Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


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Neurogénesis. 5 hábitos sencillos que regeneran tus neuronas

La neurogénesis es la producción de nuevas células en el sistema nervioso central. Entre éstas distinguimos las neuronas ―encargadas de transmitir los impulsos eléctricos en el sistema nervioso― y las células gliales ―que desempeñan la función de soporte de las neuronas―. Hay que distinguir entre la neurogénesis en etapas tempranas de desarrollo y la neurogénesis en seres adultos ya desarrollados, la cual no fue descubierta hasta finales del siglo pasado.

Recientemente, se ha demostrado que la neurogénesis continúa a lo largo de la vida en dos partes del cerebro adulto: el hipocampo, relacionado con la memoria a largo palzo, y la zona subventricular, la cual juega un papel importante en la formación del sistema nervioso central.

Existe cierta evidencia de que la neurogénesis en adultos es importante para el proceso de determinados aprendizajes. Además diversos estudios relacionan un incremento en la neurogénesis con una mejora en los procesos como las capacidades relacionadas con nuestra memoria. Algunos de estos estudios han propuesto algunos tipos de aprendizaje dependientes de la neurogénesis. Diferentes investigadores han mostrado que el acto de aprender por sí mismo está asociado a la supervivencia de las neuronas. No obstante, los descubrimientos que apuntan a que la neurogénesis es importante para cualquier tipo de aprendizaje no son del todo concluyentes.

Por otro lado las neuronas nacidas en adultos parecen tener un papel en la regulación del estrés. Esto es consistente con los múltiples descubrimientos que relacionan actividades que alivian el estrés ―como el aprendizaje de algo motivante, la exposición a un entorno nuevo y agradable o el ejercicio físico― con un aumento en los niveles de neurogénesis. Además se ha observado que los individuos expuestos a estrés fisiológico o psicológico muestran una marcada disminución de neuronas recién formadas.

En algunos estudios, se ha propuesto la hipótesis de que el aprendizaje y la memoria pueden verse afectados por los estados depresivos, y que la neurogénesis puede estimular la neuroplasticidad minimizando el impacto de estos efectos negativos.

A continuación os exponemos una serie de hábitos que parecen potenciar la neurogénesis, los cuales pueden ser puestos en práctica por cualquier persona, ya que son fáciles de llevar a término:

1. Llevar una dieta hipocalórica

Un estudio publicado en el Journal of Molecular Science muestra que la restricción de calorías produce estados favorables para la neurogénesis en el hipocampo. Parece que una dieta baja en calorías promueve la generación de nuevas células cerebrales mediante el impulso de la respuesta de estrés del organismo. Es decir, el estrés generado por no cumplir con todos los requerimientos energéticos del organismo puede estimular el cerebro y favorecer el nacimiento de nuevas neuronas. En este caso, este tipo de estrés tiene un efecto contrario al estrés como lo concebimos normalmente.

Se cree que algunos alimentos concretos podrían fomentar la nuerogénesis. Son aquellos alimentos ricos en Omega-3 ―se encuentra en determinados pescados― o fitonutrientes ―compuestos propios de los vegetales―. Además como ya hemos visto en entradas anteriores, una correcta alimentación es esencial para poder obtener un buen rendimiento cerebral.

2. Practicar sexo

En entradas anteriores vimos la relación existente entre el sexo y la memoria. Como hemos visto la neurogénesis está ligada a la reducción del estrés. Es evidente que el sexo reduce de forma considerable nuestros niveles de estrés. Un estudio científico realizado por la doctora Benedetta Leune muestra que mientras el estrés reduce la neurogénesis adulta y restringe la arquitectura dendrítica en el hipocampo, la copulación tiene el efecto opuesto, ya que promueve la generación de nuevas células cerebrales.

