Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


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“La humanidad progresó gracias al aburrimiento”

 

¿Estudia el aburrimiento?

Sí. Es una emoción humana muy valiosa.

¿Valiosa? ¿Qué interés tiene el aburrimiento?

Hizo el primer fuego alguien que estaba aburrido. La humanidad progresó gracias al aburrimiento. Espoleó la evolución. Sin aburrimiento, no estarías aquí.

Yo creo que aburrirse es lo peor.

Lo peor es no poder aburrirse.

¿Qué gracia tiene aburrirse?

Alimenta la curiosidad, puede engendrar arte, ciencia, conocimiento, descubrimientos.

¿Cómo es eso?

El cerebro que se aburre espabila para salir del aburrimiento: se obliga a hacer algo distinto, excitante. El aburrimiento es fértil.

¿Como un abono?

Del aburrimiento brotan flores nuevas, sí. Deploro que hayamos declarado la guerra al aburrimiento, eso lo pagaremos.

¿Con qué consecuencias?

Pérdida de creatividad, rutinas, uniformización. Programamos actividades para no aburrirnos, y así castramos la ocasión de improvisar algo novedoso.

¿Es grave?

Es grave que a los niños les robemos el aburrimiento.

¿Lo hacemos?

Los hiperestimulamos para que no se aburran. ¡Pobres! Llenamos su día con escuela, actividades extraescolares, pantallas, videojuegos, estímulos… ¡Que no se aburran!

¿Acaso deja usted aburrirse a sus hijos?

Procuro dejarlos sin estímulos artificiales y cuando se quejan: “Mamá, me aburro”, yo les digo: “Abúrrete un poco más”.

Qué cruel.

Aprenden que aburrirse no es tan trágico. ¿Nunca te aburriste siendo niño?

Sí.

¿Y qué hacías?

Tebeos, juegos con hermanos, escapadas, rogar permiso para ver la tele…

Y soñabas despierto: enriquecías tu espíritu. A nuestros hijos los empobrecemos al evitarles el aburrimiento. ¿Qué pasa si el niño dice “mamá, tengo hambre”?

Le damos de comer.

¡Mal, si aún no es la hora! No morirá si espera un poco, ni si se aburre un poco. ¡No robes al chaval la experiencia de aburrirse!

¿Qué le aburre a usted?

Las reuniones.

¿Y las evita?

A veces no puedo, y de eso vive la industria de las chucherías y el café. Si se aburre, el cerebro agradece estímulos… a veces tóxicos.

¡Aburrirse es peligroso, ya lo ve!

El cerebro prefiere el dolor al aburrimiento: hay drogadictos y asesinos por aburrimiento. El aburrimiento empuja a buscar estímulos: intenta que no sean destructivos.

¿Hay personas más propensas a aburrirse que otras?

Sí, hay personas que se aburren rápido. Yo ya estoy entrenada por el sabbat.

¿El sábado judío?

No podemos hacer nada, hay que parar. ¡Qué desintoxicante es eso para el cerebro!

¿Qué terapia me receta?

Cada día, cinco minutos sin hacer nada. ¡Nada! Y a ver qué pasa. Cuando conduzco una hora, no me pongo la radio. Así obligo a mi mente a vagar. O camino sin música.

Cuando me ducho, me vienen ideas.

Porque su cerebro no tiene nada que hacer, dado que tiene automatizada una rutina bajo la ducha. Así liberado, su cerebro evita aburrirse y se entretiene ligando ideas.

Me ha convencido: me daré pausas.

Se lo resumo: tan perjudicial es un exceso de aburrimiento como su ausencia total.

¿Cuál es el saludable término medio?

Piérdale el miedo al aburrimiento, abrácelo en su provecho. Aburrirse bien es un arte. Todas las emociones tienen un propósito, y el del aburrimiento está claro: te invita a la curiosidad, la motivación y el compromiso.

¿Qué diría a quien jamás se aburre?

¡Vigila! No te enorgullezcas: el aburrimiento es una emoción que paladear, la oportunidad para algo bueno.

¿Qué persona es la más aburrida que ha conocido?

Peter Willis, el hombre más aburrido de Gran Bretaña, donde existe un Club de Hombres Aburridos. Le interesa sólo una cosa: las rotondas.

¿Hay diferencia entre hombres y mujeres, para salir del aburrimiento?

