Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


cada final de curso nuevo número de la revista JONED

https://revistes.ub.edu/index.php/joned/issue/view/2615

Vol. 2 No. 3 (2021): Journal of Neuroeducation

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DOI: https://doi.org/10.1344/joned.v2i3

Editorial

Neuroeducational Research

Experiences & Perspectives

Neuromads


Jornades Innovació educativa

Dilluns 12 de juliol
 
9.30 – 10.00 – Benvinguda institucional
10.00 – 11.30 – Per què hem d’innovar?
Manel Jiménez – Vicerector de Transformació Educativa, Cultura i Comunicació – Universitat Pompeu Fabra
11.30 – 12.00 – Pausa cafè
12.00 – 14.00 – Neuroeducació i innovació: Com la neuroeducació ens ajuda a entendre els processos d’aprenentatge
Anna Forés – Professora de la Universitat de Barcelona
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Dimarts 13 de juliol
 
9.30 – 11.30 – Circularitat, sostenibilitat i ODS a la docència
Sònia Llorens – Directora de la Càtedra d’Economia Circular del TecnoCampus
Màrian Buil – Professora del TecnoCampus
Jordi Bonareu – CEO Hallotex
Laia Vera – Estudiant del TecnoCampus
11.30 – 12.00 – Pausa cafè
12.00 – 14.00 – Perspectiva de gènere a la docència
Elisabet Mas – Professora Universitat Politècnica de Catalunya
Taula Rodona: – Meritxell  Puyané – Responsable de la Unitat d’Igualtat del TecnoCampus
Aina Fernàndez – Professora del TecnoCampus (ESUPT)
Alba Pardo – Professora del TecnoCampus (ESCST)
Lluís Codinas – Professor del TecnoCampus (ESCSET)
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Dimecres 14 de juliol
 
9.30 – 11.30 – Aprenentatge híbrid: planificació, activitats i avaluació
Azucena Vázquez – Junta Directiva de l’Associació Espiral, Educació i Tecnologia
11.30 – 12.00 – Pausa cafè
12.00 – 13.30 – Feedback formatiu
Nativitat Cabrera – Professora de la Universitat Oberta de Catalunya
13.30 – 14.00 – Cloenda institucional
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Pòsters
Durant les Jornades s’exposaran els pòster dels projectes d’innovació i recerca que s’han dut a terme al TecnoCampus durant l’últim curs acadèmic.
 
Salutacions.
 
Servei per a la Qualitat, Aprenentatge i Innovació del TecnoCampus


Sabia no es la persona que proporciona las respuestas verdaderas, es la que formula las preguntas verdaderas (Claude Lévi-Strauss)

7. ¿Hasta qué punto la genética condiciona nuestro comportamiento?

De los 20.300 genes que componen el genoma humano, hay unos 8.000 que en un momento u otro operan en el cerebro. Todos pueden tener diversas variantes, que influyen en la manera en que se construye y funciona este órgano. Esto provoca, a su vez, que influyan en todos los aspectos de nuestro temperamento y de los comportamientos que manifestamos. La influencia de los genes se cuantifica en porcentaje y se denomina heredabilidad. Por ejemplo, la resiliencia tiene una heredabilidad del 52%. El resto hasta alcanzar el 100% depende de las experiencias vividas, de la educación recibida y de cada situación ambiental particular. Ahora bien, en cualquier aspecto del temperamento o del comportamiento que analizamos, intervienen muchos genes, que además interactúan con el ambiente. La manera precisa de interaccionar todas estas variantes génicas entre ellas y con el ambiente es extraordinariamente compleja y, mayoritariamente, todavía desconocida.  

8. ¿Cómo afectan las modificaciones epigenéticas al cerebro de nuestros hijos?

