Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

¿Cómo ayudar a los niños a gestionar las emociones?

 

https://www.edelvives.com/es/Noticias/d/como-ayudar-a-los-ninos-a-gestionar-las-emociones

La salud emocional es la base para una buena salud mental. Y para promover esta salud hay que empezar por reconocer y atender a nuestras emociones y nuestros sentimientos.


«Los sentimientos son para sentir».


Los sentimientos son para sentir. Un enunciado muy corto que quizás nos cueste poner en práctica especialmente cuando lo que sintamos sea tristeza, rabia o pena. Cuando sentimos y damos nombre a la emoción, cuando la reconocemos y sabemos identificar que nos sucede, estamos en el buen camino de salud emocional.

Las emociones son las que nos conectan con la vida, y hay que saber acogerlas, expresarlas y gestionarlas.

¿Cómo podemos ayudar a los más pequeños?
1. Permitir, sin juzgar, cualquier expresión de emoción. A veces como adultos no queremos o no permitimos que los niños estén tristes, o que puedan canalizar su dolor. Por tanto, lo primero es que como adultos estemos preparados interiormente para poder sostener las emociones de los más pequeños. Dejar tiempos y espacios para poder acompañar ese aburrimiento, esa tristeza y esa pena. Estar disponible hacia el pequeño pero dejarle transitar por esa emoción y ayudarle a gestionarla.

Esta barcelonesa es doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación y licenciada en Pedagogía por la Universitat de Barcelona. Su trayectoria profesional y académica se ha centrado en la educación, especialmente en resiliencia y neuroeducación.Es coautora de La resiliencia (2008), Asertividad para gente extraordinaria (2009) y Neuromitos en educación (2015).

2. Favorecer actividades y espacios para poder trabajar las emociones a través del juego, de actividades artísticas, de deporte, con grandes paseos por la montaña, etc. Hay que buscar actividades que permitan conectar con la emoción. Los lenguajes emocionales son los que nos conectan más fácilmente con ellas: la música, las artes, el dibujo, el teatro, la danza…
3. Dar estrategias a los pequeños para indagar sobre lo que sienten, ayudarlos a discriminar la emoción que hay detrás. Necesitan nombrarla y entender qué están sintiendo y por qué. Los cuentos y las películas nos pueden ayudar a conectar con estas emociones para ir aprendiendo desde la empatía.

4. Dejar salir antes de dormir. Las emociones si se quedan dentro sin vía de escape se pueden convertir en un polvorín a punto de explotar en la peor de las circunstancias. Por tanto, sería bueno dejar un espacio de tiempo a diario, antes de acostarse, para dejar salir las emociones del día. Sería como las caritas que ponen en los servicios de los aeropuertos, dejar un tiempo antes de dormir para identificar que carita me quedaría hoy, y si ha habido una carita roja, reconocerla, agradecer su aprendizaje y dejarla ir.


«La percepción de nuestra experiencia es única y un mismo suceso puede generar diferentes emociones en las personas, todas ellas legítimas».


5. Respetar las emociones de los otros. Muchas veces minimizamos el dolor del otro diciendo «no pasa nada, no es para tanto», y sí que pasa, y para aquella persona en aquel momento es doloroso. La percepción de nuestra experiencia es única y un mismo suceso puede generar diferentes emociones en las personas, todas ellas legítimas.

 

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