3. El ejercicio físico

Los científicos han demostrado que la actividad física como ejercicio voluntario da como resultado un aumento en el número de neuronas recién nacidas en el hipocampo. Un estudio realizado por el Dr. Kwok Fai So de la Universidad de Hong Kong mostró una correlación entre personas que solían practicar actividad física y la neurogénesis. Esto parece deberse a que el ejercicio puede mejorar el estado de ánimo y las habilidades cognitivas. Un déficit en la neurogénesis adulta puede resultar en una depresión, y se sabe que el estrés, y especialmente la depresión, llegan a encoger el hipocampo. Por eso se creen que existe una relación entre el ejercicio físico ―o cualquier otra actividad que reduzca el estrés― con la neurogénesis.

La relación entre la neurogénesis inducida por el ejercicio físico y la mejora del aprendizaje sigue sin ser clara. Los estudios sobre los beneficios obtenidos por el ejercicio físico podrían tener fuertes implicaciones en los campos de estudio del envejecimiento y determinadas enfermedades como el Alzheimer.

4. La meditación

Uno de los líderes en el campo de la investigación neurocientífica sobre los efectos de la meditación, el Dr. Herbert Benson, de la Universidad de Harvard, ha estudiado los cambios bioquímicos que ésta provoca en el cerebro, y sugiere que la meditación regenera células cerebrales, ya que ayuda a reducir el estrés de forma efectiva. Además  otros investigadores de la Universidad de Oregón sobre el impacto de determinadas técnicas de meditación, también mantienen que ésta facilita la neurogénesis.

5. Mantén tu mente activa

 Existen otras opciones relativamente sencillas para potenciar la neurogénesis. Entre ellas podemos encontrar algunas como descubrir nuevos ambientes estimulantes, realizar ejercicios mentales orientados al aprendizaje, juegos de memoria, aprender un idioma nuevo, practicar actividades que desarrollen nuestra coordinación como los malabares, el baile o el patinaje,… En definitiva se trata de que le proporciones a tu cerebro nuevas experiencias que le permitan expandir sus límites y adquirir nuevos patrones motores o aprendizajes a nivel cognitivo.

Desde Nueces y Neuronas te proponemos que pongas en práctica estos hábitos, con la finalidad de activar nuevos circuitos neuronales y favorecer la generación de nuevas neuronas. No prives a tu cerebro de seguir desarrollándose… ¡Y no olvides disfrutar al máximo mientras lo haces!

A continuación os dejamos un vídeo explicativo sobre cómo se produce la neurogénesis en el cerebro adulto. ¡Esperamos que os guste!

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#HablamosDE “RESILIENCIA Y NEUROCIENCIA, dos palabras llenas de posibilidad”

https://ineverycrea.net/comunidad/ineverycrea/recurso/hablamosde-resiliencia-y-neurociencia-dos/86397c92-a02f-b8dc-6ebf-714566bf9cea?modified

¿Por qué unir las dos palabras?

 

Si te interesa el mundo de la educación estas palabras  te atrapan por su  profundidad y sentido. Llevamos más de 20 años  trabajando por separado estos conceptos y cuando lo haces interseccionar la mirada educativa se convierte en una mirada generativa, mucho más amplia, con más detalle y más matices. Tanto resiliencia como neurociencia  son cualidades irregulares porque están compuestas de múltiples dimensiones y estas dimensiones están o pueden estar relacionadas entre sí.

 

¿Pero son conceptos que se han puesto de moda?

 

Son conceptos que  hoy en día ya están presentes en la sociedad, y eso es bueno. Hay que conocerlas, hay que saber todo lo que nos pueden ofrecer.  Nosotros escribimos nuestro primer libro de resiliencijunto a Jordi Grané en 2007 y el de neurodidáctica junto a Marta Ligioiz en 2009. Realmente en aquel momento y en nuestro país escaseaba la literatura de ambos conceptos y mucho menos investigaciones relevantes al respecto.

Ambas palabras  son emergentes y muy sugerentes, si las sumamos, tenemos por delante el desafío de saberlas trabajar  también desde y en el aula, en familia y en comunidad, en la vida. Las neurociencias nos  han  evidenciado una información muy relevante en estos últimos años que debemos saber transferir al mundo educativo para seguir promoviendo la resiliencia.

