Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


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“Tu cerebro cambia con cada cosa que piensas, incluso aunque no la digas”

 

http://elpais.com/elpais/2017/03/08/ciencia/1489000861_407908.htmlhttp://elpais.com/elpais/2017/03/08/ciencia/1489000861_407908.html

El investigador, profesor en la Escuela de Medicina de Harvard, inicia un proyecto para estudiar los mecanismos cerebrales que previenen enfermedades

Un halo de misterio sigue cercando al cerebro, uno de los grandes desconocidos de la ciencia. En el azaroso trabajo de despejar los enigmas de ese kilo y medio de redes eléctricas que forman millones de neuronas anda el investigador Álvaro Pascual-Leone, decano asociado de Ciencia Clínica y Traslacional de la Escuela de Medicina de Harvard

El médico (Valencia, 1961) ha invertido 30 años en estudiar la plasticidad cerebral, lo que hace que el cerebro pueda adaptarse a los retos que se le presentan. Pascual-Leone se afana en comprender los mecanismos que controlan esa plasticidad para intentar luego modificarlos y reconducir hacia un estado óptimo el comportamiento del paciente. El neurólogo es uno de los mayores expertos del mundo en el campo de la estimulación magnética cerebral, una técnica no invasiva para manipular conexiones neuronales de forma que mejore la salud cerebral del paciente.

Con su mochila de conocimientos—incluida esta estimulación no invasiva del cerebro—, Pascual-Leone se ha embarcado ahora en un nuevo proyecto liderado por el Institut Guttman de Barcelona. El médico quiere adelantarse a la aparición de enfermedades neurológicas y se ha propuesto buscar y estudiar 3.000 cerebros sanos. El estudio, el Barcelona Brain Health Initiative (BBHI), quiere encontrar los marcadores biológicos que mantienen sano al cerebro y localizar los mecanismos que ayudan a protegerse de enfermedades. Prevenir antes que curar.

Pregunta. ¿Por qué este proyecto?

Respuesta. Este estudio va dirigido a intentar entender la salud cerebral, pero el cerebro sano no es concebible en ausencia del resto de los órganos. El esfuerzo es ver cómo los otros órganos impactan sobre el cerebro y cómo el cerebro, en su función, impacta sobre el resto de órganos y enfermedades.

El cerebro cambia con la edad. Es cierto que hay unas capacidades que pierde pero también otras que gana

P. ¿Emplearán para ello la estimulación magnética transcraneal?

R. Sí. La estimulación transcraneal es una forma de estimular y activar zonas cerebrales sin cirugía, de forma no invasiva. Eso permite potencialmente modificar circuitos cerebrales y por lo tanto explorar formas de tratamiento que sea muy dirigidas a las disfunciones de esas redes. Pero, al mismo tiempo, también nos permite evaluar el estado de las conexiones, perturbar un punto del cerebro y ver cómo se adapta a esa perturbación. Eso es un aspecto diagnóstico que nos permite ver cómo de eficaces son los mecanismos de plasticidad del cerebro y, por lo tanto, da una medida del estado de salud del cerebro.

P. ¿En la plasticidad está la clave de la buena salud cerebral?

R. La plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro a adaptarse a las demandas externas, es intrínseca del cerebro, no desaparece, no se acaba. Pero la eficacia de los mecanismos de plasticidad —qué circuitos cambian, cómo de rápido la hacen— cambia a lo largo de la edad. De hecho, parte de lo que define a un cerebro sano es tener unos mecanismos de plasticididad mantenidos: un cerebro sano es un cerebro plástico, con capacidad de cambiar. Si uno pierde demasiada eficacia en esos mecanismos, puede ser el primer paso a una enfermedad. Aunque tampoco es bueno un sistema excesivamente plástico. Hay enfermedades, como el autismo, que se caracterizan por un exceso de plasticidad.

P. ¿El cerebro envejece con la edad?

R. El cerebro cambia con la edad. Es cierto que hay unas capacidades que pierde pero también otras que gana. Y eso es lo que define el hecho de que la forma de pensar de una persona de 80 años —en plenitud de sus capacidades mentales— es distinta a cuando uno tiene 20. Pero esa diferencia es buena. Pensar que cambiar con la edad es negativo es un error. La sabiduría también supone un cambio a nivel cerebral del tipo de conexiones.

P. ¿Hasta qué punto se puede prevenir el deterioro cognitivo?

Todo es cuestión de saber cómo esculpir el propio cerebro, de rodearse de influencias que lleven a lo mejor para el individuo

R. Esta es una de las preguntas que contestaremos con el estudio pero sabemos que hay un porcentaje de gente, una de cada cinco personas, que a pesar de hacerse mayor nunca desarrolla una enfermedad neurológica o psiquiátrica, lo que significa que es posible mantenerse cognitivamente intacto. Pero hay otra gente que desarrolla patologías. La pregunta es cómo hacer para promover, en esos que tienen el riesgo, el tipo de funcionalidad que tienen aquellos que no desarrollan enfermedades.

P. ¿No influye la genética?

R. La genética juega un papel en esto pero también sabemos que el patrón de vida y los cambios epigenéticos  (la educación recibida, la infancia…) juegan un papel específico. Hay redes neuronales que determinan la probabilidad del cerebro de resistir la patología y prevenir discapacidades. Si somos capaces de encontrar esas redes vamos a ser capaces de modificarlas o de intentar guiarlas para maximizar esa resistencia.

