Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

No, no hay tanto pan.

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Hay un gallo que llora y que grita:
“despierta, despierta, despierta, despierta”, prudente.
Que esto duele, te arrasa, te mata, te irrita.
Qué suerte la tuya tan cruda y maldita.

Reza de día de noche y no almuerza.
Se cree mala madre y también mala hija.
¿Dónde está la suerte? La mía, poquita.
Alguien se lo da y después se lo quita.

Y no hay tanto pan, pan, pan.
No hay tanto pan, pan, pan…
No hay tanto pan, pan, pan.
No hay tanto pan, pan, pan…

Unos son grandes y otros valientes,
unos traicionan y otros son fuertes.
Despierta Mercedes, ai mi Patricia,
Tomás, Martín, Juan, Lola, Pablo y Cristina,
que esta gran culpa no es tuya ni mía.

Mentiras, sonrisas y amapolas,
discursos, periódicos, banqueros y trileros.
Canciones, manos y pistolas,
bolsos, confeti, cruceros y puteros.

Te roban y te gritan.
Te roban y te gritan.
Te roban y te gritan,
y lo que no tienes también te lo quitan.

Y no hay tanto pan, pan, pan.
No hay tanto pan, pan, pan…
No hay tanto pan, pan, pan.
No hay tanto pan.

Y es indecente, es indecente,
gente sin casa, casas sin gente.
Es indecente.
No, no hay tanto pan.

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