Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

Innovación en la educación. Aplicando las nuevas metodologías en el aula.

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No es necesario mencionar a estas alturas lo rápido que cambia todo en los últimos años. La educación en las aulas debe renovarse, ya que, entre otras cosas, cada vez existe menos conexión entre aquello que los alumnos estudian en el aula y lo que más tarde desean las empresas de sus futuros empleados.

Es el momento de alejarnos de las lecciones magistrales, de las interminables horas dedicadas a la memorización, del libro de texto como única herramienta educativa… La innovación en la educación ha llegado para quedarse, poner debajo del foco al alumno y a sus necesidades reales y convertir el aprendizaje en un reto y una satisfacción y no en una obligación.

Ser educador, hoy en día, supone un desafío, ya que se tiene que estar comprometido con la profesión. Son ideas necesarias saber convertir las ideas en realidad, hacer un pacto con los cambios y sentir pasión por enseñar.

Las nuevas metodologías pretenden cambiar el entorno educativo, mejorar los resultados académicos y una formación integradora mediante clases dinámicas y que estimulen al alumno.

¿Cuáles son las nuevas metodologías y estrategias responsables de revolucionar el mundo educativo?

Antes de hablar sobre ellas, he de decir que todas tienen en común que se basan en lo que hablamos en este blog, el aprendizaje experiencial, por lo tanto se centran en una actitud positiva para solucionar retos, aprender de los errores y de los demás, ser resilientes y amar aprender. Pero todo ello pasa por tener un buen director de orquesta: el educador se sitúa en el centro del mencionado cambio y es él el primero que debe tener una mentalidad abierta y de crecimiento. 

El mindset o la mentalidad de aquello que es posible.

Aprendizaje por proyectos

El aprendizaje por proyectos enseña a pensar partiendo de un problema o una situación real y buscando posibles respuestas o soluciones.

Con los proyectos, los alumnos:

Se implican mucho más en el proceso, ya que la vertiente real de cada problema hace que lo sientan más cercano a su mundo.

. Desarrollan el pensamiento crítico y son artífices de su propio aprendizaje.

Mejoran sus aptitudes colaborativas y su capacidad de comunicación.

. Aprenden a exponer eficazmente los problemas y resolverlos con la misma eficiencia.

Evidentemente, herramientas todas ellas imprescindibles tanto en su futuro profesional como en el personal.

Aprendizaje cooperativo

Parte de la idea de que la unión hace que seamos más fuertes y mejores. Solo llegaremos a la orilla si sabemos remar en equipo.

Se forman grupos de 3 a 6 alumnos, a los que se les asignan roles diferentes, por lo que resulta necesario un trabajo de coordinación, diálogo y respeto entre ellos para poder llegar a la meta. Solo alcanzarán el éxito si cada uno cumple con su cometido y, además, a lo largo del proceso, aprenden por ellos mismos y de los demás.

Trabajar en grupo mejora la atención, aumenta la implicación y desarrolla la adquisición de conocimientos.

La gamificación

Es una estrategia que busca integrar aquellas dinámicas propias de los juegos en el aula.

La gamificación tiene su origen en los años 80, que es cuando aparecieron los primeros videojuegos con vocación educativa. Con el paso de los años, el salto ha sido fascinante: interacción física con los juegos, consolas portátiles, juegos más complejos y sofisticados, multijugador, online

No hemos de desdeñar la importancia del aprendizaje a través de lo lúdico ni la ayuda que para ello suponen las nuevas tecnologías.

Aula invertida o Flipped Classroom

Busca optimizar el tiempo en el aula y, para ello, los elementos empleados en la clase por el profesor se invierten: se utiliza el material en casa (libros, fichas, herramientas online...) para llevar a cabo una revisión del contenido teórico por parte del alumno y, después, trabajar con ello en el aula.

De este modo:

. Se dedica más tiempo a aquello que más dudas ha podido generar.

. Es posible atender las necesidades individuales.

. Se favorece el trabajo colaborativo o por proyectos.

Design thinking

Parte de las ideas de que diseñar es parte de la vida y todo aquello que nos rodea ha sido inventado por alguien en algún momento y lugar. Hasta aquello más insignificante.

La mente de un diseñador trabaja de un modo no compartimentado, ya que piensa mientras hace y emplea manos y pensamientos al mismo tiempo, mientras busca soluciones creativas a nuestros problemas de la vida diaria.

Un pensamiento creativo descubre, interpreta, idea, experimenta y evoluciona.

Para beneficiarse de esta metodología, necesitamos expulsar el miedo al ridículo, olvidarnos de los pensamientos conservadores, saber empatizar, aprender a jugar con las ideas y hacerlo de todas las maneras posibles.

Aprendizaje basado en el pensamiento

No hemos de demonizar la memorización, pero estamos obligados a ir más allá de ella para enseñar a los alumnos a trabajar correctamente con toda la información que reciben en el aula.

El estudiante debe aprender herramientas tan básicas, elementales y valiosas como el análisis, el razonamiento, la contextualización, la argumentación… Traspasar la barrera de la memorización para poder convertir toda esa información en un conocimiento real y permanente, desarrollando un pensamiento eficaz para que los conocimientos adquiridos perduren en el tiempo.

Aprendizaje basado en problemas

Preguntas que llevan a más preguntas y después a otras y… Un problema real que abre un ciclo de cuestiones que necesitan ser resueltas.

Primero, requerimos comprender adecuadamente la cuestión; para, después, discutir las posibles soluciones. A ello le seguirá la búsqueda de información variada y eficaz, para, por último y entre todos, llegar a la mejor solución.

Las ventajas de esta metodología son varias:

. Desarrollar un correcto pensamiento crítico.

. Mejorar la capacidad de resolver problemas.

. Aumentar la motivación.

. Mejorar el trabajo en equipo y la coordinación.

Lo que es indudable, a la vista de lo anteriormente escrito, es que la educación del siglo XXI es una educación colaborativa entre padres, profesores y alumnos.

Necesitamos huir de una mentalidad fija y dirigirnos hacia una mentalidad de crecimiento, ya que el esfuerzo sí consigue modificar el resultado.

En las manos de los adultos está despertar la curiosidad en los más pequeños y las ganas de aprender. Ayudarles a descubrir el potencial que llevan dentro y acompañarlos en su desarrollo, como guías que somos de su educación, hacia su futuro.

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