Los genes ajustan su funcionamiento en función del ambiente donde crece y vive cada persona. Una de las maneras que tienen de hacerlo es a través de modificaciones epigenéticas, que consisten en la adición de determinadas moléculas al material genético, las cuales, sin cambiar el mensaje que contiene, alteran su funcionamiento. Sin embargo, se ha visto que algunas vivencias que tienen los progenitores, como por ejemplo haber sufrido una experiencia muy traumática o haber consumido drogas durante la adolescencia y la juventud, pueden condicionar las modificaciones epigenéticas que tendrán sus descendientes, mediante los óvulos y los espermatozoides que los formarán. Esto puede acabar afectando su comportamiento, normalmente aumentando la probabilidad de que sufran trastornos mentales. ¿Cómo se decide qué experiencias acabarán alterando el funcionamiento del cerebro de los descendientes aun no nacidos? ¿Por qué a menudo parece que estos cambios perjudiquen las funciones cognitivas de los hijos? 

9. ¿Cómo computa el cerebro todos los datos que gestiona?

Alan Turing, considerado el padre de la informática moderna, propuso que el modo en que funcionan los ordenadores para computar datos del mundo real tiene que ser equivalente al modo en que lo hace el cerebro humano. Sin embargo, todos los intentos de buscar equivalencias han fracasado. La principal diferencia es que los ordenadores actuales tienen un conjunto de circuitos fijos y estables, mientras que el cerebro humano es extraordinariamente flexible. Por una parte, porque va tejiendo conexiones neuronales nuevas a partir de cada experiencia que tenemos. Por otro lado, porque cada pensamiento puede seguir diversos caminos paralelos dentro del cerebro, en cierta manera como propone la física cuántica en lo que se refiere a la posición y al estado de las partículas subatómicas. ¿Cómo acaban armonizando estos diferentes caminos neuronales en un pensamiento final único? ¿O quizás lo que sucede es que solo uno de los muchos caminos posibles se nos acaba haciendo consciente y el resto se desvanece?

10. ¿Existe el libre albedrío?

La actividad cerebral asociada a la consciencia se produce unas 300 milésimas de segundo antes de que nos demos cuenta conscientemente de la situación. Es un lapso de tiempo considerable, dada la velocidad con que se procesa la información. Dicho de otra manera, el cerebro sabe qué haremos antes de que nosotros mismos lo sepamos. Este dato ¿está en contradicción con la existencia del libre albedrío? ¿Quién decide cómo actuamos en cada situación?  ¿Lo hace el cerebro por su cuenta, basándose en la experiencia acumulada y las informaciones sensoriales y pensamientos de cada momento, y después nos informa de ello y nos hace conscientes, como parece sugerir este dato? Hay diversidad de opiniones entre neurocientíficos respecto a este tema. Las respuestas impulsivas emocionales parece que se producen de esta manera. Sin embargo, las reflexivas pueden tomar muchos más caminos. ¿En qué momento actúan las redes neuronales implicadas en el procesamiento racional y reflexivo de la información y en la toma de decisiones? ¿Hasta qué punto tenemos el libre albedrío acotado por el funcionamiento intrínseco del cerebro?


4 preguntas neuroeducativas

https://www.ub.edu/neuroedu/te-damos-la-bienvenida-a-la-segunda-etapa/

3. ¿Cómo podemos tener una percepción unificada de la realidad?

Todas las percepciones que nos llegan a través de los órganos de los sentidos, de naturaleza y contenido muy diverso, se combinan con nuestros pensamientos. Aun más: los órganos de los sentidos están formados por miles de células receptoras que envían, cada una de ellas, su propio mensaje al cerebro. En cada instante dado, sin embargo, no tenemos un cúmulo de experiencias que se nos solapen de manera caótica, sino que todas las entradas sensoriales y los pensamientos se unifican en una experiencia fenomenológica única, que en neurociencia cognitiva se denomina qualia. Y este es el misterio. ¿Cómo se combinan rápidamente todos los impulsos eléctricos para traducirse en impresiones subjetivas como el gusto, el color o el dolor? ¿Y cómo lo hace el cerebro para integrarlo todo de manera armónica y dinámica en una percepción unificada pero subjetiva de la realidad?