 

Resiliencia, neurociencia…Parece un juego de letras

 

Si me lo permites, si vamos a jugar  con estas dos palabras. Fíjate entre resiliencia y neurociencia hay 8 letras en común. Y con las letras que sobran de las dos palabras, lo que obtienes es una nueva palabra. ¿Sabes cuál?

RESILIENCIA   =SIL

NEUROCIENCIA = NUOC

SOLUCION (con la licencia de sumar una O de más )

Así pues entre resiliencia y neurociencia tenemos la solución.

 

Neurodidáctica

 

 

Neuroeducación: por otra escuela

 

 

¿Y cuál sería la solución?

 

Ja ja ja, claro,  eso es muy atrevido, porque  realmente no hay soluciones únicas a los problemas de la educación pero si hay caminos posibles. Por ejemplo los avances de la neurociencia nos han hecho ver que no sólo  hay una relación entre el cerebro y la mente sino que los últimos descubrimientos evidencian que también la mente influencia en el cerebro, nuestro cerebro cambia por cada pensamiento, experiencia. Y eso llevado al terreno de la resiliencia tiene mucho que aportar.

 

Neurociencia  y Resilencia Anna Forest

Los estudios sobre  la resiliencia han ido evolucionando y sus ejes han dejado de ser centrados en el estudio del estrés o del estrés postraumático a estudiarse la resiliencia más como proceso, y de ahí la importancia en  estudiar la relación con el otro, con los otros, las teorías del vínculo. Los estudios más recientes de resiliencia ya  apuntan a  la importancia de la epigenética, y por tanto el poder de los pensamientos y del lenguaje para  modificar a nuestro cerebro. Guillén (escuela con cerebro)  nos recuerda que una persona resiliente puede llegar a activar hasta treinta veces más su región prefrontal izquierda que otra con baja resiliencia (Davidson, 2012). Además, las personas que se recuperan rápidamente de las adversidades muestran conexiones más fuertes (más materia blanca) entre la corteza prefrontal y la amígdala.

 

¿Cuáles son los temas o temáticas entre ambas disciplinas?

 

Con Jordi Grané hemos escrito un libro entre ambas diciplinas que saldrá en el 2019, Plataforma Editorial, en él  partimos de estos primeros puntos de encuentro:

 

Neurociencia y Resilencia Anna Forest

 

Las primeras investigaciones sobre resiliencia se centraron en estudiar todo el proceso de adaptación, más tarde superación y transformación del ser humano a aquello que se vive como adversidad. Estas primeras investigaciones tomaron como foco la infancia en situaciones de riesgo. La preocupación de estudio se centró en esos factores internos que hacen que unas personas  sobrevivan a situaciones inhumanas como los campos de exterminio de la segunda guerra mundial.

Desde la perspectiva más biológica y fisiológica  del término tuvimos la oportunidad de hablar de resiliencia junto al Dr. Manel Rabanal Tornero Cap de Secció de Vigilància i Publicitat dels Medicaments de la Direcció General d’Ordenació Professional i Regulació Sanitària, él había dirigido un TFG (trabajo final de grado) de Anna Tresserra sobre los mecanismos fisiológicos de la resiliencia en Bioquímica y Biología Molecular2016. En ella se describe como en la actualidad se desconocen la mayoría de mecanismos involucrados con la resiliencia. Ahora bien tanto el gen que codifica por la proteína encargada de la recaptación de la serotonina como por la proteína β-catenina están implicados en la resiliencia.  También  evidenciaron estos investigadores que los factores fisiológicos más estudiados en relación a la resiliencia hacen referencia al hipocampo, en relación con el efecto de los glucocortidoides sobre esta estructura y la capacidad de regeneración en el giro dentado, así como la remodelación dentrítica hipocampal. Recomendamos ampliamente consultar este excelente trabajo y muy innovador en su campo de estudio.