P. ¿Habla de cambiar o manipular el cerebro?

R. Cuando estudias, cuando lees, cuando vas al colegio, ya estás cambiando tu cerebro. Con cada cosa que haces, incluso que piensas sin decirla, con cada cosa que experimentas, tu cerebro cambia. Estar vivo es una condena a que tu cerebro vaya cambiando hasta que te mueres. El reto es darse cuenta de que ese cambio del cerebro no necesariamente es bueno o malo para ti, simplemente forma parte de cómo funciona nuestro sistema. Todo es cuestión de saber cómo guiar esos cambios, cómo esculpir el propio cerebro, de rodearse de influencias que lleven a lo mejor para el individuo.

P. ¿Dónde están los límites para esculpir el cerebro?

R. Vienen dados por los mecanismos de plasticidad mismos. Sabemos que la plasticidad tiene dos pasos: el primero, cambiar la eficacia de las conexiones que existen; y otro, a base de cambiarlas, generar nuevas conexiones. Pero generar nuevas conexiones sin nada de principio no es fácil. Hay una diferencia de salida que define el mapa de carreteras que uno tiene. Ese mapa puede ser modificable, pero necesitas las carreteras iniciales.


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“Quizá nuestro cerebro sea un ordenador cuántico”. Entrevistas a la física cuántica Sonia Fernández-Vidal

 


“ESTAMOS ANTE UN CAMBIO DE PARADIGMA. La física clásica escrutaba la realidad como si fuera algo externo y objetivo, buscándole una explicación mecanicista y determinista… La física cuántica ve la realidad ¡como un continuo del que nuestra conciencia no está separada! Así, en el momento en que te pones a observar esa realidad subatómica… ¡la estás ya modificando!

“Sí, el átomo es casi vacío. La materia es una suerte de vacío, una tensión energética (…) Y las propiedades de las partículas subatómicas desafían la lógica de la física clásica. Una partícula está aquí y allí ¡a la vez! Todas están… en todas partes a la vez. Entrelazadas con todas. Y una partícula se teleporta: su estructura puede pasar instantáneamente a otra. Como estar vivo y muerto a la vez. Las partículas elementales IGNORAN EL ESPACIO-TIEMPO”

“Absolutamente todas las partículas de las que estamos formados surgieron en el Big Bang, cuando se creó este universo, por tanto ESTAMOS TODOS INTERRELACIONADOS desde ese mismo punto. Supongo que si todos tuviésemos esta visión, seríamos más cuidadosos con la naturaleza, la gente que nos rodea…”

“Nuestra influencia en el universo puede ser mucho más fuerte de la que nos pensamos”

“La ciencia es un arma de doble filo. Nos puede aportar muchísimo conocimiento: puede servirnos para ampliar mucho nuestras consciencias como seres humanos y saber que estamos mucho más interrelacionados, ampliando esa consciencia de unidad con toda la humanidad, la naturaleza, incluso todo el cosmos; y paralelamente también nos proporciona grandes fuentes de energía que a la vez pueden ser utilizadas como grandes armas. LA ELECCIÓN ES DE TODOS LOIS SERES HUMANOS”
Sonia Fernández-Vidal

La sociedad desconoce qué es la Física Cuántica y todo lo que nos puede aportar. Sabemos de fútbol, moda, gastronomía exótica, viajes insólitos, … pero cuando se trata del funcionamiento del Universo y de quienes somos a niveles profundos ponemos cara de poker (ver a los encuestados en el vídeo de arriba). Y al Sistema le va bien este alejamiento de los conceptos del mundo subatómico porque eso nos ancla aun más al viejo modelo y nos quita poder.

Pero ya ha pasado casi un siglo desde que en 1922 el físico Niels Böhr ganase el premio Nobel, ya estamos viviendo el cambio de paradigmas y ya toca que todos conozcamos y aprovechemos los descubrimientos de la Física Cuántica a nuestro favor.

Los documentales “¿Y tu qué sabes?”, que adjuntamos abajo, significaron el despegue de la divulgación de la cuántica y desde entonces este acercamiento no ha tenido tregua: Amit Goswani, Joe Dispenza, Nassin Haremein y muchos otros nombres explican las implicaciones de que la materia esté compuesta de vacío y energía.

En España tenemos también autores relevantes en este terreno como Teresa Versyp, Rafael López Guerrero o Bianca Atwell, y destacamos el trabajo divulgativo, docente y literario de Sonia Fernández-Vidal.

Física cuántica, doctorada en el campo de la Información y la Óptica Cuántica, Sonia Fernández-Vidal (1978)  ha trabajado en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), en el proyecto del nuevo acelerador de partículas Large Hadron Collider (LHC), en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), colaborado con la división teórica del Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL), y durante los últimos dos años ha impartido múltiples charlas de introducción a la física cuántica a públicos no científicos con el objetivo de “abrir las consciencias de la gente a distintas realidades”. Recientemente ha publicado la novela “La puerta de los tres cerrojos” que ilustra con sencillez los misterios del universo y de la materia.