Ante la emoción del aburrimiento, ellas propenden más a oponerle la multitarea, y ellos más al hobby obsesivo.

Yo no querría aburrir jamás a nadie.

Pero, ¡alto!, nadie tiene derecho a esperar de nadie que le divierta… No seas tan ambicioso en eso. Bajemos nuestras expectativas de diversión, y así nos resultará más fácil que cualquier cosita nos alegre la vida.

¿A la felicidad por el aburrimiento?

Puede ser una invitación a la felicidad. La infelicidad deriva de desconectarse de la vida, de no verle sentido. Si estás aburrido, pregúntate por qué estás haciendo con tu vida lo que estés haciendo… ¡Y dale un sentido!

¿Y si no se lo encuentro?

Mira a los demás. Porque nada insufla más sentido que sentirte útil para otros.


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El dibujo como medio de expresión y fuente de salud

http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/dibujo-como-medio-expresion-fuente-salud#.WUrEPnel4pI.twitter

Dibujar es una actividad que favorece la comunicación interpersonal, ayuda a la exteriorización de emociones y fomenta la creatividad.

Ya desde una edad muy temprana las personas comienzan a realizar primitivos garabatos como forma de expresión, antes incluso de la aparición del lenguaje.

Más adelante, en las diferentes etapas del crecimiento, se produce un desarrollo progresivo de las habilidades psicomotrices que premiten la creación de líneas rectas, círculos, cuadrados, rombos y, finalmente, dibujos complejos y escenas concretas.

El dibujo es un medio a través del que expresamos nuestros sentimientos, una herramienta que utilizamos en muchos casos de manera inconsciente para que aflore nuestro mundo más personal, emocional y afectivo. Por supuesto, ha de ser un especialista el encargado de anailizar e interpretar el dibujo y sacar las conclusiones pertinentes en función de su profesionalidad y conocimientos. En el caso de los más pequeños, la psicóloga Claudia López de Huhn asegura que los niños “proyectan en el dibujo emociones a las que no pueden poner palabras”.

Por su parte el enfermero y psicólogo infantil Daniel Toro añade que “no es tan importante el contenido de los dibujos como la manera de realizarlos (tipo de trazo, colores escogidos, líneas rectas o curvas, presión aplicada sobre el papel…), ya que ello ayuda enormemente a observar los diferentes rasgos de la personalidad y los distintos estados de ánimo del niño“.

En una línea similar se expresa la también psicóloga Cristina Gómez García cuando dice que “lo importante no es qué expresan los niños a través de sus dibujos. Es en el mero hecho de plasmar sus estados internos donde radica la importancia de los dibujos”, y añade que a través del dibujo “el niño aprende a conocer y a manejar sus gestos, el espacio, las formas y los colores, agudiza el sentido de la observación y la aptitud para esquematizar”.

Como ejemplo, López de Huhn habla de posibles alertas “si siempre escoge el color rojo o el negro para dibujar o pintar, pues el primero está relacionado con la agresividad y el segundo con la tristeza”. Del mismo modo, el tamaño de los dibujos respecto al folio también puede llegar a ser un indicador de timidez o inhibición en el caso de ser extremadamente pequeños, o de falta de límites si son enormes y desmesurados.

El dibujo de la figura humana también nos aporta datos importantes sobre el concepto que la persona tiene de sí misma. De esta forma, alguien que rápidamente borra su autorretrato puede denotar baja autoestima, o quién no acaba nunca de colocar detalles una vez finalizada la obra manifiesta un cierto grado de obsesión. De la misma manera, aquellos que se sienten acomplejados por determinados aspectos de su físico tienden a minimizarlos o sombrearlos en el dibujo (nariz u orejas grandes, baja estatura, exceso de peso…).

El dibujo cómo herramienta para promocionar la salud

Pero además, el dibujo es utilizado por diferentes profesionales sanitarios como medio de educación y promoción de la salud. Es el caso de Daniel Gonzalo Eslava Albarracín, enfermero colombiano especializado en desarrollo rural, que asegura en su articulo “El dibujo como herramienta para la educación en salud” que en muchos casos la forma a través de la que se intenta llegar a las poblaciones rurales de su país con el objetivo de promocionar la salud son de todo erróneas. El gran problema, según este enfermero, se encuentra en que habitualmente el profesional de la salud intenta comunicarse con el campesino mediante un lenguaje excesivamente técnico alejado de la realidad rural y producto de una actitud paternalista y poco empática.

