitativo equivalente a fumar tres paquetes de cigarrillos al día. El optimismo también funciona a la hora de pensar en la reconstrucción que vendrá después de esta pandemia. Ahí es donde creo que ser optimista importará.

A modo de resumen: diviértete tanto como puedas durante la pandemia. Ten mucho sexo, bebe, baila. Pero cuando termine la pandemia, será el optimismo y la esperanza en el futuro lo que generará innovación y hará que la gente dé el paso y retome su productividad.

En su libro El circuito de la esperanza encontré la distinción entre los líderes transaccionales y los transformacionales. ¿Ve algún líder transformador en esta crisis pandémica?

Gran parte de la recuperación dependerá de líderes optimistas, de líderes que inspiren esperanza. Pero ¿a quién he visto durante esta crisis que sea así? No a mi expresidente (en alusión a Donald Trump), ni al primer ministro del Reino Unido (Boris Johnson). Tal vez pueda ser el francés, (Emmanuel) Macron.

Pero no tengo un buen candidato a líder transformacional. La primera ministra de Nueva Zelanda (Jacinta Ardern) lo ha hecho muy bien durante la pandemia y es ella es una líder muy positiva. Tengo entendido que una de sus principales plataformas ha sido la promoción del bienestar general, sin quedarse solo en lo económico. Eso, para mí, es algo bastante visionario.

¿Puede la pandemia ser una oportunidad para un crecimiento personal postraumático?

El crecimiento profundo depende de ver primero que ciertas puertas se han cerrado en tu vida, preguntarte qué nuevas puertas se han abierto y luego tener el coraje de atravesar esas nuevas puertas. Veamos lo que estamos viviendo. Está claro que se han abierto algunas puertas estructuralmente nuevas. El hecho de que estemos trabajando o enseñando a través de Zoom son dos ejemplos de eso. ¡Esas son puertas que se abren! ¿Hay otras que se cerraron? ¡Claro! No puedo viajar, por ejemplo, pero prefiero preguntarme qué puertas se abrieron. Cuando vemos esas puertas, tenemos que cruzarlas y ver qué pasa.

Usted suele recomendar que, ante una situación que nos inquieta, visualicemos el peor escenario posible, el mejor y, luego, el más realista. ¿Cómo aplicarlo en estos tiempos pandémicos?

Somos criaturas que gravitan hacia la interpretación más catastrófica cuando ocurren eventos malos, y hay una buena razón evolutiva para eso. Pero el problema es que, si no se trata realmente de una catástrofe, si es solo un desastre o un obstáculo, las interpretaciones más catastróficas tienden a paralizarnos y deprimirnos.

Inducen a la impotencia. Por eso es muy importante hacer interpretaciones realistas, lo que no nos resulta algo natural. Entonces, lo que sirve como antídoto contra las interpretaciones más catastróficas es pensar en las tres opciones. Durante esta pandemia serían: ‘Voy a contagiarme y moriré’, ‘Estoy bien, no me contagiaré y cuando esto termine volveré a lo que estaba haciendo antes’ y, luego, la realista. En mi caso, acabo de enterarme de que una de mis hijas tiene covid-19 y que, de hecho, yo podría tenerlo. Pero estoy en buena forma física, bajé 10 kilos durante las últimas semanas para enfrentarme al ‘monstruo’ y hago ejercicios todo el tiempo. Entonces, el escenario más probable es que me contagie, pero que sea un caso ligero y me recupere. Planteado así, eso no me paraliza. Por el contrario, ese escenario me indica que debo perder más peso, que debo levantar pesas y debo caminar más. Por el contrario, con la visión más catastrófica, nos sentimos indefensos, deprimidos, ansiosos y paralizados.

¿Qué hacer si la pandemia en sí –o los efectos de la cuarentena– ya nos golpeó y nos sentimos deprimidos, ansiosos?

Si la depresión o la ansiedad son más que leves, es muy difícil para tus amigos o afectos hacer algo al respecto, digamos, por ejemplo, por Zoom. En general, si una persona está deprimida, las mejores herramientas que tenemos son argumentar de manera realista en contra de las interpretaciones más desesperadas y catastróficas que traza esa persona. Pero se necesita habilidad para saber cómo hacerlo bien.

Argumentar con evidencias realistas en contra de las interpretaciones catastróficas también funciona, pero no son herramientas que tenga disponible la mayoría de la gente. Se requieren psicólogos expertos o psiquiatras, aunque he dedicado mi vida a enseñar estas habilidades a la gente común para que también sepan cómo hacerlo, entrenando para eso a cientos de entrenadores. En mi trabajo con el ejército estadounidense, por ejemplo, he capacitado a todo tipo de sargentos para que sepan lidiar con la depresión, el pánico y la ansiedad de los soldados bajo sus órdenes. Pero no es una técnica de autoayuda instantánea. Requiere trabajo. De hecho, esto me lleva a preguntarle: ¿Argentina está saliendo de su obsesión por el psicoanálisis?