4. ¿Por qué podemos ser conscientes de nuestra consciencia?

La autoconsciencia es el proceso cognitivo que nos permite ser conscientes de que somos conscientes, lo que permite que podamos interpretar el mundo de manera reflexiva. Curiosamente, es la única característica mental que no perdemos nunca. Se han estudiado muchos casos de personas que, a causa de un traumatismo, un accidente vascular, una operación quirúrgica o una enfermedad neurodegenerativa han sufrido la pérdida de alguna característica cognitiva, según la zona del cerebro afectada. No obstante, nunca se ha hallado un caso en que una persona haya perdido la capacidad de percibirse como sujeto individual diferenciado del resto. Hay diversas áreas cerebrales implicadas, todas necesarias, pero ninguna suficiente por ella misma, de manera que esta facultad reside en las conexiones dinámicas, pasajeras y fluctuantes que se establecen. Y es justo aquí donde reside el misterio. Si la actividad es dinámica, fluctuante y pasajera y, por lo tanto, aparentemente lábil, ¿por qué nunca dejamos de ser conscientes de nuestra propia existencia?

5. ¿Qué hace el cerebro cuando descansamos, o estamos distraídos y absortos?

El cerebro en reposo, es decir, cuando descansamos o estamos distraídos, absortos, tiende a disminuir la actividad y aprovecha el tiempo para regenerarse: elimina sustancias tóxicas o rehace conexiones neuronales, entre otras cosas. Sin embargo, las regiones implicadas en la autoconsciencia mantienen la actividad intacta o incluso parece que la incrementan, lo que comporta que, proporcionalmente, cuando estamos en reposo estas zonas estén mucho más activas que el resto. Esto se denomina red de funcionamiento por defecto. Dicho de otro modo, para saber quién somos es mejor sentarnos tranquilamente que mirarnos al espejo.  ¿Por qué estos estados de relajación y reposo, como los que proporcionan estar absortos o meditar, reforman la percepción del yo? 

6. ¿Por qué no podemos conocer la realidad tal como es?

Hay gran cantidad de experimentos que demuestran que siempre percibimos la realidad de manera subjetiva. Uno de los más clásicos es el denominado experimento de la mano de goma.  Mediante un juego de espejos se hace creer a una persona que una mano de goma situada a continuación del reflejo de su brazo es realmente su mano. Si entonces se pincha la mano de goma, el sujeto percibe un pinchazo que no ha recibido. Dicho de otro modo, nuestra experiencia de la realidad no se basa únicamente en lo que transmiten los sentidos, sino también en las expectativas que tenemos, y se ve muy influenciada por las experiencias previas e, incluso, por las creencias. Por este motivo, cada persona percibe una misma situación de manera ligeramente diferente. ¿Por qué el cerebro no nos permite conocer la realidad tal como es?

Completamos las 10 preguntas en la próxima entrada

Las preguntas son viajeras, nos llevan más allá del lugar donde empiezan y se extienden en redes de mayor tamaño para capturar nuestra atención. Te esperamos en la última etapa.


Neurograma

por Redacción NEdu | Jun 1, 2021 | 

Cómo mejorar la atención, el razonamiento y la memoria

Expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter y el Kings College de Londres analizaron datos de más de 17.000 personas sanas de 50 años o más. Citando a Keith Wesnes, profesor de Neurociencia Cognitiva en la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter:

«Encontramos relaciones directas entre la frecuencia de uso de los rompecabezas de palabras y la velocidad y precisión del rendimiento en nueve tareas cognitivas que evalúan una serie de aspectos de la función, incluyendo la atención, el razonamiento y la memoria. El rendimiento fue sistemáticamente mejor en aquellos que declararon participar en rompecabezas y, en general, mejoró de forma incremental con la frecuencia de uso de los rompecabezas. Por ejemplo, en las pruebas de velocidad de razonamiento gramatical y precisión de la memoria a corto plazo, la realización de rompecabezas de palabras se asoció con una reducción relacionada con la edad de unos 10 años. Ahora tenemos que hacer un seguimiento de esta emocionante asociación en un ensayo clínico, para establecer si la participación en rompecabezas resulta en una mejora de la función cerebral».

https://www.exeter.ac.uk/news/featurednews/title_595009_en.html

El cerebro detesta los espacios vacíos.