“El libro está destinado a los adultos, y precisamente por eso está escrito para niños. En las charlas que yo estaba dando sobre divulgación científica encontraba que a los mayores les daba un poco de miedo introducirse en la física cuántica. Creían que era muy complicado para ellos. Yo deseo romper esa idea preconcebida y acercar la física cuántica a todo el mundo desde la fantasía, desde la magia, desde la visión del niño que todos llevamos dentro.

Imagen de previsualización de YouTubePodemos escuchar-leer los mensajes de esta científica en:

Esta autora nos explica cómo afecta la Física Cuántica a la vida cotidiana, la mentira de la visión del Universo como una máquina inamovible frente al poder individual de modificar la realidad (recordamos este post de Nassim Haremein mostrando los efectos de la meditación en la Teoría del Campo Unificado),  la existencia de una ciencia con conciencia que depende de nuestras elecciones, nuestra interrelación con todo lo que nos rodea (ver también la experiencia de la neuroanatomista Jill Boyte Taylor) y nuestro común denominador: “somos polvo de estrellas“.

“La física cuántica afecta y muchísimo a nuestra vida cotidiana. Piensa que un tercio de nuestra economía está basada en la física cuántica, como los transistores que llevan los teléfonos móviles, ordenadores, las puertas que se abren el supermercado… Aparte de esta visión práctica, creo que la física cuántica también nos puede ayudar mucho en nuestro día a día. Hasta ahora arrastramos mucho las consecuencias de pensar que el universo es como una máquina enorme, idea heredada de la física clásica o mecanicismo. La física cuántica nos plantea de repente un universo lleno de cosas fantásticas que rozan incluso la magia. Y creo que esta visión diferente del mundo ayuda ante el día a día lleno de incertidumbres, con tanta crisis, en el que necesitamos pensar de manera diferente… La física cuántica nos entrena neurológicamente en una manera creativa de pensar, una manera diferente de afrontar los problemas.

“En cierto modo si yo me despierto una mañana de buen humor y me enfrento a un atasco de tráfico, yo puedo escoger cómo vivir mi realidad, si tomármelo bien o mal. Eso influencia a una realidad muy subjetiva. Pero lo que vemos los físicos en los laboratorios es que por el hecho de observar, estamos determinando una realidad objetiva entre comillas. A una partícula le estamos haciendo elegir un camino u otro. Estamos afectando a ese mundo objetivo, externo a nosotros.


Nuestro cerebro funciona como un ordenador y cuando le das un mensaje, reacciona a él. Si enfocas la pregunta de un modo negativo, no esperando encontrar una solución, te quedas encerrado en un registro que no te permite encontrar esa solución. Por eso insisto en que es importante que hagas las preguntas correctas si quieres llegar a algún sitio”.


“En Los Alamos fue donde se construyó la primera bomba atómica, en el Proyecto Manhattan. La ciencia es un arma de doble filo. Nos puede aportar muchísimo conocimiento: puede servirnos para ampliar mucho nuestras consciencias como seres humanos y saber que estamos mucho más interrelacionados, ampliando esa consciencia de unidad con toda la humanidad, la naturaleza, incluso todo el cosmos; y paralelamente también nos proporciona grandes fuentes de energía que a la vez pueden ser utilizadas como grandes armas. La elección es de todos los seres humanos, dependerá de nosotros qué uso le queremos dar a todo este esfuerzo y conocimiento. Yo soy optimista. Creo que el ser humano acabará desarrollando -y de hecho lo está haciendo cada vez más- su parte de consciencia, de convivencia , que nos va a ayudar a vivir mucho mejor”

Esta es la entrevista de La Contra de La Vanguardia del 2-5-2011 y abajo adjuntamos varios vídeos sobre Física Cuántica a nivel práctico.

PRESENTACIÓN

Fernández-Vidal ha trabajado en el acelerador de partículas del CERN, artefacto que hace aflorar las primeras partículas del universo. También ha trabajado en Los Álamos en experimentos para desentrañar la esencia de la materia… “De allí salió la bomba atómica: reflexioné sobre la responsabilidad del científico…”, comenta. Sus investigaciones son teóricas, pero ayudarán a intuir cómo funciona el cosmos, hecho en un 5% de materia… “y el resto, de energía y materia oscuras”.

Hablar hoy con un científico puntero es como tratar con un mago delirante. Para digerir esos arcanos, Fernández-Vidal publica el ameno relato La puerta de los tres cerrojos (Narrativa Singular, en catalán en La Galera).

ENTREVISTA

Tengo 33 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy física cuántica, y he trabajado en el CERN y en Los Álamos. Vivo en pareja y no tengo hijos. He perdido la confianza en los políticos. Soy más espiritual que religiosa, y practico la meditación. Modelas la realidad con tu conciencia.

¿De qué está hecho todo?
De quarks y electrones.

¿Todo?
Todo.

¿Y de dónde vienen?
Del big bang.

¿Y dónde estaban antes?
No hay antes: tiempo y espacio comienzan ahí.

Cuesta pensarlo.
Podemos teorizar una sístole-diástole de universos, o constantes big bangs en múltiples dimensiones…

¿Qué es un quark? ¿Y un electrón?
Las partículas más elementales de la materia: el núcleo del átomo está hecho de protones, y los protones están hechos de quarks.

