Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

Del #ElErrorEsBello y el #ABE (Aprendizaje Basado en el Error)

1 comentario

 

http://evaluaccion.es/2016/04/08/del-elerroresbello-y-el-abe-aprendizaje-basado-en-el-error/

¿Diálogo de sordos?

Todo empezó un poco por casualidad el curso pasado cuando en una clase con un grupo algo complicado se me encendió una lucecita y comprendí que seguir pidiendo a aquellos chicos y chicas que hicieran el esfuerzo de mejorar sus trabajos era como hablarles en otro idioma. Para ellos comprender que aquello que me estaban presentando era solo un comienzo de algo que podía convertirse en un trabajo definitivo rico e interesante era algo que no tenía razón de ser. Para mí, muchos de aquellos garabatos hechos de forma rápida y con el principal objetivo de “cumplir” eran todo unmundo de posibilidades a explorar. Ellos entendían que, al igual que pasa con un examen, la entrega de aquel trabajo suponía una nota asociada al éxito o fracaso del mismo: si lo presentado “está bien” se aprueba con una calificación que supera el 5 y si “está mal” se acompaña con un número inferior y se desecha como algo no válido. Para mí, calificar aquellos trabajos en términos numéricos era algo francamente complicado ya que en ellos adivinaba intenciones, intuía ideas, suponía propósitos, pero no alcanzaba a clasificar todas esas “impresiones” en un lugar concreto de esa escala que va del suspenso al sobresaliente.

Aquel diálogo de sordos entre dos formas de entender el aprendizaje me revolvió las ideas y me llevó a inventar un eslogan que durante varios meses nos acompañó en la pizarra del aula “El error es bello”. Se trataba de que aquellos estudiantes que habían incorporado a su forma de sobrevivir en la escuela el mensaje “error=fracaso=suspensocambiaran la perspectiva y asumieran la necesidad de incorporar a su práctica diaria el gusto por la experimentación, aumentaran sus niveles de tolerancia al fracaso y descubrieran la importancia de la perseverancia a la hora de encontrar soluciones.
Oportunidad de aprendizaje
Esa especie de “iluminación” que tuve en aquella clase me llevó a prestar atención y mantenerme alerta sobre lo que acerca del Error se publicaba en las redes además de realizar algunas reflexiones que publiqué en mi blog (Tu mejor maestro tu último error o Descubriendo a los Robinson) y en Twitter bajo el hashtag #ElErrorEsBello. Pero no se trataba únicamente de dar vueltas al asunto, sino de mover ficha para que el proceso pudiera continuar. Así, decidí internarme con mis alumnos en la búsqueda de una forma de trabajo y evaluación en la que el error fuera asumido como oportunidad de aprendizaje. Nuestros primeros pasos fueron tímidos y torpes pero poco a poco fuimos descubriendo formas de hacer, más lentas y pausadas, que nos permitían incorporar los aprendizajes de una manera mucho más sólida. En el proceso, más de una vez descubrimos que nos habíamos equivocado y tuvimos que echar marcha atrás o modificar la dirección en la que caminábamos. En otras ocasiones, comprobamos con alegría que nuestras intuiciones funcionaban y se nos abrían vías de experimentación muy interesantes. De esta forma, aquello que inicialmente se planteó como el reto de incorporar al trabajo de investigación y creación que se realiza en cualquier proyecto una fase de reflexión sobre las posibles mejoras a realizar al primer “boceto”, poco a poco se fue enriqueciendo con la misma experiencia. Y en ese mismo proceso el diseño de las rúbricas de evaluación, algo que inicialmente eran responsabilidad de la profesora, fue asumido por el grupo que comenzó a entender, discutir y aportar criterios propios. Y lo que inicialmente eran aspectos de evaluación independientes poco a poco fueron encontrando un espacio en estructuras algo más globales que los alumnos fueron entendiendo e identificando como fundamentales.
Aunque nuestra forma de trabajar y evaluar sigue estando en versión de prueba (beta) en este momento hemos logrado establecer algunos pasos que nos ayudan a realizar una evaluación formativa que gracias al consenso grupal convertimos en esa calificación que la administración educativa nos demanda. El proceso es el siguiente:
  • Cualquier trabajo que se propone en el aula ha de partir de una investigación personal que se ha de concretar en unaproducción inicial o boceto. Cada quien resuelve está fase como considera oportuno pero la profesora realiza un seguimiento cercano para orientar o reconducir el proceso si es necesario.
  • Los resultados de la primera producción se analizan en el grupo utilizando una guía de evaluación muy básica centrada en la forma y el contenido. Este paso permite a los alumnos encontrar errores pero también descubrir aciertos no solo en sus trabajos sino en los de los compañeros de manera que su horizonte de evaluación se ensancha y es posible llegar a acuerdos sobre criterios más concretos y ajustados a cada trabajo.
  • La siguiente fase es la de mejora del boceto inicial. Cada alumno vuelve a enfrentarse al trabajo de forma individual teniendo en cuenta los criterios acordados que la profesora se ha encargado de incorporar a una rúbrica de evaluación que se acompaña por su correspondiente lista de control.
  • La presentación del trabajo final se acompaña con una autoevaluación guiada por la rubrica.
  • Una vez entregados y presentados los trabajos definitivos los alumnos realizan una coevaluación. En ocasiones, algún alumno detecta en esta fase que su propuesta todavía puede ser mejorado y demanda una ampliación del plazo de entrega para lo que la única condición es que esta tarea se realice fuera de los tiempos de clase.
El error es bello
Hoy, con la perspectiva que me ofrece el haber logrado que alumnos adolescentes muy poco motivados se superaran a sí mismos y presentaran trabajos realmente interesantes y gracias al enriquecimiento de mis experiencias con algunas lecturas, concluyo que cuando, de forma intuitiva, propuse como eslogan de aula la frase “El error es bello” lo que pretendía era reencontrar ese punto en que el aprendizaje se vuelve algo que nos produce satisfacción. Para ello cada vez estoy más convencida de que los docentes tenemos no solo que aceptar los equívocos de nuestros alumnos como un mal menor  sino que tenemos que ir más allá y reivindicar el Aprendizaje Basado en el Error como una forma de trabajo en nuestras aulas.  Por que tal y como nos comenta Francisco Mora en su libro Neuroeducación “(…) es solo con la repetición hecha por el niño mismo y la rectificación de los errores cometidos como se experimenta una reacción emocional, aquella de la recompensa y el placer, y con ella se sedimenta, con solidez en la memoria lo que se ha aprendido.

 Y es que, permítanme decirlo otra vez, equivocarse es parte del proceso de aprendizaje.

Un pensamiento en “Del #ElErrorEsBello y el #ABE (Aprendizaje Basado en el Error)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s