Pero realmente no todo queda circunscrito a lo más biológico, ¿verdad?

 

Los genes, la parte biológica, son solo la punta del iceberg. El cerebro se forma partiendo de este material biológico, pero lo hace en constante interacción sinérgica con el ambiente, que incluye todos los aspectos familiares, sociales y educativos.

Por tanto es muy relevante hablar y estudiar las aportaciones  de la epigenética y de la mentalidad de crecimiento, de nuestra gran capacidad humana de generar. Todos los estudios más cualitativos: autobiografías, estudios de caso, etnografías, dan cuenta de una resiliencia con una mirada más holística, más ecológica e integral, donde evidentemente las funciones ejecutivas son claves.

Las investigaciones en neurociencia apostarán por investigar las bases neurológicas de las prácticas que promueven la resiliencia generativa y nos proporcionarán los beneficios de cultivar un estilo de vida generativo. Es más, estamos delante de un nuevo concepto de resiliencia, más acorde  con el contexto actual y con las aportaciones de las neurociencias.

Queda mucho aún por investigar, por hacer, pero el camino es fascinante. ¿Verdad?. Sigamos.

 

 

 

 

 

 


Buscando atención

<<A ver chicos, presten atención que esto que os voy a contar es muy importante>>

http://www.niuco.es/blog/

Todo profesor puede recordar haber dicho estas palabras en el aula en más de una ocasión. Es interesante esta frase, ‘prestar atención’, como si la atención fuera algo que pudiésemos controlar y dirigir según nos convenga. La atención ha sido y sigue siendo objeto de estudio de numerosos neurocientíficos en su trabajo por comprender mejor el cerebro humano. Lo que está claro es que es un proceso cognitivo muy complejo, de estudio relativamente nuevo, que los neurocientíficos dividen en diferentes procesos que implican en sí mismos redes neuronales amplias, con la involucración de neuronas halladas en varias zonas del cerebro. Lo que hoy en día se afirma es que la atención juega un papel fundamental en el proceso de aprendizaje, como señala Fancisco Mora: “Sin atención no hay aprendizaje, ni memoria explícita, ni conocimiento”. (Neuroeducación, Mora 2013)

Con esta entrada queremos acercaros a algunos de los hallazgos que consideramos interesantes en relación con los procesos atencionales, pero sobre todo ofrecer algunas de nuestras reflexiones didácticas en cuanto a cómo potenciar el aprendizaje en la escuela. Así empezaremos adentrándonos en el modelo de atención que sustenta Michael Posner, investigador que ha dedicado muchos años de estudio a los procesos atencionales.

Si hay una cosa que consideramos fundamental que todo profesor debería tener en cuenta a la hora de impartir sus clases es que no hay una sola “atención” que los alumnos puedan “prestar”.

Modelo Atencional de Michael Posner

Posner propone la existencia de tres redes atencionales principales en el cerebro humano:

  • Alerta
  • Orientativa
  • Ejecutiva

Este modelo tiene implicaciones tremendas para nuestras aulas, sobre todo porque, como mencionamos anteriormente, prestar atención resulta ser una tarea tremendamente costosa para un individuo. A día de hoy se considera que estas tres redes atencionales compiten entre sí.

La atención de alerta es una red que se activa ante posibles recompensas o castigos. Se activa para literalmente alertar al cerebro sobre un posible peligro o, por el contrario, una experiencia placentera. Esta red cuenta con actividad especialmente en el sistema límbico y el hipocampo, donde se construyen las memorias de largo plazo y, por consiguiente, se activa ante situaciones o bien novedosas que despiertan la curiosidad, o bien ya conocidas que activan las memorias relevantes. En este tipo de atención son los estímulos (externos o internos) los que captan nuestra atención, es por tanto una atención involuntaria, que no requiere tanto esfuerzo como la atención ejecutiva y es la que permite que podamos estar “atentos” durante mucho tiempo a aquello que nos tiene “enganchados”. Al estar vinculado con las estructuras encargadas de las recompensas vemos que nuestras motivaciones van a estar en juego a la hora de llevarse el ‘foco’ de la atención. Es una red muy potente a nivel cognitivo y cuando se activa podemos tener por seguro que la concentración de nuestros alumnos se verá afectada.

