Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

Inned 21 ENFOQUES NEUROEDUCATIVOS

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https://ined21.com/la-neurociencia-y-la-educacion-especial/

Actualmente nos encontramos frente al boom de las neurociencias aplicadas a la educación. Esta novedad llega a semejante punto que hasta podría decirse que aplicar enfoques llamados neuroeducativosda cierto rigor y prestigio a nuestra labor docente. Pero, ¿qué es exactamente aplicar enfoques neuroeducativos? ¿Realmente ayuda en nuestra práctica docente este “neuroaporte”?
Yo soy de las que cree que un profundo conocimiento del funcionamiento del cerebro humano puede ayudarnos en nuestra tarea educativa. Y por ello, en este artículo voy a dar mi opinión sobre la “neurovisión” aplicada en el ámbito pedagógico que considero que puede tener más trascendencia: la educación especial y la atención a la diversidad funcional.

¿Por qué considero que es en este ámbito en el que la neurociencia puede tener mayor cabida?

Pues básicamente porque es una realidad que la atención a la diversidad se basa en gran medida en la intervención sobre dificultades, descompensaciones, déficits y trastornos debidos a daños o déficits neurales. Aunque desde mi punto de vista, en casos de desórdenes sensoriales, a estos déficits y descompensaciones prefiero llamarlos “configuración cerebral diversa”.

EL OBJETIVO DE LA NEUROVISIÓN

Para tratar estas descompensaciones o dificultades es primordial entender el funcionamiento del cerebroy cómo el sistema nervioso (no sólo el cerebro importa) incide en los procesos de regulación vestibular, emocional y conductual. También es importante entender cómo participa, desde el punto de vista puramente escolar, en los procesos de adquisición de aprendizajes y conocimientos.

Esto implica ir más allá de los enfoques psicoeducativos de intervención.

Implica también entender qué áreas del cerebro están configuradas de manera distinta y de qué manera provoca que el niño o la niña realicen ciertas compensaciones conductuales o emocionales.

Este será el principio fundamental que nos ayudará a encontrar formas de intervenir que les ayuden a saltar o rodear esas dificultades con la finalidad de alcanzar un desarrollo integral y adquirir conocimientos y aprendizajes adecuados a sus necesidades individuales. Y para ello, necesitaremos desarrollar un enfoque desde un punto de vista basado en aportes básicos sobre la psicología, la neuropsicología y la neurobiología.

GAFAS NEUROVISUALES

Ahora viene el debate por excelencia:

¿Estamos los maestros de educación especial capacitados para aplicar un neuroenfoque?

¿Cómo se aporta una neurovisión que vaya más allá del mito y la moda?

Cuando estudiamos Magisterio en la facultad y nos especializamos en pedagogía terapéutica, nos suelen impartir las dos asignaturas básicas de psicología –de la educación y del desarrollo– y cuatro o cinco asignaturas especializadas según grandes bloques en los que se cierra el amplio abanico de diversidad funcional que podemos encontrar en las aulas.

El contenido de estas asignaturas específicas raramente va más allá de los factores psicológicos y conductuales. Y todavía menos nos enseñan programas concretos de intervención como son el método de apoyo conductual positivo o la aplicación de métodos alternativos o aumentativos de la comunicación –como puede ser PECS–.

Un profundo conocimiento del funcionamiento del cerebro

humano puede ayudarnos en nuestra tarea educativa

Así que, como podréis imaginar, por lo general los maestros no salimos de la facultad muy preparados para aplicar un enfoque más profundo basado en neuropsicología de la diversidad funcional. Si bien es cierto que los maestros somos maestros, y los psicólogos son psicólogos, y los neuropsicólogos son neuropsicólogos; cada uno tenemos nuestra función y nuestro compromiso.

Sin embargo, en la docencia nos faltan muchas herramientas con fundamentación neuropsicológica que nos ayuden a aplicar métodos de intervención que realmente ayuden a nuestros alumnos.

Es importante recordar que los niños con dificultades también pasan la mayor parte del día en la escuela, como los demás niños sin dificultades. Y quizá, desde mi punto de vista, ese tiempo puede estar siendo desperdiciado si no aplicamos enfoques y métodos realmente adaptados a sus necesidades individuales.

Considero que no se pueden aplicar métodos psicoeducativos adecuados en la escuela si previamente no nos han preparado para entender la complejidad de la configuración del cerebro de niños con diversidad funcional. En definitiva, no podemos esperar que un niño con diversidad funcional responda en la misma forma, tiempo y lugar a estímulos pedagógicos que no han sido adaptados a una lesión o un déficit neural que a estímulos adaptados a su necesidad neurológica real.

…ese tiempo puede estar siendo desperdiciado si no aplicamos

enfoques y métodos realmente adaptados

CONCLUSIÓN

La educación y la pedagogía deben ir siempre de la mano de la psicología y la neurociencia en general. Y, concretamente, la educación especial debe ser entendida desde una base neuropsicológica.

Sin estas bases no se puede comprender la fundamentación real del aprendizaje, la conducta y la regulación emocional. Y, por tanto, no podemos actuar sobre ellas en concordancia y adecuación. Sobre todo, si buscamos que nuestra acción docente y terapéutica favorezca una futura inclusión social de estos niños y niñas con diversidad funcional. Esta inclusión debe ser entendida desde un enfoque…

…que valore esa diversidad neurológica

como algo enriquecedor

 

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