¿Y los quarks?
Son partículas vibrantes. Las hay de diversos tipos, algunas muy raras, siendo dos las más comunes: Up y Down.

¿Y los electrones?
Partículas que son corpúsculo y onda: orbitan en torno al núcleo. Si el núcleo del átomo fuese una canica en el centro de un estadio de fútbol, ¡el electrón sería la cabeza de un alfiler orbitando por las gradas!

¡Buf, qué distancias!
Sí, el átomo es casi vacío. La materia es una suerte de vacío, una tensión energética.

Así, la materia es casi una ilusión…
Y las propiedades de las partículas subatómicas desafían la lógica de la física clásica.

¿Qué propiedades son esas?
Una partícula está aquí y allí ¡a la vez! Todas están… en todas partes a la vez. Entrelazadas con todas. Y una partícula se teleporta: su estructura puede pasar instantáneamente a otra. Como estar vivo y muerto a la vez.

¿Perdón?
Las partículas elementales ignoran el espacio- tiempo.

Es un desafío para la lógica racional…
Pero nuestro cerebro puede pensar también con lógica cuántica: la fantasía, la imaginación, la intuición, los sueños, la magia… ¡son también funciones neuronales nuestras!

¿La física cuántica explicará un día fenómenos extrasensoriales, la telepatía…?
Inspirará vías de comprensión, propondrá algunas explicaciones desde otra lógica no mecanicista. Entretanto, la ciencia ya estudia la neurología de las emociones, cómo se transmite la información cerebral…

¿Y?
Los microtúbulos neuronales y su entramado en malla pueden ser mecanismos cuánticos en nuestro cerebro. ¡Tu cerebro, máquina cuántica! Quizá llevemos sobre los hombros un ordenador cuántico sin saberlo.

¿Estamos ante un salto científico?
Ante un cambio de paradigma. La física clásica escrutaba la realidad como si fuera algo externo y objetivo, buscándole una explicación mecanicista y determinista…

¿Cómo ve la realidad la física cuántica?
¡Como un continuo del que nuestra conciencia no está separada! Así, en el momento en que te pones a observar esa realidad subatómica… ¡la estás ya modificando!

¿Cómo es eso?
La conciencia del observador interfiere en el comportamiento de las partículas elementales, que reaccionan a la observación. Así, si esperas que una partícula subatómica se comporte como onda, ¡lo hace! Y si esperas que lo haga como corpúsculo, ¡lo hace!

¿Conclusión?
Que la ciencia no puede ya afirmar: “La realidad es tal verdad objetiva”. Hoy debe decir: “La realidad no es tal verdad fija y objetivable, es voluble y cambiante al observarla”.

Pero sólo a escala subatómica, no a escala macroscópica…
Por eso, un gran desafío de la ciencia actual consiste en conectar ambos ámbitos de la física, unificarlos.

¿Con qué implicaciones?
Habrá que aceptar que la lógica racional no va a poder explicarlo todo. Habrá que aceptar la maravilla de la contradicción… que responde a otra lógica.

¿Cuándo nació la física cuántica?
Hace ya un siglo, con Einstein, y luego Planck, Böhr, Schrödinger y su gato…

¿A qué gato se refiere?
Planteó un experimento especulativo: metes un gato vivo en una caja opaca con dos agujeritos, a los que lanzas un electrón. Si pasa por el de la derecha, libera un veneno y el gato muere. Si pasa por el de la izquierda, no hay nada y el gato vive. ¿Y qué hace el electrón? ¡Pues pasa por los dos a la vez! Así, ese gato… ¡está vivo y muerto a la vez!

¿Y de qué sirve todo esto?
Está empezando a aplicarse como técnica de encriptación. En cuanto intentes descifrar un código, este se modificará: ¡será imposible de desencriptar!

¿Podría la física cuántica, por ejemplo, explicar la virtualidad de la homeopatía?
Sugerirá, al menos, caminos nuevos que explorar.

Ser científica y física cuántica, ¿afecta a su manera cotidiana de ser?
Sí, en tres aspectos: uno, me induce a pensar de modo más creativo, lateral; dos, me impulsa a actuar sin victimizarme, a construir mi realidad; y tres, me ayuda a sentir que estamos todos entrelazados.

¿Comprenderemos mejor el funcionamiento del universo con todo esto?
Es lo que anhelan los artistas, los místicos y los científicos: anhelamos lo mismo… Y cada día nos parecemos más.

¿Demostrará la física cuántica la existencia de Dios?
Defíname Dios y entonces hablamos.

Sobre el libro: La puerta de los tres cerrojos

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En El Blog Alternativo: ARTÍCULOS SOBRE FÍSICA CUÁNTICA O EL PODER DEL CEREBRO

 


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Las edades del aprendizaje: todo tiene su tiempo

Existen etapas en la infancia y en la adolescencia a nivel físico, cognitivo y emocional que marcan el desarrollo

http://www.abc.es/sociedad/abci-edades-aprendizaje-todo-tiene-tiempo-201703012046_noticia.html

Las edades del aprendizaje: todo tiene su tiempo

¿Cómo aprende el cerebro? Una encuesta realizada a 284 docentes españoles y publicada el pasado octubre en «Frontiers in Human Neuroscience» refleja el enorme interés que despierta en el profesorado las investigaciones sobre el cerebro. El 95,4% de los consultados consideraban de gran importancia para su práctica docente el conocimiento científico que existe sobre él, pero este ávido interés por la neurociencia y sus posibles aplicaciones a la educación también ha acarreado la proliferación de numerosos «neuromitos», como «el de los periodos críticos (en vez de sensibles) después de los cuales ya no se puede aprender», o «la refutada teoría de los estilos de aprendizaje, según la cual las personas pueden ser clasificadas según su estilo de aprendizaje y aprenden mejor si se les enseña de acuerdo con él», explica Marta Ferrero, coautora del estudio.