¿Podrás resistirte a rejuvenecer completando las palabras de la siguiente imagen?

1. Célula especializada en la generación, transmisión y conducción de señales eléctricas (potenciales de acción).

2. Estudia los cambios heredables en la función de los genes, que se producen sin que se produzca un cambio en la secuencia del ADN.

3. Síndrome que afecta a inmigrantes que viven situaciones extremas. El nombre se inspira en el héroe mítico que vivió innumerables adversidades y peligros lejos de sus amada Penélope.

4. Detectores de señales químicas que conllevan una respuesta celular.

5. Actividad eléctrica producida por el cerebro.

6. Proceso de facilitar el aprendizaje o la adquisición de conocimientos, así como habilidades, valores, creencias y hábitos.

7. Tipo de neurita especializada en recibir aferencias sinápticas de otras neuronas.

8. Neurona en la que del soma únicamente surge una prolongación o neurita, la cual actuará como axón.

9. Tiene forma de nuez y es el órgano principal del sistema nervioso central.

10. Es una estructura en forma de almendra. Forma parte del sistema límbico; su principal función es el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales.

11. Sistema ordenado de conocimientos estructurados que estudia, investiga e interpreta los fenómenos naturales, sociales y artificiales.

12. Capacidad o facultad de entender, razonar, saber, aprender y de resolver problemas.

13. Hormona liberada en grandes cantidades durante el parto y también con un abrazo o una caricia.

14. Capa más externa del cerebro que rodea los hemisferios cerebrales como la corteza de un árbol.

¿Te ha resultado fácil resolverlo?

Si lo has conseguido, cuéntanoslo. Y si se te ha resistido alguna palabra, no te preocupes, aquí tienes la solución.


Ignacio Morgado: “Es un gran mito que sepamos poco del cerebro. Nos queda por saber, pero no tanto como se piensa”

  • El neurocientífico Ignacio Morgado es el autor del libro ‘Materia gris. La apasionante historia del conocimiento del cerebro’.
Ignacio Morgado es catedrático de psicobiología en el Instituto de Neurociencias y en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Ignacio Morgado es catedrático de psicobiología en el Instituto de Neurociencias y en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

¿Cuándo se empezó a interesar la ciencia por el cerebro? ¿Desde cuándo sabemos que la razón y los pensamientos provienen del cerebro? ¿Cómo y por qué se producen las enfermedades mentales? ¿Es el cerebro tan desconocido como se dice? Estas y otras muchas respuestas las encontraremos en ‘Materia gris. La apasionante historia del conocimiento del cerebro’. Su autor, Ignacio Morgado, es catedrático de psicobiología en el Instituto de Neurociencias y en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, además de uno de los neurocientíficos más prestigiosos de España. Después de escribir libros como Emociones e inteligencia social, Aprender, recordar y olvida o La fábrica de las ilusiones, se adentra de lleno en la historia de cómo el ser humano ha llegado a conocer todo lo que hoy sabes del cerebro, una historia que apasionará tanto a curiosos como profesionales.

Después escribir libros sobre las emociones, los sentidos… ¿Cómo se le ocurrió hacer una historia sobre el conocimiento del cerebro y la mente humana?