¿Por qué lo pregunta?
Porque la Argentina es uno de los países más atrasados en el campo de la psicología

positiva y el más ‘casado’ con el psicoanálisis, mientras que prácticamente todos los demás países importantes han abandonado el psicoanálisis. Sería bueno saber por qué la Argentina es tan psicoanalítica. De alguna manera, el pensamiento psicoanalítico se centra en sí mismo, paralizando a los individuos, mientras que la psicología cognitivo-conductual moderna trata sobre habilidades que ayudan a superar problemas en el mundo externo. Acaso sea que la mirada psicoanalítica apunta al cambio profundo, y hay algo en el alma argentina que apela a una visión profundamente subyacente y autoparalizante… Me he preguntado eso sobre la Argentina desde hace casi 30 años

¿Hay alguna pregunta que no le hice y le gustaría abordar?

Durante la pandemia he pensado bastante sobre la peste negra y lo que pasó después. En aquel tiempo, el más miserable de los tiempos humanos, una monja conocida como Juliana de Norwich escribió un libro titulado Revelaciones del amor divino. Era una mística católica y escribió: “Todo será para bien y, sea lo que sea, todo será para bien”.

Esa es la actitud. Porque podemos quedarnos con (William Butler) Yeats, que escribió su poema (La segunda venida) sobre la tosca bestia que camina hacia Belén para nacer en 1919, tras la Gran Guerra. Pero esa es la visión pesimista del futuro. Creo, en cambio, que Juliana (de Norwich) tenía razón. Ella escribió: “Él no dijo: ‘No serás atormentado, no estarás fatigado, no estarás desanimado’; pero dijo: ‘No serás vencido’ ”. Predijo el Renacimiento y predijo el futuro de Occidente. Y en el caso de tu profesión, a pesar del periodismo del pesimismo y de la fatalidad, creo que el periodismo puede dar esperanzas en el futuro. Lo que Juliana planteó en el siglo XIV es fundamental que lo escuchen los líderes.


Siempre Maturana:Lo fundamental de la convivencia es la honestidad y el mutuo respeto

Humberto Maturana: Lo fundamental de la convivencia es la honestidad y el mutuo respeto¿Y hay una paradoja en esto de buscar la colaboración, para enfrentar juntos el problema, y al mismo tiempo tener que hacer distanciamiento social?“Hay que distinguir, porque no es un distanciamiento social, es un distanciamiento espacial. Porque justamente lo fundamental es la conciencia social, que tiene que ver con el respeto y el deseo de convivencia. […] Pero convivir significa poder hacer cosas juntos, pero para poder hacer cosas juntos en una situación de esta naturaleza tenemos que ser capaces de encontrarnos en lo fundamental de la convivencia que es la honestidad y el mutuo respeto”.


Y llegó su momento.Humberto Maturana, Premio Nacional de Ciencias: “Lo importante es entender que llegó el momento de mirarnos y escucharnos”

https://www.latercera.com/la-tercera-pm/noticia/humberto-maturana-premio-nacional-de-ciencias-lo-importante-es-entender-que-llego-el-momento-de-mirarnos-y-escucharnos/OBEWZDUMPVGNHCSJQJZGDI4HC4/

El biólogo y la docente en Biología Cultural Ximena Dávila, cofundadores de Matríztica, se refieren a la crisis generada por la epidemia. Dicen que la situación puede inspirar una convivencia basada en la colaboración en lugar de la competencia. “Esto nos lleva a darnos cuenta que somos humanidad, no somos seres aislados”, afirma Maturana.


A los 91 años, el autor de El sentido de lo humano se mantiene plenamente activo. Con Ximena Dávila, docente en Biología Cultural y cofundadora de Matríztica, ofrecen conferencias y seminarios vía web y se comunican con sus alumnos y con el mundo. Además de la rapidez y el carácter global de la enfermedad, el factor tecnológico distingue esta epidemia de otras, como aquella de turbeculosis que sufrió a los 12 años.

“Estamos no solo en un presente histórico particular, sino que además estamos humanizados por la referencia a la tecnología, que nos permite estar conversando a grandes distancias. Ahora va depender qué queremos hacer con las tecnología en las circunstancias que estamos viviendo: podemos conversar para ponernos de acuerdo o podemos conversar para pelearnos”, dice Maturana. “Esto nos lleva a darnos cuenta que somos humanidad, no somos seres aislados, por lo tanto tal vez nos pueda inspirar a un vivir de conversaciones para colaborar y en el deseo de convivir en forma honesta”. 

