Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant

Sabia no es la persona que proporciona las respuestas verdaderas, es la que formula las preguntas verdaderas (Claude Lévi-Strauss)

7. ¿Hasta qué punto la genética condiciona nuestro comportamiento?

De los 20.300 genes que componen el genoma humano, hay unos 8.000 que en un momento u otro operan en el cerebro. Todos pueden tener diversas variantes, que influyen en la manera en que se construye y funciona este órgano. Esto provoca, a su vez, que influyan en todos los aspectos de nuestro temperamento y de los comportamientos que manifestamos. La influencia de los genes se cuantifica en porcentaje y se denomina heredabilidad. Por ejemplo, la resiliencia tiene una heredabilidad del 52%. El resto hasta alcanzar el 100% depende de las experiencias vividas, de la educación recibida y de cada situación ambiental particular. Ahora bien, en cualquier aspecto del temperamento o del comportamiento que analizamos, intervienen muchos genes, que además interactúan con el ambiente. La manera precisa de interaccionar todas estas variantes génicas entre ellas y con el ambiente es extraordinariamente compleja y, mayoritariamente, todavía desconocida.  

8. ¿Cómo afectan las modificaciones epigenéticas al cerebro de nuestros hijos?

Los genes ajustan su funcionamiento en función del ambiente donde crece y vive cada persona. Una de las maneras que tienen de hacerlo es a través de modificaciones epigenéticas, que consisten en la adición de determinadas moléculas al material genético, las cuales, sin cambiar el mensaje que contiene, alteran su funcionamiento. Sin embargo, se ha visto que algunas vivencias que tienen los progenitores, como por ejemplo haber sufrido una experiencia muy traumática o haber consumido drogas durante la adolescencia y la juventud, pueden condicionar las modificaciones epigenéticas que tendrán sus descendientes, mediante los óvulos y los espermatozoides que los formarán. Esto puede acabar afectando su comportamiento, normalmente aumentando la probabilidad de que sufran trastornos mentales. ¿Cómo se decide qué experiencias acabarán alterando el funcionamiento del cerebro de los descendientes aun no nacidos? ¿Por qué a menudo parece que estos cambios perjudiquen las funciones cognitivas de los hijos? 

9. ¿Cómo computa el cerebro todos los datos que gestiona?

Alan Turing, considerado el padre de la informática moderna, propuso que el modo en que funcionan los ordenadores para computar datos del mundo real tiene que ser equivalente al modo en que lo hace el cerebro humano. Sin embargo, todos los intentos de buscar equivalencias han fracasado. La principal diferencia es que los ordenadores actuales tienen un conjunto de circuitos fijos y estables, mientras que el cerebro humano es extraordinariamente flexible. Por una parte, porque va tejiendo conexiones neuronales nuevas a partir de cada experiencia que tenemos. Por otro lado, porque cada pensamiento puede seguir diversos caminos paralelos dentro del cerebro, en cierta manera como propone la física cuántica en lo que se refiere a la posición y al estado de las partículas subatómicas. ¿Cómo acaban armonizando estos diferentes caminos neuronales en un pensamiento final único? ¿O quizás lo que sucede es que solo uno de los muchos caminos posibles se nos acaba haciendo consciente y el resto se desvanece?

10. ¿Existe el libre albedrío?

La actividad cerebral asociada a la consciencia se produce unas 300 milésimas de segundo antes de que nos demos cuenta conscientemente de la situación. Es un lapso de tiempo considerable, dada la velocidad con que se procesa la información. Dicho de otra manera, el cerebro sabe qué haremos antes de que nosotros mismos lo sepamos. Este dato ¿está en contradicción con la existencia del libre albedrío? ¿Quién decide cómo actuamos en cada situación?  ¿Lo hace el cerebro por su cuenta, basándose en la experiencia acumulada y las informaciones sensoriales y pensamientos de cada momento, y después nos informa de ello y nos hace conscientes, como parece sugerir este dato? Hay diversidad de opiniones entre neurocientíficos respecto a este tema. Las respuestas impulsivas emocionales parece que se producen de esta manera. Sin embargo, las reflexivas pueden tomar muchos más caminos. ¿En qué momento actúan las redes neuronales implicadas en el procesamiento racional y reflexivo de la información y en la toma de decisiones? ¿Hasta qué punto tenemos el libre albedrío acotado por el funcionamiento intrínseco del cerebro?

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