«El entusiasmo con el que muchos profesores ha acogido la neurociencia junto con la simplificación o mala interpretación de los avances que se han hecho en esta materia han favorecido la aparición y propagación de muchas intervenciones educativas supuestamente basadas en la neurociencia, pero lo cierto es que la neurociencia, a día de hoy, aún no tiene una aplicación directa en las aulas», asegura esta psicóloga que defiende una educación basada en la evidencia. La neurociencia, dice, «puede ayudar a comprender qué procesos mentales están envueltos en el aprendizaje (de la misma forma que un mecánico puede describir qué mecanismos son necesarios para que funcione un automóvil), pero todavía esta rama del saber no puede informar directamente sobre qué intervenciones utilizar en el aula para, por ejemplo, enseñar a leer o hacer operaciones matemáticas (de la misma forma que el mecánico no puede enseñar a alguien a conducir un coche)».

Las metodologías que se han desarrollado hasta ahora «aparentemente» basadas en la neurología, advierte Ferrero, «o han sido refutadas por la comunidad científica o más bien se basan en los avances hechos por la psicología cognitiva».

Para la profesora del Departamento de Didáctica y Organización Educativa de la Universidad de Barcelona Anna Forés, autora de libros como «Neuromitos en la educación» o «Descubrir la neurodidáctica», «una de las grandes aportaciones de las neurociencias en educación es la mentalidad de crecimiento: aquella que nos permite afrontar mejor los retos al creer que nuestras habilidades personales pueden desarrollarse». Forés asegura que «la mejora siempre es posible» y que «conocer que nuestro cerebro es plástico, que podemos generar nuevas neuronas o que la inteligencia es una capacidad maleable constituye una puerta abierta a la esperanza porque permite desarrollar lo que Carol Dweck llama mentalidad de crecimiento». Forés destaca que hay estudios que demuestran que los alumnos que conocen cómo funciona el cerebro mejoran su rendimiento académico.

«Tenemos una maravillosa capacidad plástica para aprender», subraya esta pedagoga, que insta a «no forzar» porque «todo tiene su momento» y siempre «se abren ventanas de oportunidad para aprender».

Forés recuerda las explicaciones del profesor de neurología de la Escuela Médica de Harvard Álvaro Pascual-Leone (2015) sobre las podas sinápticas que se producen en el cerebro, relacionadas con los periodos sensibles de aprendizaje. «En el sistema nervioso hay una poda programada modificable por experiencias, si uno no tiene una infancia con estímulos adecuados hay una pérdida de la poda y si hay una pérdida de la poda, al final hay una pérdida de las capacidades con el tiempo», pero «tener más conexiones de las que necesitas no es bueno, es ruidoso y costoso para el cerebro», cita esta investigadora en neuroeducación que concluye: «El reto de la educación, al fin y al cabo, es guiar esa poda”.

Estas son algunas pinceladas de cómo va cambiando la mente de un niño y de las capacidades que va desarrollando a lo largo de las etapas educativas:

Educación infantil

La edad del juego de ejercicio y simbólico

«Los seis primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo del ser humano porque, en ellos, el niño configura sus habilidades psicomotoras, cognitivas, lingüísticas, emocionales y sociales», destaca María Teresa Sanz de Acedo, pedagoga y doctora en Psicología, especializada en el área Evolutiva y de la Educación, que destaca el desarrollo de su cerebro en los tres primeros años, con «periodos de aceleración» y la importancia de adquirir unas buenas habilidades psicomotoras. El desarrollo del pensamiento es acción hasta que a partir de los dos años aparece la función simbólica. Supone un gran cambio cualitativo porque el niño puede pensar no solo el presente sino también el futuro, lo imaginario o lo posible. Entre el primer y el segundo año de vida se establece el apego y aprenden en casa cómo interactuar con los demás. Comienzan a comunicarse de forma intencional y entre los 3 y los 6 años se encuentran inmersos en un activo proceso de aprendizaje gramatical, no exento de dificultades («yo no ‘sabo’»).

«Los niños a esta edad son unas esponjas, son capaces de aprender de forma muy natural y de llegar mucho más allá de lo que pensamos», considera José Ignacio Rivas, catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga. A su juicio, hay posibilidades de potenciar más su capacidad artística (»parece que se tienen que limitar a rellenar dibujos o a puntear») o experimentar con la naturaleza y fomentar su capacidad de expresarse. «Si creas andamiajes, son capaces de aprender cualquier cosa», subraya Rivas.