Por ello, Eslava Albarracín asegura que “el dibujo como eventual fuente de conocimiento e información puede evidenciar los saberes y la conciencia que tienen los individuos sobre la realidad social. A través de su interpretación, los que aun piensan en la educación en salud como una ‘misión salvadora’ no verán nunca la importancia que pueden tener para el futuro de una población los simples trazos hechos por un campesino intentando explicar lo que para él significa estar sano o tener salud”.

Dibujo infantil

En este abismo social y cultural que existe entre el urbanita profesional de la salud y el campesino colombiano, Eslava Albarracín dice que “el dibujo es para nosotros una excelente herramienta para la comunicación, un espacio de iguales, un lugar donde la creatividad y la imaginación surgen como verdaderas estrategias para el cambio y la mejora de realidades diversas y semejantes en la población”.

 

Por todo ello, y con el importante añadido de que dibujar al aire libre aumenta sus beneficios saludables, Ester Corrales Baz, enfermera y directora de Rural Salut, apuesta por la promoción de la salud a través de una de sus actividades lúdicas y creativas: el taller de cómic en plena naturaleza.

De esta manera, una enfermera y un especialista en cómic enseñan a grandes y pequeños las técnicas y trucos necesarios para crear una historia con viñetas. Un paso más en la comunicación emocional a través del dibujo, ya que las nociones de narrativa básica con viñetas ayudan no sólo a expresar sentimientos y sensaciones sino a explicar una historia concreta que englobe todos los elementos característicos de un cómic (bocetos, tipos de plano, encuadres, líneas cinéticas, bocadillos, onomatopeyas, guión, rotulación…).

Y si además, el contexto en el que se desarrolla la actividad es un entorno natural alejado de cualquier núcleo urbano, y acompañado siempre de los consejos de salud de una experta enfermera, la jornada se convierte en una experiencia inolvidable y absolutamente sana.

Artículo escrito por:

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Rural Salut es un proyecto en el que se imparten talleres dirigidos al público familiar con el objetivo de divulgar hábitos saludables en contacto con la naturaleza. El proyecto de Rural Salut se lleva a cabo en la Masia Cal Peguera en Castell de l’Areny, cerca de Berga y a una hora en coche desde Barcelona.  Consulta cómo apuntarte a los distintos talleres.


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“Un científico sin cultura humanista hará mala ciencia”

Sheldon Glashow me mira desde su metro noventa y me siento partícula subatómica. Me analiza a través de sus gafitas metalizadas, con mirada curiosa y perspicaz, la misma que ha construido el modelo estándar de la física, el marco conceptual sobre el que se alza nuestra civilización. Le abordo tras una sesión de la Real Academia Europea de Doctores –de la que es académico junto a otros Nobel– y me sorprende con un insulto contra Trump y una urgencia: “Si queremos seguirrespondiendo preguntas sobre el universo, démonos prisa en combatirel cambio climático, o habremos acabado con nuestra civilización antes de un siglo”. Y no lo dice un cualquiera.

Se llama usted Sheldon, como Sheldon Cooper…

Ya, el personaje de la serie televisiva Big bang theory.

Sí, científico como usted…

Y larguirucho como yo… porque está inspirado en mí: no tuve inconveniente en cederle mi nombre y algún rasgo mío, como su modo de caminar…

Con un pulgar en el cinturón.

Lo llevo así a menudo. Por lo demás, él es ficción y yo soy yo.

Un científico que…, ¿cuándo supo que lo sería?

He encontrado un viejo libro escolar de mis 14 años, con dedicatorias de mis compañeros de clase: dicen que seré el próximo Pasteur, el próximo Einstein, ja, ja…

Ya le veían científico.

Mis hermanos mayores combatían contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial y por eso yo, con 10 años, estudiaba todo lo ­relativo a aviones, bombas…

¿Eso le llevó a la ciencia?

Eso y mis lecturas de ciencia ficción: a mis doce años, cuando la primera bomba atómica, yo ya sabía acerca de energía nuclear, aquello no me sorprendió.

¿Qué científico le ha inspirado más?

Galileo, Shakespeare, Einstein…

¿Shakespeare?