 

La red atencional orientativa es la que se activa por estímulos sensoriales en el espacio. Se puede activar con la brisa que entra por una ventana, el cambio de luz producido por las nubes en el cielo o esa mosca con la que se distraen los “mismos de siempre”. Esta red también se activa de manera involuntaria y compite con la atención alerta y la atención ejecutiva para llevarse el foco de nuestros sistemas perceptivos.

Nuestra experiencia consciente está más estrechamente ligada a la atención ejecutiva, una red que implica en gran parte un conjunto de redes neuronales localizadas en nuestro lóbulo frontal, en concreto la zona pre-frontal. La atención ejecutiva es la que se sostiene sobre un estímulo concreto durante un periodo de tiempo determinado. Es una atención voluntaria y consume muchos recursos generando fatiga mental, es por tanto un recurso limitado en el tiempo. Requiere de otras funciones ejecutivas como el control inhibitorio, la planificación y la toma de decisiones para mantenerse, puesto que las atenciones alerta y orientativa pueden activarse en cualquier momento interrumpiendo con ello su funcionamiento. La atención ejecutiva es a lo que los profesores nos referimos como la concentración, o cuando pedimos a los alumnos que “presten atención”.

En resumidas palabras, y muy resumidas palabras, los profesores debemos entender que difícilmente conseguiremos la atención de nuestros alumnos durante un periodo largo de tiempo. Sin embargo, podemos utilizar estrategias variadas para aprovechar estas tres redes del mismo modo que un velero aprovecha las corrientes, el viento y las velas para navegar por el mar (Jean-Philippe Lachaux, 2013) como sugiere la foto que encabeza esta entrada.

Un sacerdote, un LGBTI y un camello entran en un bar…

En realidad no hay chiste. Pero ya que hemos capturado vuestra atención de nuevo continuaremos con la entrada. Queremos detallar algunas estrategias a nivel didáctico y pedagógico que hemos encontrado útiles en nuestras aulas. Muchas de ellas, la mayoría de hecho, seguramente ya las empleáis con más o menos frecuencia o al menos habéis oído hablar de ellas. Pero queremos además ofrecer algunos detalles de por qué funcionan y sugerir en qué momento de una clase (o una unidad o un proyecto igualmente) sería interesante aplicarlas.

Con estas sugerencias no queremos decir que haga falta convertirse en humorista, malabarista, mago o en el mismísimo Sócrates (hablaremos del método socrático) sino que os identifiquéis con alguna de estas estrategias a nivel personal y os animéis a explotar vuestras dotes individuales, y en el caso de hacerlo ya, reflexionar un momento sobre ello. A continuación dejamos algunas de nuestra ideas. Para más lectura acerca de diferentes estrategias para enganchar al alumnado en las clases podéis leer sobre los ‘hooks’ de Dave Burgess en su libro Teach Like A Pirate.

El humor

Cualquiera reconoce que el humor capta la atención de las personas. Esto puede ser debido a muchos factores: el anticipar un desenlace (como con los chistes de personajes que entran en bares), que las personas se sientan identificadas con la situación o la personas, que el contexto del chiste tenga una relevancia actual en la sociedad, que recuerde a alguna experiencia pasada, y un largo etcétera. Cualquiera que sea el enganche, el humor suele secuestrar el foco de la atención durante un tiempo para poder procesar toda la información necesaria. Además, lo bueno de utilizar el humor es que libera neurotransmisores que proporcionan bienestar al organismo y genera una clima positivo entre las personas. Esta clima positiva genera a su vez lazos emocionales entre el profesor y sus alumnos. Todo esto es muy beneficioso para el aprendizaje. Ahora bien, es importante medir los momentos y los lugares a la hora de utilizar el humor dado que puede que algunos no estén “de humor”.