En esta etapa de enseñanza no obligatoria, que se ordena en dos ciclos (hasta los 3 años en casa o en guarderías y de los 3 a los 6 años en los colegios), el juego de ejercicio y simbólico es fundamental para «ir creando capacidades en los niños para afrontar el mundo». En un contexto rico en estímulos, a través del juego van ampliando su vocabulario y van aprendiendo a contrastar y a categorizar.

«Leerles cada día algún cuento, hablarles con frases bien estructuradas y con un vocabulario adulto y diálogo constante enriquece la base sobre la que asentaremos luego el trabajo de descodificación y comprensión lectora», explica el maestro Albert Reverter. «A veces querer correr demasiado puede interferir en este “juego” que debe producirse desde el comienzo y por querer hacerlo muy pronto, prestamos excesiva atención a un aprendizaje de la lectura formal, olvidando esa base que es esencial y produce modelos mucho mejores para un niño», añade el autor del blog «Efecto Mc Guffin» antes de recordar que «los métodos de enseñar a leer a bebés no tienen apoyo alguno en la evidencia y entran más en el terreno de la pseudociencia que en el de la ciencia».

Educación Primaria: primer ciclo

Preparados para aprender a leer y escribir

En torno a los 6-7 años, el niño cuenta con la madurez y las habilidades necesarias para disfrutar aprendiendo a leer y a escribir, con lo que adquiere estas destrezas de forma mucho más rápida que en años anteriores. La capacidad de coordinar los movimientos de sus dedos, la motricidad fina, generalmente no se desarrolla del todo hasta esta edad, en la que, además, ha salido de su egocentrismo y está preparado para disfrutar de lo que otros dicen y para comunicarse. «Trabajar fonéticamente, de la letra a la palabra y luego a la frase, es mucho más eficaz y adecuado que el aprendizaje global de la lectura, que para algunos casos como la dislexia absolutamente contraproducente», señala Reverter.

«Sabemos que por mucho que queramos adelantar la edad de aprendizaje de la lectura, un niño de 6-7 años que empiece entonces no va a ser peor lector que el que empezó antes que él (4-5 años) por el hecho de empezar más tarde, con lo que conviene sopesar si el esfuerzo en ese caso del primero (en caso de convertirse en sobreesfuerzo) vale la pena», añade el experto, para quien no hay duda de que «la escritura como proceso de representar por escrito ideas y pensamientos empieza en Primaria, para Infantil queda el trabajar a nivel de psicomotricidad fina, lo cual les preparará para hacer el trazo».

La escritura, en la que intervienen procesos fundamentales en el desarrollo (desde el procesamiento del lenguaje al gráfico y motor junto al semántico, léxico y sintáctico), «es una competencia básica sobre la cual se asientan gran parte de los aprendizajes escolares», destaca la psicóloga Sanz de Acedo.

Educación Primaria: segundo ciclo

Un acercamiento al mundo natural y social

La atención del niño va mejorando y a los 8-9 años alcanza un óptimo desarrollo si al alumno se le enseña a seleccionar lo importante, los materiales que se utilizan son interesantes, se les presenta información nueva gradualmente… Primaria «es la etapa en la que necesita activar los procesos de memoria», «comienza el periodo de las operaciones concretas» y «progresan en sus avances de representación espacial y en la noción del número», explica Sanz de Acedo citando «El desarrollo psicológico a lo largo de la vida» de Mariscal, Giménez-Dasí, Carriedo y Corral.

Adquieren la capacidad para descentrarse, de forma que ya pueden tomar en consideración varias características de la realidad al mismo tiempo, y pueden desandar mentalmente el proceso de transformación de un elemento y volver a su estado inicial. También avanzan en los conceptos de clasificación y seriación (pueden ordenar los colores grises del más claro al más oscuro), según describe la psicóloga.

«Primaria es un acercamiento al mundo natural y social», explica Rivas. El niño comienza a razonar y a aplicar la lógica. «Necesitan empezar a reflexionar sobre su vida y su entorno próximo y el general, porque también están pendientes de lo que pasa, su realidad es más compleja», continúa el catedrático de Didáctica y Orientación Escolar. «Los niños van estableciendo relaciones sociales más complejas, aumenta su capacidad de interacción con el mundo que se les abre», opina Rivas.

Educación Primaria: Tercer ciclo

Se desarrolla su inteligencia emocional

El desarrollo de las emociones ha ido avanzando y «a partir de los 10 años, los niños comienzan a comprender que se pueden tener emociones simultáneas de signo contrario sobre diferentes aspectos de una misma situación (por ejemplo: empiezan a comprender que puede estar contento porque ha recibido un regalo de cumpleaños, pero triste porque su mejor amigo no ha podido ir a su fiesta)», explica la profesora de la Universidad Pública de Navarra María Teresa Sanz de Acedo.

En esta etapa, «hay que desarrollar habilidades que posibiliten en los niños el desarrollo de su inteligencia emocional, es decir, que aprendan a comprender y a regular las emociones tanto en ellos mismos como en los demás. Sus relaciones cada vez son más intensas con otros niños y la amistad pasa de ser instrumental o estar cincunscrita a la realización de actividades concretas con los que viven más cerca o los que tienen los juguetes más bonitos (7-8 años) a un reconocimiento de la importancia de poder compartir valores y de sentirse comprendido por los otros (10-11 años) junto con sentimientos como la lealtad, la cercanía o la confianza mutua», señala la psicóloga.