No hay buena ciencia sin conciencia, sin conocimiento profundo del alma humana. Y Shakespeare es el mejor en eso.

Me sorprende oírle esto a un físico…

Ser científico no es ser insensible. El buen científico es humanista. ¡Así son todos los buenos científicos que yo conozco!

De niño me castigaban por ser malo en matemáticas, y lo demás… les daba igual.

Las matemáticas pueden ser bellísimas y sus profesores fueron malos: le desmotivaron, puesto que ni le estimularon en matemáticas ni le valoraron en todo lo demás.

¡Por fin me defiende un premio Nobel!

Dese por vengado. Sólo somos civilizados si aunamos ciencia y arte. Si un científico no es culto en humanidades, mal científico será. ¡Yo no respeto a un científico inculto!

¿Cómo impartiría una clase de matemáticas básicas?

Podría preguntar a los alumnos: “¿Qué sabéis de los sumerios?”. Y luego: “¿Sabéis por qué la unidad de tiempo se llama segundo?”.

No lo sé.

Los sumerios, hace 18 siglos, establecieron los siete días de la semana (por eso los latinos la llamaron septimana, de septem: siete), y los 365 días del año, y los 360 grados del círculo…

Historia, conocimiento… ¡Gracias!

Y dividieron una hora en 60 porciones, buscando la porción de tiempo durante la que puedes aguantar la respiración…

Un minuto me cuesta…

Aún es demasiado largo, cierto: buscaremos otra porción más diminuta… Pero a cada una de esas primeras porciones la llamaron los latinos pars minuta prima: parte menuda primera. Y de minuta viene minuto.

¡Oh!

Luego los sumerios subdividieron el minuto en otras sesenta porciones, más cortitas, pues: era la pars minuta secunda.

Parte menuda segunda… ¡El segundo!

¡Muy bien! Y aún después una parte menuda tercera, sexagésima parte de un segundo…

Menciona a Galileo, también: ¿por qué?

Sostiene su observación empírica de que la Tierra rota en torno al Sol… pese al dogma de la peligrosa Iglesia católica italiana.

¿Y Einstein?

En un solo año, 1905, lanza tres tesis revolucionarias: una, la luz no es onda ni partícula; dos, espacio y tiempo son un continuo (teoría de la relatividad), y tres, energía y masa son dos expresiones de lo mismo (E=m.c2).

¿Qué debe tener un científico para ser óptimo?

Pasión y creatividad.

Y método, ¿no?

Pero abierto a la sorpresa, dispuesto a toparse con lo inesperado y saber verlo. Es lo que llamamos serendipia: la flauta suena por casualidad…, pero hay que estar ahí.

Deme un ejemplo de serendipia.

Uno de mis héroes es Becquerel, físico ­francés que en 1897 descubre sin querer la radiactividad natural: buscando materiales fosforescentes, azarosamente descubre uno –sales de uranio– que ¡a oscuras! le vela las placas fotográficas: ¡irradia!

Como Colón halló América sin querer.

Pero hay que embarcarse, eso sí.

¿Qué descubrió usted que le reportó el premio Nobel de Física?

Unifiqué en una dos de las fuerzas de la naturaleza (la eletromagnética y la nuclear débil): es la teoría electrodébil, después verificada experimentalmente en aceleradores de partículas. Pero ahora todo eso da igual…

¿Por qué lo dice?

Porque lo único urgente ahora es frenar el cambio climático. En 80 años, la isla de Malta estará bajo las aguas. Si no actuamos decididamente, estamos perdidos.

¿Tanto como eso?

Nuestra civilización no será viable, se habrá ido al traste dentro de un siglo si seguimos así. ¡Librémonos ya del imbécil de Trump y salvemos nuestro planeta


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Final de la tesi de l’Oscar

 

No demano gran cosa:
poder parlar sense estrafer la veu,
caminar sense crosses,
fer l’amor sense haver de demanar permisos,
escriure en un paper sense pautes.

O bé, si sembla massa:
escriure sense haver d’estrafer la veu,
caminar sense pautes,
parlar sense haver de demanar permisos,
fer l’amor sense crosses.

O bé, si sembla massa:
fer l’amor sense haver d’estrafer la veu,
escriure sense crosses,
caminar sense haver de demanar permisos,
poder parlar sense pautes.

O bé, si sembla massa…

https://www.youtube.com/watch?v=MAcOVCumukw