Novedad

Todo lo desconocido y sorprendente capta la atención del cerebro porque debe evaluar si significa un posible peligro o una posible recompensa. Para nuestras aulas esto es muy significativo, dado que las rutinas pueden suponer un aburrimiento para parte del alumnado, quienes ya pueden imaginar lo que va a ocurrir en cada clase. Esto es aplicable tanto a nivel de utilizar el libro de texto día tras día o utilizar la app más molona del mercado. Si esa app la utilizamos todos los días perderá la fuerza inicial que demostró para captar el interés y la motivación de los alumnos.

La estrategia de introducir novedad en las aulas en verdad está vinculada con otras que la acompañan a continuación, por ejemplo dar clase algún día fuera del aula, ofrecer una variedad de actividades o ejercicios a realizar, o introducir algo que choque con los esquemas mentales de los alumnos. Se trata de sorprender con cierta frecuencia a los alumnos y por supuesto sin abusar de ella.

Variedad

La novedad despierta la curiosidad en nuestros alumnos. Recuerda el refrán:

<<Lo poco gusta y lo mucho cansa>>

Los sentidos encienden la redes atencionales alerta y orientativa. Al final, los sentidos son los mecanismos que aportan información al cerebro. Si los alumnos realizan actividades y ejercicios que involucran los diferentes sentidos, habrá más posibilidades de capturar el foco y activar sus redes atencionales de una manera u otra, y para todos. El beneficio de este sistema de trabajo a través de la variedad de estímulos es que permitirá llegar a cada alumno de un modo u otro y durante un tiempo probablemente más prolongado. Una buena referencia a nivel didáctico es el trabajo por rincones. Es una estrategia utilizada sobre todo en la etapa de infantil pero se puede aplicar con modificaciones en diferentes etapas de enseñanza obligatoria, como por ejemplo las aulas flexibles. Lo ideal sería que el contenido y los conceptos los alumnos puedan verlos, leerlos, escucharlos, tocarlos, e incluso olerlos y saborearlos si fuese posible, así formaremos redes neuronales más complejas y extensas.-

 

Movimiento

Muchos son los estudios que desvelan que el movimiento activa muchas zonas del cerebro y además libera neurotransmisores significativos para la consolidación de la memoria. En la escuela el movimiento puede, y debe, trascender las clases de educación física y el recreo. Los recreos están pensado precisamente como pausa del costoso esfuerzo de trabajar y mantener la atención durante las horas tempranas del día. Y todo profesor conoce perfectamente la diferencia entre un recreo durante el cual los niños salen al patio para jugar (corriendo y saltando), y un recreo en el que se quedan el el aula, sin muchas opciones de moverse. Y es que el movimiento “resetea” de alguna manera los procesos atencionales, sobre todo los voluntarios como la atención ejecutiva. Sabiendo esto podemos incluir el movimiento dentro de la misma programación de aula, utilizando diferentes juegos o actividades de Total Physical Response.

 

Música

La música es un algo que capta la atención a todo ser humano y despierta en ellos sensaciones variadas. La música nos trae memorias a la consciencia y resulta ser muy estimulante para el cerebro, conectado y asociando todo tipo de sensaciones con experiencias. La música la podemos utilizar tanto al principio de una clase como durante los periodos de trabajo que requieran de más concentración. Incluso podemos poner alguna música al final de la clase para acabar la sesión con un estímulo memorable. Y no nos olvidemos la estrategia de trabajar directamente contenidos o conceptos a través de canciones y recitales, una estrategia que se ha utilizado con mucha frecuencia en la enseñanza de idiomas.

