Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

Tengo suerte, y me he permitido valorarla y disfrutar”

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Quería usted salir en La Contra, ¿por qué?

Quiero insuflar esperanza a otros. Con seis meses tuve un herpes viral en el cerebro. Los médicos dijeron que si no moría quedaría en estado vegetativo.

Pero aquí está.

El herpes me causó una parálisis cerebral y una discapacidad física del 76%, desde pequeño lo que más he oído es “no podrás”. No podrás caminar, estudiar, conducir… pero yo pienso que si luchas…

A veces no basta con luchar.

Puede que no llegues a tu meta, pero habrás luchado y te sentirás orgulloso. Mi lema es “el límite te lo pones tú”. Nadie te puede decir cuál es tu límite porque no están en ti, no te conocen.

¿Cuántas veces ha oído la palabra no?

Muchísimas, pero el no me motiva.

¿Cómo fue su experiencia en el colegio?

De pequeño lloraba mucho porque mis papás no me entendían. Me enviaron a un colegio a aprender el idioma de los signos y comprobaron que intelectualmente estaba bien, así que de ahí me fui a un colegio público, el Costa i Llobera, una de las claves de mi vida.

Qué gusto oírle.

Es un colegio integrador. Un día a la semana venía una profesor a enseñar a mis compañeros el lenguaje de los signos para que pudieran hablar conmigo. Fue genial. En cuarto de la ESO tuve que cambiar de cole.

¿Y qué tal?

Lo nuevo da miedo, ¿no?

Sí.

Después estudié administración, me la saqué en un año, como todo el mundo, pese a que insistían en que yo tardaría tres años. Ya entonces quería ayudar a gente como yo y decidí estudiar integración, pero fui a parar a un lugar que no me gustó.

¿Por qué?

“Tú estás para ser integrado, no para integrar”, me dijeron. Pero como soy muy cabezota y quería romper con esa mentalidad me apunté de todos modos.

¿Y cómo le fue?

Hice el curso como todos los demás, la única diferencia es que yo escribía en ordenador porque no lo puedo hacer con las manos, y cuando acabé no me quisieron dar el título.

¿Por qué?

Decían que yo no podía empujar una silla de ruedas. Pero hay muchos otros trabajos que puede hacer un integrador. Hay que apostar por las capacidades de las persona en lugar de señalar sus discapacidades.

Ha encontrado muchos obstáculos.

Si tienes discapacidades físicas como la mía, que salta a simple vista, te apartan. Pero si yo no hubiera tenido la discapacidad que tengo, mi vida sería distinta, y me gusta mi vida. Cambiaría poder hablar, pero no mi vida ni mi físico.

¿Pesan más las buenas experiencias que las malas?

Me he topado con mala gente que se reían de mí: “¡Mira a este cómo se le cae la baba!”, y muchos otros que nunca me han excluido y hemos hecho piña. El año pasado mis amigos se iban a México y me dijeron: “Ven”, y soy consciente de que no es fácil para ellos acarrear conmigo.

Ha hecho cosas peores como participar en la Titan Desert.

La prueba más dura en bicicleta de montaña: 640 km en seis días por el desierto del Sáhara. Corrí en tándem con mi hermano, mi tío y dos amigos.En la tercera etapa me deshidraté.

¿Cómo se lo tomó?

Al momento de abandonar me sentí muy mal, había trabajado mucho para estar allí: 7.000 km desde octubre hasta abril. A tope. Pero al día siguiente, cuando me desperté, me dije: “Alex, tú ya has ganado, sólo por el hecho de estar aquí, ya has ganado”.

La primera persona con parálisis cerebral en apuntarse a la Titan Desert.

Ahora pienso que el desierto siempre estará allí esperándome. Algún día la acabaré.

Tiene muy buenos amigos.

Son la base de mi vida junto con mi familia y mi novia. Siempre han estado ahí, cuando todo iba bien y cuando todo va mal.

¿Cómo conoció a su novia?

Doy charlas a escuelas y empresas para animar a la gente a que no tengan prejuicios. Mari Carmen estaba en una de ellas y por la noche me escribió un mensaje muy bonito. Empezamos a vernos como amigos y poquito a poquito surgió el amor. Hace un año y medio.

¿Qué le gustó de ella?

Me impactó su madurez. A los 19 años la mayoría sólo piensan en salir de fiesta. Y me gusta cómo me hace sentir. Todos tenemos miedo del futuro. Yo tengo un físico limitado y eso me da miedo, por eso escojo vivir intensamente, porque no sé cómo voy a estar dentro de unos años.

Antes huía de la idea de tener hijos, pero ahora pienso que les puedo ofrecer unos valores que quizá otra persona no puede o no sabe darles.

¿Lo más importante que ha aprendido?

Si tienes personas alrededor que confían plenamente en ti y te sientes a gusto, lo tienes todo. Sin mis padres yo no hubiera podido avanzar, me han dejado hacer, y mi hermano es genial.

Víctor.

El año pasado yo quería ir a la Titan y él me dijo: “Yo no me lo pierdo. Voy contigo”. Esto es muy bonito. Tengo mucha suerte, y me he permitido valorarla y disfrutar.

Alegre y feliz

Alex me envió un e-mail: “A los 6 meses de vida un virus me causó una parálisis cerebral. Todos le decían a mis padres que me quedaría como un vegetal. Tengo un 76% de discapacidad y hablo en lenguaje de signos. En mi vida el ‘no puedes’ es una frase constante, pero tengo un trabajo que me gusta, una familia, amigos y una novia maravillosa. Me gustaría explicarle a la gente en La Contra que sí se puede”. Alex es un luchador, ha realizado ya tres triatlones, dos en Barcelona y una en Gavà, y ha participado en la Titan Desert, una de las carreras de bicicleta de montaña más duras del planeta (se pueden seguir sus gestas en internet en alexroca91.com). Ofrece charlas motivacionales para convertir los prejuicios en esperanza.

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