Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

10 Mitos sobre el rendimiento de los alumnos contados por John Hattie

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http://www.javiertouron.es/2014/11/10-mitos-sobre-el-rendimiento-de-los.html


John Hattie es un investigador muy conocido en el ámbito educativo desde hace muchas décadas, pero su último trabajo ha tenido una particular resonancia en el mundo educativo, particularmente en el de habla inglesa.

En efecto, durante 15 años ha estado llevando a cabo una serie de meta-análisis sobre aspectos críticos del aprendizaje y la enseñanza. Su estudio de síntesis afecta a una población de 250 millones de alumnos y es, sin duda, el trabajo más comprehensivo que se haya hecho hasta la fecha. La metodología de este tipo de estudios es compleja y no es este el lugar para tratarla, baste señalar que se trata de un conjunto de procedimientos que permiten sintetizar estudios de investigación cuantitativa para llegar a tener una idea global del efecto que producen las variables en estudio sobre, en este caso, el rendimiento de los alumnos. Este índice se llama ME (magnitud del efecto) y viene a señalar la importancia de las diferencias entre los grupos experimentales y de control, tal como se muestra en la figura de abajo.

John Hattie
Imagen tomada de www.realeducationreform.com

En esta figura se representa la importancia de una determinada magnitud del efecto, es decir, ¿qué magnitud ha de tener un determinado efecto para ser considerado bajo, medio o alto? O dicho de otro modo, un ME de tal o cual valor ¿qué importancia cualitativa tiene?

Imagen tomada de www.greatmathideas.com

Pues bien, John Hattie ha publicado, en fechas relativamente recientes, dos obras de gran importancia para investigadores, profesores e interesados en la educación en general, bajo el título: Visible Learning.  Hay una web que os animo a visitar que contiene una gran cantidad de información relevante sobre su trabajo, incluyendo entrevistas, videos y otros materiales.

Haz clic aquí para acceder a la web

Voy ahora a mencionar con mucha brevedad 4 de los mitos a los que se refiere el título. En la próxima entrada veremos los demás. Habrá tiempo en el futuro para volver sobre muchos otros de los hallazgos sintetizados por este autor, a partir de los estudios primarios llevados a cabo por miles de otros investigadores en el campo educativo.

1. El tamaño de la clase. La reducción de tamaño de la clase (del número de alumnos) hace mejorar el logro del estudiante, pero solo de modo marginal. Nuestra preocupación por el tamaño de la clase es un enigma; lo que es realmente importante es que el profesor aprenda a ser un experto en su propia clase, sin importar tanto el tamaño de la misma.

2. El tipo de escuela. Las academias, las grammar schools y las escuelas estatales en realidad no difieren demasiado en su interior, lo que es más importante es un buen liderazgo dentro de la escuela; mirar quién tiene el control sobre cómo se eligen los profesores y cómo progresan después de haber sido seleccionados.

3. El uniforme. Las discusiones sobre el uniforme escolar son una distracción; no importa si el uniforme es obligatorio o no, ya que no produce ninguna diferencia en absoluto en el rendimiento de los estudiantes. La escuela debe decidir si desea aplicar un uniforme o no, pero no pierdas más tiempo debatiendo sobre él.

4. Las tareas. Se ha encontrado que no tiene ningún efecto sobre el progreso de los alumnos de Primaria. Para hacerlo bien, sin deshacerse de ellas, a los niños en el nivel primario se les deben pedir menos proyectos y más actividades que refuercen lo aprendido en la lección de ese día en la escuela. En Secundaria, a pesar de no tener prácticamente efecto alguno, se pone mucho empeño en ella, 5-10 minutos de práctica de lo que se enseñó en la escuela ese día, tiene el mismo efecto que 1-2 horas.

Antes de terminar quiero apuntar algo que me parece importante. No es posible encontrar resultados definitivamente concluyentes sobre efectos de variables en el rendimiento, en el sentido de que no es fácil (quizá imposible) establecer leyes en el mundo de la educación, en todo caso hablamos de cuasi-leyes. Por otra parte, los resultados tienen el carácter de provisionalidad que les da el hecho de ser obtenidos siempre bajo condiciones de incertidumbre. Estos aspectos son un tanto técnicos y afectan a dimensiones epistemológicas de la investigación. Para los que estéis familiarizados con ellas os resultarán elementales, para los que no, baste señalar que todo lo dicho significa que puede haber evidencias en el futuro que maticen o contradigan lo señalado (ocurre en todas las ciencias experimentales) y, por otra parte, que lo señalado para un gran conjunto no tiene por qué ser predicable para un caso singular. Por tanto, ¡prudencia en la interpretación!