Porque recoge toda la historia de mi especialidad, que es la psicobiología. Yo soy neurocientífico y todo lo que he estudiado y sobre lo que he escrito tiene una historia, y me pareció que estaría bien escribir sobre de dónde viene el conocimiento de las cosas que sabemos. Hace ya unos años, cuando oposité a la cátedra preparé ya una historia de conocimiento sobre el cerebro y hace un tiempo me pareció que era interesante publicarla. La actualicé, la corregí durante casi tres años… e intentado que no sea excesivamente larga ni densa, porque meter 20 siglos en un solo libro sin que sea muy denso ni incompleto ha sido complicado. Pero como tiene un índice muy bien hecho, se pueden consultar solo partes o personas que te interesen, como un libro de referencia, si no quieres leértelo como una novela, que también se puede.“Bailar sirve para prevenir una serie de alteraciones a nivel cognitivo, y además es divertido y motivante”

¿A quién va dirigido?

A mucha gente. Primero para los neurocientíficos, profesores, profesionales sanitarios, psicólogos, estudiantes… como un libro de consulta. Además, está redactado de tal forma, y tiene tantas anécdotas para que puede resultarle interesante a cualquier lector al que le atraiga el tema del cerebro, los sentidos, las enfermedades mentales… porque ayuda a entender muchas cosas del cerebro y la mente humana sin necesidad de profundizar. Para escribirlo, me he basado en los textos de grandes estudiosos, como Mary Brazier, he trabajado esos libros y he hecho síntesis, porque, evidentemente, no podía ir a las fuentes primarias, me habría llevado toda una vida.

El cerebro es, junto con el corazón, el órgano que más interés ha despertado, ya no solo a nivel médico, sino también espiritual, emocional, filosófico… ¿Por qué?

Al principio llamó más la atención el corazón, porque el cerebro es un órgano discreto, que está escondido en el cráneo, no se ve, no se siente… todo lo contrario que el corazón, que está pegando en el pecho continuamente para recordarnos que está ahí. Además, es rojo, bonito… el cerebro es tosco, feo… por eso en un principio nadie pensó en el cerebro como el órgano de la mente, la razón, los sentimientos, sino en el corazón. De hecho, un gran pensador como Aristóteles pensaba que el cerebro era un refrigerador porque el corazón -que era el que provocaba las emociones, pensamientos…- cuando se apasionaba mucho, calentaba demasiado la sangre, que tenía que subir al cerebro para que este la enfriara.

“Soy optimista, creo que es posible encontrar una cura para las enfermedades neurodegenerativas y mentales, pero no sabemos cuándo”

De hecho, en el libro asegura que “no hay ninguna señal, sentido o sentimiento especial que nos indique, ni siquiera de manera intuitiva, que pensamos con lo que hay dentro de nuestra cabeza’. ¿Por eso pensaban los antiguos que era el corazón, y no el cerebro el responsable de nuestros pensamientos?

Claro. Ahora lo damos por hecho porque lo sabemos, y pensamos que es una sensación que tenemos, pero no es así. El cerebro no nos da ninguna señal de que es él el que piensa. Sabemos que pensamos con el cerebro porque nos lo han dicho desde niños, pero si no nos lo hubiera demostrado la ciencia, no lo sabríamos, porque no hay ninguna señal intuitiva de que sea así, por eso pasaron siglos hasta que se demostró que es el cerebro con lo que pensamos.

También asegura que “la idea de que no puede demostrarse nada más que la existencia de la propia mente no es tan descabellada como parece”. ¿Mente y cerebro son la misma cosa entonces?

Científicamente no es cierto que la mente y el cerebro sean cosas distintas, porque la mente, la razón, los pensamientos… resultan del funcionamiento del cerebro, son como el movimiento y la rueda. Y la prueba más contundente es que si se daña el cerebro, la mente se daña o se altera. Lo que ocurre es que hay una parte de la mente, que es la conciencia, la subjetivad…. que la vivimos como algo que va más allá de lo material, de la ciencia, y eso hace que la gente tenga pensamientos trascendentales, religiosos… Esto puede incluso tener hasta un sentido biológico, porque cuando la gente cree, se siente más motivada para vivir. Yo soy científico y no creo en nada sobrenatural, pero no le quitaría nunca a nadie su fe.