Doctor en Biología de Harvard y profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Maturana publicó el año pasado Historia de nuestro vivir cotidiano (Paidós), en coautoría con Ximena Dávila. Ahora ambos responden esta entrevista.

¿El combate con el virus podría calificarse como una guerra? ¿El virus es un enemigo?

HM: ¿Qué es un enemigo? Es un agresor que nos ataca directamente a nosotros, intencionalmente, es un suceder diferente que aparece allí y que no es coherente con la forma en que queremos vivir. Yo creo que no podemos tratar a la pandemia como un enemigo. Es un proceso en el que tenemos que entender que la única forma de deshacernos de ella no es destruyéndola sino generando la distancia que la evita.

¿El virus tiene inteligencia o se le podría considerar inteligente?

HM: No, el virus no es inteligente, no tiene inteligencia, no tiene propósito. El virus encuentra una célula, se mete adentro y la célula produce más virus. La inteligencia consciente implica intencionalidad, y el virus no tiene intencionalidad. Si tomas una bolita y la echas a correr, ¿qué inteligente la bolita como corre por el suelo? No, corre gracias a la relación física cómo se encuentra con el suelo, pero no tiene una intencionalidad. Somos nosotros los que tenemos que ser inteligentes para entender cómo opera la presencia del virus, no desde la intención sino desde sus características. Y para entender qué nos pasa y cómo resolvemos eso entre nosotros tenemos que ponernos de acuerdo para que el virus deje de estar presente generando desarmonizaciones en la vida.

XD: Yo entiendo que se lo distingue como inteligente porque es silencioso, se reproduce, es plástico. Pero es el observador el que le achaca inteligencia.

¿Qué piensa de las medidas adoptadas por el gobierno?

HM: Están bien, todas están destinadas a suprimir el flujo de contagios. Es la única acción que puede llevarnos a que esto desaparezca. No tenemos un remedio, no tenemos un anticuerpo, no tenemos nada para sacar al virus. Lo único que podemos hacer es generar una distancia entre el virus y nosotros, de tal manera que no nos toque nunca más, y así desaparezca. Y eso es lo que está haciendo el gobierno con la cuarentena, creando una situación en la cual el virus deja de contagiar. Y si deja de contagiar, desaparece. Toda epidemia se combate de esa manera. A veces tienes un anticuerpo cuando se trata de una enfermedad; si ese anticuerpo no está, lo único que puedes hacer es evitar el contagio.

Hay quienes plantearon aislar todo Santiago…

HM: No se trata de paralizarlo todo, tiene que haber flujo de alimentos, tiene que haber flujo laboral. El país tiene que seguir funcionando. La cuarentena no significa que el país se detiene. Pero como hay cosas que se detienen porque las personas no pueden salir, tenemos que organizarnos de otra manera para que no se detenga la dinámica de organización de la vida cotidiana. Si no, nos morimos todos: nos morimos de hambre o de otra manera.

 

XD: Esas personas tienen poca mirada sistémica. Yo puedo ir y comprar 200 mil pesos en mercadería para dos meses, ¿pero lo puede hacer todas las personas?

“El neoliberalismo es contrario al respeto y la colaboración”

¿Cuál es la responsabilidad que nos cabe en esta crisis?

XD: La responsabilidad que tenemos se relaciona con nuestra forma de vida y cómo seguimos, cómo nuestro modo de vivir nos desarmoniza y desarmoniza el entorno en el que vivimos. Todo eso va no solo para el covid-19 sino también para otros virus.

HM: Esta situación tiene que llevarnos a entendernos nosotros y a generar espacios de colaboración para que esto desaparezca. El virus no está orientado hacia nosotros de manera negativa. El hace lo suyo: entra en la célula y la célula produce más virus, eso es todo. Y en ese proceso el organismo se desarmoniza. Entonces somos nosotros los que tenemos que escoger qué hacer según lo que queremos. Si tratamos al virus como enemigo vamos a funcionar con esa lógica y no vamos a tratar de entenderlo como funciona. Hay de evitar que el virus siga dando vueltas para poder recuperar la armonía.

Algunos intelectuales sostienen que en esta situación volvemos a ser comunidad y que la epidemia ha favorecido la solidaridad, ¿comparten esa impresión?