 

Disonancias

¿Os imagináis llevar al aula una jirafa que hace malabares? sin duda alguna una jirafa haciendo malabares captaría la atención de cualquiera. Y es que al cerebro le gusta las cosas completas y que tengan sentido. Tratamos pues de integrar las cosas nuevas con lo que ya conocemos y cualquier experiencia que cuestiona el funcionamiento del mundo tal y como lo entendemos despierta la curiosidad.

El cerebro trabaja para decodificar lo que está percibiendo, y en el caso de la jirafa buscará una explicación de cómo sería posible aquello que esté presenciando. Difícilmente vamos a encontrar a una jirafa que hace malabares pero lo que sí podemos hacer en nuestras clases es plantear situaciones, puzzles o imágenes sugerentes que cuestionen la comprensión del mundo de los alumnos.

 

Magia

La magia es un ejemplo claro de disonancia cognitiva, desafía al conocimiento que pueda tener una persona sobre el mundo. Los juegos de magia tienen un gran impacto precisamente porque el desenlace no coincide con las asociaciones y proyecciones que realiza el cerebro en relación con las propias experiencias personales vividas. Hay muchos juegos de magia, e incluso experimentos que parecen magia, con los que se puede destacar algún contenido curricular de modo que a los alumnos no se les olvidará en la vida.

En España hay varios profesores que emplean la magia como recurso didáctico, sin ir más lejos nuestro compañero Michael Bennett, quien en su blog Didáctica Mágica recoge sus ideas y actividades utilizadas en aula. Podemos destacar también a nuestro compañero Xuxo Ruíz, mago y maestro quien fue nominado al Global Teacher Prize este año 2018 como otro ejemplo de profesores quienes utilizan la magia en sus aulas.

El Juego

El juego puede ser quizás de las estrategias que más atrae y luego mantiene la atención. En lo juegos los jugadores maniobran para completar diferentes retos y objetivos. Estos logros se pueden conseguir o bien compitiendo o cooperando. Este afán de superación nos permite sostener la atención durante un tiempo prolongado incluso sin darnos cuenta. Nos habremos preguntado el por qué los alumnos pueden estar tres horas seguidas jugando a un videojuego. Es debido a que los videojuegos captan la atención alerta y la mantienen activa durante todo el tiempo que estén jugando. Cada vez más se oye y se lee a profesores por todo España que están incorporando el juego en sus aulas, utilizando directamente juegos de mesa y videojuegos para trabajar diferentes procesos cognitivo e incluso curriculares. Algunas veces incluso modifican los contenidos de los juegos para trabajar de manera más directa diferentes contenidos o conceptos. Esto es muy interesante y puede resultar muy útil, pero no debemos de perder de vista la esencia del juego en sí, creando una aberración del juego con fines didácticos.

Preguntas

La pregunta puede ser la estrategia más potente que hay a la hora de conseguir, sobre todo, la atención ejecutiva. Preguntar es un arte, y no toda pregunta vale. No caigamos en la dinámica que se ve en la película “Todo en un día” (escena muy exagerada…). Las preguntas que enganchan nuestra atención son las que requieren de la imaginación, de la intuición, las que retan a nuestra comprensión del mundo. Hagamos preguntas abiertas, que generen debate, que conducen a la resolución de un problema, en las que no hay respuestas buenas ni malas, ya que para estas tenemos exámenes y otras herramientas que requieren de la atención ejecutiva, pero no la atraen.

 

Vincular

El cerebro humano aprende a base de comparaciones y asociaciones de experiencias previas. De hecho, el sistema de atención de alerta se activa ante una situación nueva porque el cerebro anticipa posibles conclusiones basándose en estas experiencias previas. De tal modo que si los profesores contextualizamos los contenidos y conceptos nuevos con experiencias cotidianas o bien experiencias vividas por los alumnos, la asimilación y aprendizaje de los mismos será más significativo. En realidad, todas las diferentes estrategias que hemos visto a lo largo de la entrada vincúlan, de alguna manera u otra, con las realidades y las vidas de los alumnos. Este vínculo es la clave para captar y mantener la atención.

