Pues sí, al igual que nos pasa a los adultos, los niños también pueden padecer estrés.

Pese a que en general se considera la infancia como una etapa de la vida libre de preocupaciones, muchos niños sufren de estrés. Ir al colegio, hacer nuevos amigos, integrarse a una vida social activa, pueden ser factores de preocupación desde una temprana edad. Hay muchas situaciones, incluyendo los conflictos y desacuerdos en el terreno social, que pueden hacer que los niños se estresen.

Dependiendo de cómo sea el temperamento del niño o la niña (introvertido o extravertido) tendrá respuestas distintas al estrés.

Presta atención a los siguientes marcadores.

Te ayudarán a detectar si tu hijo necesita ayuda para resolver un conflicto u otro tipo de problema.

Si tu hijo introvertido está estresado, puede que notes que:

■ Se encierra en sí mismo o elude los problemas.
■ Deja de hablar.
■ Se resiste a hacer cosas o se vuelve pasivo.
■ Se pone rígido.
■ Se irrita.
■ Se culpa de todo.
■ Se agota físicamente y aumenta su tensión muscular.

Si tu hijo extravertido está estresado, puede que veas que:

■ Echa la culpa a otros o a las circunstancias.
■ Quiere hablarlo ahora.
■ Se vuelve obsesivo y compulsivo con su trabajo.
■ No se detiene a pensar las cosas.
■ Se enferma o tiene problemas físicos.
■ Se pone a la defensiva o se enfada.
■ Se angustia o se preocupa.

Ayuda a tu hijo o hija a recuperar su equilibrio cuando le estresa hablar del problema. Si descubres señales como el hecho de que se enfade, se aflija, actúe de forma obsesiva o rehúse hablar, y pierda su sentido del humor, pregúntale si algo lo está estresando.

Esa acción por tu parte le ayudará, porque al menos entonces sabrá que está nervioso o nerviosa. Admitir la irritación es la manera más rápida de ayudar a los niños a que se reduzca su estrés: es entonces cuando los extravertidos pueden silenciar el modo lucha, y los introvertidos salir de su refugio.

Una vez que tu hijo haya recuperado su equilibrio, habla con él sobre lo que lo estresó. Averigua si es capaz de detectar esa sensación de estrés antes de que lo derribe, cuando aún puede hacer algo al respecto.

Las siguientes pistas te pueden servir para que le ayudes a relajarse:

Cómo ayudar a tu hijo introvertido a que encaje el estrés:

■ Dale tiempo para pensar en el conflicto.
■ Ayúdale a ser consciente de que si se siente molesto y fatigado esto se debe a un conflicto no resuelto.
■ Dale espacio para que hable libremente de sus pensamientos y sus sentimientos. Puede que prefiera expresarlos por escrito.
■ Sé paciente. Puede que tarde en expresar sus sentimientos.
■ Ayúdale a relajarse. Es posible que su cuerpo y su forma de hablar estén demasiado tensos.

Y así puedes ayudarle si es extravertido:

■ Deja que hable del conflicto.
■ Debes saber que quizás él vea varios conflictos, no uno solo. A medida que hable irá destacando los más importantes.
■ Muestra tu disposición a escucharlo, porque querrá hablar del asunto ahora mismo.
■ Que no te sorprenda si, a medida que habla, sus pensamientos cambian. No consideres nada de lo que diga como la última palabra sobre el tema.
■ Dale espacio para que se mueva. Eso le ayudará a pensar.

 

Fuente:
Libro: Cómo ayudar a tu hijo a relacionarse con el mundo de Marti Olsen Laney
Imagen de portada: ilustración de Moony Khoa Le