Después de estudiar la historia del conocimiento del cerebro en profundidad, de todas las teorías e hipótesis sobre el cerebro. ¿Cuál cree que es la más descabellada?

Pues una muy interesante es una de un médico de origen griego, Galeno, que decía que dentro del cuerpo había espíritus naturales, que se iban transformando a medida que pasaban por los nervios para cumplir su función… y lo curioso que esas ‘cosas’ existen, pero con las hormonas, los neurotransmisores… Estaba acertado, pero la ciencia de aquella época no tenía capacidad para detectar cuales eran esos ‘espíritus’. Y bueno, la del refrigerador de Aristóteles, que es preciosa y apasionante.

El cerebro lo han estudiado distintas ramas de la medicina (psiquiatría, neurología…) y otras ciencias, como la psicología, la filosofía… ¿Cuál ha averiguado más cosas sobre este órgano?

La neurociencia básica, que es con la que se ha aprendido en un laboratorio cómo funciona el cerebro a base de hacer experimentos. Luego está la clínica, que tiene un gran problema, porque a pesar de que sabemos mucho del cerebro y de cómo funciona, hay enfermedades neurológicas que no podemos curar.

“No es cierto que la mente y el cerebro sean cosas distintas, la mente resulta del funcionamiento del cerebro”

¿Sigue siendo el cerebro un órgano misterioso, del que parece que nos queda mucho por saber?

Eso es un gran mito. Nos queda por saber, claro, pero no tanto como se piensa. Sabemos mucho sobre el cerebro, se ha escrito muchísimo sobre él y hay montones de laboratorios que siguen investigando, sobre todo sobre las grandes enfermedades neurológicas para poder encontrar una cura.

Como neurocientífico, ¿qué cree que lo más importante del cerebro que aún nos queda por conocer?

Lo más interesante sería descubrir cómo la materia se convierte en imaginación, la subjetividad… pero sospecho que nuestro cerebro no tiene capacidad para saberlo. Lo que sí creo que llegaremos a saber es qué es lo que hace que un cerebro esté consciente, algo importante, por ejemplo, para saber qué cambios físicos tiene que haber en un cerebro para que este vuelva a despertar cuando esta inconsciente. Aunque lo más importante a nivel práctico, y no por curiosidad científica, sería saber cómo curar las enfermedades mentales, neurodegenerativas porque, además, con el envejecimiento de la población, cada vez tenemos más posibilidades de padecerlas.La Salud realiza de forma sistemática estudios cerebrales cuantificados capaces de valorar la evolución de la demencia

¿Es esa la gran asignatura pendiente en las neurociencias?

Sin duda, porque enfermedades como el HuntingtonAlzheimerParkinson… se pueden paliar, pero no se pueden curar a pesar incluso de que de muchas de ellas sabemos la causa. El Parkinson, por ejemplo, sabemos que tiene su origen en la falta de dopamina, y se trata con fármacos, pero no somos capaces de dar con un tratamiento para que las personas no lo sufran.

¿Es optimista en este sentido?

Yo soy optimista y creo que es posible encontrar una cura para estas enfermedades, pero no sabemos cuándo. Hoy mismo, por ejemplo, ha surgido una noticia sobre que cierto tipo de radiaciones pueden crear una respuesta inmunológica que reduce las placas que provocan el Alzheimer. No es una cura, pero puede ser un paliativo importante, así que no dejamos de descubrir cosas cada día que nos van a ir ayudando poco a poco. La ciencia trabaja constantemente, e incluso sin buscar soluciones concretas, como pasó con la penicilina -que se descubrió por casualidad-, surgen nuevos descubrimientos y curas. Pero claro, para eso la ciencia tiene que estar trabajando y se tienen que dar las condiciones para que estos descubrimientos se den.