 

Atención entrenada y entrenando la atención…

Hemos vistos algunas estrategias para captar la atención e incluso mantenerla durante un tiempo. Estas estrategias son interesantes para avivar la experiencia de los alumnos en la escuela y motivarlos ante el aprendizaje. Sin embargo, ésto no debe ser el único objetivo del profesorado. Es importantísimo que según crezcan los pequeños tengan más recursos y capacidad para focalizar y mantener su atención ejecutiva, es decir, la concentración, y esta capacidad, como otras tantas, se puede entrenar. A día de hoy existen una multitud de juegos, apps e incluso programas que dicen de fomentar y potenciar la concentración. Nosotros hablaremos de dos ejercicios, o actividades, que cualquiera puede realizar para mejorar su capacidad de concentración; la metacognición y el mindfullness.

Metacognición

La metacognición es un ejercicio mental que consiste en pensar en lo ocurrido desde diferentes perspectivas. Es hacerse preguntas a uno mismo al finalizar una tarea, una experiencia o incluso por la noche después de todo un día. Existe ejercicios varios y apoyos visuales que se llaman “rutinas de pensamiento” que pueden ayudar a las personas a guiarse en este labor de recorrer sus experiencias. Algunos podrían discutir que la metacognición no entrena propiamente dicho la atención, pero nosotros sostenemos que sí la entrena debido a que requiere de la atención ejecutiva para reflexionar sobre cualquier cosa. En este periodo de concentración, en la que la atención ejecutiva se mantiene sobre los recuerdos y estímulos internos, una persona necesita ser capaz de mantener su atención ejecutiva y no dejar que la otras redes atencionales le “distraigan” con la captación de otros estímulos. La metacognición se puede realizar con respecto a lo trabajado días anteriores o incluso al finalizar una sesión. Estos ejercicios no solamente aportan beneficios a nivel atencional sino hacen más lúcidos los recuerdos que tendrán acerca de una contenido o concepto trabajado en clase.

 

Mindfullness

A día de hoy se puede leer mucho sobre los beneficios del Mindfullness. Es una actividad también conocida como la “atención plena”, en la que las personas centremos nuestra atención sobre un único estímulo. El objetivo final de este ejercicio es la gestión de emociones, para poder así actuar de una manera más razonable en momentos de alto estímulos emocionales. Este fin es algo muy difícil de alcanzar y requiere de mucho entrenamiento. Es un ejercicios que directamente entrena la atención ejecutiva y la capacidad de inhibir otros estímulos, tanto emocionales como ambientales, y focalizar la atención sobre un sólo estímulo.

 

En nuestras aulas podemos introducir a los estudiantes en este ejercicio pidiendo que concentren la atención sobre estímulos exteriores (el pitido de un radiador, el sonido del viento, la temperatura…etc.) Puede parecer una tontería, pero el concentrarse en un sólo estímulo es algo muy exigente en general, y más para un ser jóven. Sin embargo, con el paso del tiempo y con la repetición de este ejercicio, las personas podemos ganar dominio sobre las redes atencionales y podremos aprovechar las corrientes, vientos y esa vela de nuestro velero para dirigirnos a donde queramos en nuestro día a día.

 

Resúmen

Estas sólo son algunas de las estrategias y recursos que se está comentando en el ámbito educativo acerca de “la atención”. Desde el campo de las neurociencias se reconoce que queda mucho camino por investigar acerca de cómo funciona “la atención” y cómo influye en nuestra conciencia (la conciencia siendo otro tema muy desconocido y discutido desde la neurociencia). Pero de momento, podemos aprovechar las aportaciones más recientes junto con nuestra maleta de herramientas didáctica y pedagógicas que ya llevamos cada uno con nosotros mismos a nuestro favor. Podemos emplearlas con criterio para captar y mantener la atención de nuestros alumnos además de trabajar con ellos el entrenamiento en sí de su capacidad de concentración para así en un futuro tener más recursos en momentos y situaciones más exigentes que la etapa de educación obligatoria.