Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

De Cajal y Golgi: el descubrimiento de la neurona

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http://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia-y-neurociencia/30/posts/de-cajal-y-golgi-el-descubrimiento-de-la-neurona-11023

En esta página de la Federación Europea de Sociedades de Neurociencias se pueden consultar los resultados de una investigación histórica financiada por la misma: una aproximación a la historia de la neurociencia en Europa través de caricaturas. Este curioso proyecto tiene un capítulo dedicado a la antagónica personalidad de dos rivales condenados a aparecer juntos en los libros de historia, Santiago Ramón y Cajal y Camillo Golgi.

Los dos histólogos protagonizaron, muy probablemenete a su pesar, mi historia favorita de entre las historias de la Neurociencia, una historia que intento contar a todos los estudiantes con los que tengo la oportunidad de aprender, una historia que me parece imprescindible para entender el papel de la observación y del ego en el contexto de la ciencia (y de la vida).

La historia dice así: Cajal y Golgi recibieron de manera conjunta el premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1906. La coparticipación del premio, hecho inédito hasta aquella fecha1, no se debió a una colaboración estrecha entre ambos galardonados; es más, Golgi y Cajal defendían hipótesis opuestas acerca de la organización del sistema nervioso. Para Golgi, el sistema nervioso poseía una estructura reticular, es decir, no había en él células individuales como en otros tejidos, sino que las neuronas estaban totalmente conectadas a través de sus prolongaciones (Figura 1.I). Cajal, por su parte, defendía lateoría neuronal: el sabio español veía claro que las neuronas, si bien se encontraban estrechamente interconectadas, constituían unidades independientes (Figura 1.II).

Figura 1. Dibujo de Ramón y Cajal representando la teoría reticularista de Golgi (izquierda) y su teoría neuronal (derecha), con el ejemplo de las conexiones sensori-motoras de la médula espinal. Fuente: Centro Virtual Cervantes
Figura 1. Dibujo de Ramón y Cajal representando la teoría reticularista de Golgi (izquierda) y su teoría neuronal (derecha), con el ejemplo de las conexiones sensori-motoras de la médula espinal. Fuente: Centro Virtual Cervantes

Sabemos, por boca de Cajal, que sus diferencias con Golgi no se limitaron al terreno profesional, sino que fueron más profundas. Él mismo escribe: ¡Cruel ironía de la suerte, emparejar, a modo de hermanos siameses unidos por la espalda, a adversarios científicos de tan antitético carácter! Tras la ceremonia de entrega del premio Nobel, donde Golgi impartió un discurso aferrándose a la teoría reticularista, Cajal se despachó a gusto contra su rival. En sus memorias, no duda en definir a su compañero de premio como uno de los talentos más engreídos y endiosados que conoció. Es más, confiesa que no comprende, si no es desde el punto de vista de la psiquiatría, a esos temperamentos mentales consagrados al culto del propio yo, herméticos a toda innovación e impermeables a los incesantes cambios sobrevenidos en el medio intelectual. Les acusa de paralizar el progreso, pretender que se renuncie a la crítica, y desear que el nivel intelectual de sus colegas descienda hasta que acepten como dogma su visión. No obstante estas enconadas críticas, Cajal reconoció la gran calidad e importancia de la obra científica de Golgi, a quien se refería como el sabio de Pavía.

Hoy sabemos que Cajal tenía razón2: la teoría neuronal supuso, para algunos, uno de los mayores hitos de la Neurociencia, tal vez incluso la semilla a partir de la cual se instauró la disciplina moderna. ¿A qué se debió que ambos hubiesen de compartir el premio? Probablemente la tarea de Cajal hubiese sido mucho más ardua de no haber contado con la técnica de impregnación argéntica desarrollada por Golgi, que permitió teñir y observar las neuronas como nunca antes había sido posible.

Así pues, cuando Cajal y Golgi se sentaban delante de sus microscopios, armados de papel, lápiz, curiosidad y paciencia infinitas, tenían ante sus ojos imágenes prácticamente idénticas. Y sin embargo, nunca vieron lo mismo.

Figura 2. Preparación de cerebelo humano. Golgi. Fuente: Grant G. Brain Research Reviews. 2007 Oct;55(2):490-8.
Figura 2. Preparación de cerebelo humano. Golgi. Fuente: Grant G. Brain Research Reviews. 2007 Oct;55(2):490-8.

Leí Reglas y Consejos sobre Investigación Científica de Cajal hace unos años, buscando inspiración. Nunca he dejado de releerlo, y cada vez que abro una página al azar encuentro una frase que me obliga a no tirar la toalla, incluso en estos tiempos, cuando seguir ganándose el pan gracias al oficio de científico se antoja cada vez más complicado:

A todos cuantos embelesa el hechizo de lo infinitamente pequeño, aguardan en el seno de los seres vivos millones de células palpitantes que sólo exigen, para entregar su secreto, una inteligencia lúcida y obstinada que las contemple, las admire y las comprenda.

Referencias

  • Grant G. How the 1906 Nobel Prize in Physiology or Medicine was shared between Golgi and Cajal. Brain Research Reviews. 2007 Oct;55(2):490-8.
  • Jones EG. Cajal’s debt to Golgi. Brain Research Reviews. 2011 Jan 7;66(1-2):83-91.
  • Kruger L, Otis TS. Whither withered Golgi? A retrospective evaluation of reticularist and synaptic constructs. Brain Research Bulletin. 2007 May 30;72(4-6):201-7.
  • Mazzarello P. Net without nodes and vice versa, the paradoxical Golgi-Cajal story: a reconciliation? Brain Research Bulletin. 2007 Jan 9;71(4):344-6.
  • Las obras de Cajal, Reglas y Consejos Sobre Investigación Científica y Recuerdos de mi vida pueden consultarse de manera gratuita en la página web del Centro Virtual Cervantes. Recomiendo encarecidamente la observación de los dibujos de Cajal: son verdaderas obras de arte, y a la vez mantienen toda su vigencia y utilidad para el estudioso de la neurociencia.

Notas

1. Tan inédito como otorgar el premio a un científico español, hecho que sólo se ha repetido con Severo Ochoa años después, y cuando éste ya llevaba prácticamente toda su vida investigando en EE.UU.

2. Sabemos que las neuronas son células independientes y que, tal como postuló Cajal, muchas de ellas están polarizadas: reciben información por las dendritas y la transmiten por el axón. No obstante, hoy también sabemos que las sinapsis pueden establecerse en múltiples zonas de la neurona y sus prolongaciones; que el flujo de información no es unidireccional, y que hay algunos sistemas en los que las neuronas se encuentran íntimamente asociadas, hasta el punto de que sus membranas se fusionan en ciertos lugares mediante uniones estrechas que posibilitan un acoplamiento eléctrico (como en el sistema tuberoinfundibular, del que hemos hablado aquí). Y cada vez más, el estudio de las redes neurales (si bien no con el significado exacto que postulaba Golgi) nos permite avanzar en la comprensión del funcionamiento del cerebro.

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