5. Las actividades extra-curriculares. Son elementos importantes que ayudan a los alumnos a aprender. El mejor predictor de la salud, la riqueza y la felicidad en la vida adulta, no es el rendimiento académico en la escuela sino el número de años de escolarización; las actividades extra-curriculares pueden ser divertidas y una invitación para que los niños disfruten con la escuela y deseen pasar más tiempo en ella aprendiendo.

6. El ambiente familiar. ¿Tiene la televisión un efecto negativo en el progreso de los niños? No de modo directo, según señala este autor. El problema de que los niños gasten demasiado tiempo viendo la televisión es que les aparta de dedicar ese tiempo al aprendizaje de manera más productiva, tal como la lectura o el desarrollo de la capacidad de comunicación y de relacionarse.

7. La fecha de nacimiento. Los estudios sintetizados por Hattie muestran que cuando el niño cumple años dentro del curso escolar esto tiene un efecto inicial en su desarrollo, del mismo modo que hay una gran diferencia de habilidad entre un niño que tiene 5 años y 1 mes y otro que tenga 5 años y 11 meses. Sin embargo, después de dos o tres años de escolarización no se aprecian diferencias. Lo que sí tiene un efecto importante sobre el rendimiento académico es si el niño hace o no amigos en el primer mes de escolarización.

8. Agrupamiento y clases expositivas. Tanto si los alumnos están agrupados por capacidad como si no, lo que se debe reconocer es que los niños aprenden mejor de sus compañeros que del profesor o de un libro. Si un alumno tiene dificultades para adquirir un concepto nuevo, es más probable que lo entienda si un compañero se lo explica correctamente.
Enseñamos a los niños a ser pasivos y a escucharnos en las clases, mientras que los buenos profesores hacen lo contrario: fomentan que sus alumnos estén activos tanto respecto a lo que saben como a lo que no. El aprendizaje efectivo se basa en la exploración de ideas, en permitir que se cometan errores y que los alumnos saquen provecho de ellos, y no en que permanezcan sentados escuchando las explicaciones del profesor

9. Los exámenes. No hay problema con los exámenes per se, pero las evaluaciones al final del año no son beneficiosas ya que tanto profesor como alumno habrán pasado a otro tema. Si se van a utilizar tests (exámenes), deberían estar enfocados a la práctica y el refuerzo de lo que se ha enseñado recientemente.

10. Las expectativas de los alumnos. Este autor señala que decirle a un alumno “hazlo lo mejor que puedas” es lo peor que un padre o un profesor puede hacer. Un profesor que tiene éxito establece unas expectativas para el alumno a partir de sus capacidades y es entonces cuando el ha de decirle que “puede hacerlo mejor”. Los logros de un alumno ayer nunca serán los mejores mañana.

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Como se comprende, cada uno de estos puntos daría para mucha discusión, matizaciones y precisiones, pero no voy a hacerlas. Se plantean como mitos y lo son porque la investigación los desmiente, por lo que vale la pena discutirlos.

Por otra parte, la técnica del meta-análisis es compleja y no está exenta de controversias y dificultades al correr el riesgo de mezclar “manzanas con naranjas”. Un interesante análisis de algunos de estos problemas en relación con los resultados de Hattie puede verse en este enlace y en los comentarios al post al que se refieren. Estos datos, por tanto hay que verlos con la cautela que requieren, por otra parte se refieren a contextos que no son el nuestro, y ya sabemos que la educación es muy contextual, por lo que todo análisis ha de hacerse con la cautela apropiada.

Dicho esto, ¿cuántas veces en los centros educativos los profesores discuten estas cosas?, ¿con qué frecuencia en la escuela o la familia nos preocupamos por saber qué dice la investigación sobre los temas que nos interesan? Ya sabéis que digo con frecuencia que hay que leer más y opinar menos, u opinar lo que a cada uno le parezca, pero con fundamento.

Un último apunte, en este enlace podéis encontrar un tablero de Pinterest con unos buenos infográficos del conjunto de efectos estudiados por Hattie.

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