Educación Secundaria

Pensar en abstracto y poder concebir «lo posible»

Excepto en el primer año de vida, en ningún otro momento en la vida de una persona se produce un cambio físico tan importante como el que viven los alumnos en la pubertad. El inicio de la adolescencia viene acompañado además a partir de los 11-12 años de un cambio en la manera de pensar. «Ya puede pensar en abstracto, es decir, plantear hipótesis y razonar de forma hipotético-deductiva», resalta Sanz de Acedo. Comienza a poder concebir «lo posible» y a contemplar todas las variables para obtener todos los casos y a poder afirmar la verdad o falsedad de algo sin pensar en su correspondencia con la realidad.

Es una etapa en la que adquiere conocimientos más especializados que en Primaria en la que «se empieza a formalizar el conocimiento, con un sentido más crítico y se contempla la posibilidad no solo de comprender el mundo, sino también de intervenir en él» , según Rivas que sin embargo se muestra crítico con que «se produce un corte artificial con Primaria y se les cierra a un formato tan academicista que no les favorece».

«La adolescencia constituye un periodo en el que se produce una extraordinaria reorganización cerebral, comparable a la que acontece en los tres primeros años de vida. Y es esta gran plasticidad cerebral la que hace que la adolescencia sea un periodo de grandes oportunidades, pero también de grandes riesgos», subraya la pedagoga y doctora en CIencias de la Educación Anna Forés. El adolescente puede progresar rápidamente en su desarrollo cognitivo, emocional y social, pero también es más vulnerable a conductas de riesgo o a trastornos psicológicos, explica.

Bachillerato

La etapa de las decisiones

Aún sin saber con seguridad qué quieren hacer en un futuro, los alumnos se inician en esta etapa preuniversitaria encaminada a una orientación laboral. «Es una etapa de decisiones, de ir concretando», sintetiza el catedrático de Didáctica y Organización Escolar José Ignacio Rivas.

A su juicio, debería haber «cierto margen de flexibilidad» porque «tienen que decidir muy pronto y con itinerarios muy cerrados, algo que en muchas ocasiones lleva al fracaso».

También es el momento de decidir sobre la propia identidad. Tras los años de búsqueda y exploración, es el momento en el que adoptar compromisos personales. «En esta etapa es importante trabajar la construcción y elaboración del conocimiento de uno mismo y sobre todo, la autoestima», subraya la experta en Psicología del Desarrollo y la Educación, María Teresa Sanz de Acedo.

También es una etapa en la que el grupo de amigos ejerce mucha influencia. Se forman grandes pandillas mixtas ( que pueden incluir hasta 25 miembros), donde comienzan a aparecer las primeras parejas.

 


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Hay que acabar con el formato de clases de 50 minutos”

http://economia.elpais.com/economia/2017/02/17/actualidad/1487331225_284546.html

 

La neuroeducación, la disciplina que estudia cómo aprende el cerebro, está dinamitando las metodologías tradicionales de enseñanza. Su principal aportación es que el cerebro necesita emocionarse para aprender y desde hace unos años no hay idea innovadora que se dé por válida que no contenga ese principio. Sin embargo, uno de los máximos referentes en España dentro de este campo, el doctor en Medicina Francisco Mora, pide cautela y advierte de que en la neuroeducación todavía hay más preguntas que respuestas.

Mora, autor del libro Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama, que ya cuenta con once ediciones desde 2013, es también doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford y se empezó a interesar por el tema en 2010, cuando acudió al primer Congreso Mundial de Neuroeducación celebrado en Perú.

Defiende que la educación puede transformarse para hacer el aprendizaje más efectivo, por ejemplo, reduciendo el tiempo de las clases a menos de 50 minutos para que los alumnos sean capaces de mantener la atención. El profesor de Fisiología Humana de la Universidad Complutense alerta de que en la educación se siguen dando por válidas concepciones erróneas sobre el cerebro, lo que él llama neuromitos. Además, Mora es adscrito al departamento de Fisiología Molecular y Biofísica de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos.

Pregunta: ¿Por qué es importante tener en cuenta los hallazgos de la neuroeducación para transformar la forma de aprender?

Respuesta: A nivel internacional hay mucho hambre por anclar en sólido lo que hasta ahora solo han sido opiniones, y ese interés se da especialmente en los profesores. Lo que hace la neuroeducación es trasladar la información de cómo funciona el cerebro a la mejora de los procesos de aprendizaje. Por ejemplo, conocer qué estimulos despiertan la atención, que después da paso a la emoción, ya que sin estos dos factores no se produce el aprendizaje. El cerebro humano no ha cambiado en los últimos 15.000 años; podríamos tener a un niño del paleolítico inferior en un colegio y el maestro no darse cuenta. La educación tampoco ha cambiado en los últimos 200 años y ya disponemos de algunas evidencias que hacen urgente esa transformación. Hay que rediseñar la forma de enseñar.

P: ¿Cuáles son las certezas que ya se pueden aplicar?