XD: Para mí esta pandemia nos lleva al corazón del dolor humano. Cuando algo te toca a ti en tu vivir, la experiencia te toca en el sentido de que puedes perder la vida tú o tus seres queridos, uno despierta. Cuando está cerca de uno, hace un cambio brutal. Lo que ha hecho este dolor que viene empaquetado en pandemia, es que nos miremos al espejo.

HM: Lo importante es que seamos capaces de mirarnos. El virus no nos obliga a mirarnos, incluso puede pasar que nos rechacemos. Lo interesante es que tengamos la sensibilidad de mirarnos y darnos cuenta de que llegó el momento de escucharnos, que las quejas sobre la convivencia que teníamos son verdaderas. Que en el fondo no estamos haciendo lo que quisiéramos hacer, porque no estamos generando bienestar en la convivencia.

Ustedes plantean una convivencia basada en la colaboración en lugar de la competencia, ¿esta crisis podría brindar la oportunidad de hacer un cambio en esa dirección?

HM: Hay teorías económicas y filosóficas que se fundan justamente en la competencia, por ejemplo la idea de progreso competitivo, prosperar haciendo las cosas mejor que el otro. Si compites, tienes que anular al otro para hacer lo tuyo. El neoliberalismo mete el concepto de la competencia y es contrario al respeto y la colaboración. Competir es negar al otro, y lo niego desde mí, no desde la naturaleza o de la calidad del hacer.

XD: Los empresarios dicen cómo no voy a competir con la otra empresa, pero cuando yo compito pongo la mirada más en el otro que en lo que yo hago. ¿Cómo elimino la competencia? Haciendo bien lo que haces de manera impecable y responsable, cumpliendo con tus clientes, teniendo trabajadores y colaboradores contentos con lo que hacen. Si pones la mirada en el otro, descuidas lo que haces bien en pos del competir.

¿Cómo ha vivido este período? Ha sentido temor ante la epidemia?

HM: El tema es delicado, pero si uno sabe lo que tiene que hacer, no tengo nada que temer. Tengo que moverme en la tangente relacional en la cual evito los contagios. Es simple, pero si yo digo ¡ah, tengo que estar en cuarentena, está limitando mi libertad!, entonces me la limita. A mí no me limita mi libertad, porque mi libertad no depende de las restricciones de la cuarentena, porque yo entiendo perfectamente su valor.


El dodecaedro de la resiliencia educativa

https://www.ub.edu/neuroedu/el-dodecaedro-de-la-resiliencia-educativa/

Cuando hablamos de resiliencia, nuestro hipocampo nos conecta con Anna Forés y Jordi Grané. Tanto en La resiliencia (2008) como en Los patitos feos y los cisnes negros (2019), la neurociencia y la resiliencia se entrelazan para tejer historias y narrativas.
Nos imaginamos una trilogía que han cerrado con su última publicación (también en Plataforma actual): Hagamos que sus vidas sean extraordinarias, donde desglosan 12 acciones que responden a cómo educar para resiliar y cómo elevar lo ordinario a lo extraordinario en la cotidianidad del aula.
Con este párrafo entramos en su mundo:
El dodecaedro es un poliedro de 12 caras. Si las 12 caras de un dodecaedro son pentágonos regulares iguales entre sí, el dodecaedro se denomina «sólido platónico». Los sólidos platónicos son cinco. Reciben este nombre en honor del filósofo Platón, que fue el primero en describirlos en su diálogo Timeo o de la naturaleza. Los sólidos platónicos son: el tetraedro (asociado al fuego), el cubo (a la tierra), el icosaedro (al agua) y el octaedro (al aire). Según Platón, la quinta forma es el dodecaedro. Y es descrita en el Timeo, de manera enigmática, como aquello que «dios ha utilizado para el universo».
Sea el dodecaedro la forma del universo o no lo sea, nosotros la hemos aprovechado para plantearnos este libro como una
estructura de un dodecaedro compuesto de 12 acciones resilientes.
Inspirados por sus palabras hemos elaborado una infografía que resume las 12 acciones para Generar resiliencia desde la educación.

¿Cuántas G hay en tu día a día educativo?


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SI… POEMA DE RUDYARD KIPLING

«Si…» (originalmente “If”) es un poema escrito en 1895 por el autor inglés Rudyard Kipling que conforma las reglas del comportamiento británico. Está escrito en un tono paternal, como un consejo para el hijo del autor.

 

  Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la culpa; si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;

si puedes esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen; si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo; si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)y tratar a estos dos impostores de la misma manera;

si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho: tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta, y perder, y comenzar de nuevo por el principio y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;

y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza, excepto La Voluntad que les dice “¡Continuad!”

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;

si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte, si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;

 si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.