R: Una de ellas es la edad a la que se debe aprender a leer. Hoy sabemos que los circuitos neuronales que codifican para transformar de grafema a fonema, lo que lees a lo que dices, no terminan de conformar las conexiones sinápticas hasta los seis años. Si los circuitos que te van a permitir aprender a leer no están conformados, se podrá enseñar con látigo, con sacrificio, con sufrimiento, pero no de forma natural. Si se empieza a los seis, en poquísimo tiempo se aprenderá, mientras que si se hace a los cuatro, igual se consigue pero con un enorme sufrimiento. Todo lo que es doloroso tiendes a escupirlo, no lo quieres, mientras que lo que es placentero tratas de repetirlo.

P: ¿Cuál es el principal cambio que debe afrontar el sistema educativo actual?

R: Hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada si no le motiva. Es necesario despertar la curiosidad, que es el mecanismo cerebral capaz de detectar lo diferente en la monotonía diaria. Se presta atención a aquello que sobresale. Estudios recientes muestran que la adquisición de conocimientos comparte sustratos neuronales con la búsqueda de agua, alimentos o sexo. Lo placentero. Por eso hay que encender una emoción en el alumno, que es la base más importante sobre la que se sustentan los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva.

P: ¿Qué estrategias puede utilizar el docente para despertar esa curiosidad?

R: Tiene que comenzar la clase con algún elemento provocador, una frase o una imagen que resulten chocantes. Romper el esquema y salir de la monotonía. Sabemos que para que un alumno preste atención en clase, no basta con exigirle que lo haga. La atención hay que evocarla con mecanismos que la psicología y la neurociencia empiezan a desentrañar. Métodos asociados a la recompensa, y no al castigo. Desde que somos mamíferos, hace más de 200 millones de años, la emoción es lo que nos mueve. Los elementos desconocidos, que nos extrañan, son los que abren la ventana de la atención, imprescindible para aprender.

P: Usted ha advertido en varias ocasiones de la necesidad de ser cautos ante las evidencias de la neuroeducación. ¿En qué punto se encuentra?

R: La neuroeducación no es como el método Montessori, no existe un decálogo que se pueda aplicar. No es todavía una disciplina académica con un cuerpo reglado de conocimientos. Necesitamos tiempo para seguir investigando porque lo que conocemos hoy en profundidad sobre el cerebro no es aplicable enteramente al día a día en el aula. Muchos científicos dicen que es muy pronto para llevar la neurociencia a las escuelas, primero porque los profesores no entienden de lo que les estás hablando y segundo porque no existe la suficiente literatura científica como para afirmar a qué edades es mejor aprender qué contenidos y cómo. Hay flashes de luz.

Sabemos que para que un alumno preste atención en clase, no basta con exigirle que lo haga

P: ¿Podría contar alguno de los más recientes?

R: Nos estamos dando cuenta, por ejemplo, de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de las clases. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos. En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15 minutos con un elemento disruptor: una anécdota sobre un investigador, una pregunta, un vídeo que plantee un tema distinto… Hace unas semanas la Universidad de Harvard me encargó diseñar un MOOC (curso online masivo y abierto) sobre Neurociencia. Tengo que concentrarlo todo en 10 minutos para que los alumnos absorban el 100% del contenido. Por ahí van a ir los tiros en el futuro.

P: En su libro Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama alerta sobre el peligro de los llamados neuromitos. ¿Cuáles son los más extendidos?

R: Existe mucha confusión y errores de interpretación de los hechos científicos, lo que llamamos neuromitos. Uno de los más extendidos es el de que solo se utiliza el 10% de las capacidades del cerebro. Todavía se venden programas informáticos basados en él y la gente confía en poder aumentar sus capacidades y su inteligencia por encima de sus propias limitaciones. Nada puede sustituir al lento y duro proceso del trabajo y la disciplina cuando se trata de aumentar las capacidades intelectuales. Además, el cerebro utiliza todos sus recursos cada vez que se enfrenta a la resolución de problemas, a procesos de aprendizaje o de memoria.

Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencia, en su despacho de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense.
Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencia, en su despacho de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense. JAIME VILLANUEVA

Otro de los neuromitos es el que habla del cerebro derecho e izquierdo y de que habría que clasificar a los niños en función de cuál tienen más desarrollado. Al analizar las funciones de ambos hemisferios en el laboratorio, se ha visto que el hemisferio derecho es el creador y el izquierdo el analítico -el del lenguaje o las matemáticas-. Se ha extrapolado la idea de que hay niños con predominancia de cerebros derechos o izquierdos y se ha creado la idea equivocada, el mito, de que hay dos cerebros que trabajan de forma independiente, y que si no se hace esa separación a la hora de enseñar a los niños, se les perjudica. No existe dicha dicotomía, la transferencia de información entre ambos hemisferios es constante. Si se presentan talentos más cercanos a las matemáticas o al dibujo, no se refiere a los hemisferios, sino a la producción conjunta de ambos.

P: ¿Está influyendo la neuroeducación en otros aspectos de la enseñanza?

R: Hay un movimiento muy interesante que es el de la neuroarquitectura, que pretende crear colegios con formas innovadoras que generen bienestar mientras se aprende. La Academia de Neurociencias para el Estudio de la Arquitectura en Estados Unidos, ha reunido a arquitectos y neurocientíficos para concebir nuevos modos de construir. Nuevos edificios en los que, aún siendo importante su diseño arquitectónico, se contemple la luz, la temperatura o el ruido, que tanto influyen en el rendimiento mental.