Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


Peques sin pantallas, mejor,he aquí un estudio

 

https://neurosciencenews.com/screen-time-brain-changes-15161/

Resumen: El estudio revela una menor integridad microestructural en los tractos de materia blanca que apoyan el lenguaje y las habilidades emergentes de alfabetización en niños en edad preescolar expuestos a medios de pantalla excesivos.

Fuente: Hospital de Niños de Cincinnati

Un nuevo estudio documenta las diferencias estructurales en los cerebros de los niños en edad preescolar en relación con el uso de medios basados ​​en pantalla.

El estudio, publicado en JAMA Pediatrics , muestra que los niños que tienen más tiempo frente a la pantalla tienen una menor integridad estructural de los tractos de materia blanca en partes del cerebro que apoyan el lenguaje y otras habilidades emergentes de alfabetización. Estas habilidades incluyen imágenes y funciones ejecutivas, el proceso que implica control mental y autorregulación. Estos niños también tienen puntajes más bajos en medidas de lenguaje y alfabetización.

El estudio del Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati evaluó el tiempo de pantalla en términos de las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP). Las recomendaciones de la AAP no solo tienen en cuenta el tiempo que pasan frente a las pantallas, sino también el acceso a las pantallas, incluidos los dispositivos portátiles; contenido; y con quién están los niños y cómo interactúan cuando miran las pantallas.

“Este estudio plantea preguntas sobre si al menos algunos aspectos del uso de los medios basados ​​en pantalla en la primera infancia pueden proporcionar una estimulación subóptima durante este estado rápido y formativo del desarrollo del cerebro”, dice John Hutton, MD, director de Reading & Literacy Discovery Center en Cincinnati Children’s y autor principal del estudio. “Si bien aún no podemos determinar si el tiempo de pantalla causa estos cambios estructurales o implica riesgos de desarrollo neurológico a largo plazo, estos hallazgos merecen un estudio más profundo para comprender lo que significan y cómo establecer límites apropiados para el uso de la tecnología”.

Entre las recomendaciones de la AAP:

  • Para los niños menores de 18 meses, evite el uso de medios de pantalla que no sean chat de video. Los padres de niños de 18 a 24 meses de edad que quieran presentar medios digitales deben elegir una programación de alta calidad y verla con sus hijos para ayudarlos a comprender lo que están viendo.
  • Para niños de 2 a 5 años, limite el uso de la pantalla a 1 hora por día de programas de alta calidad. Los padres deben ver los medios junto con los niños para ayudarlos a comprender lo que están viendo y aplicarlo al mundo que los rodea.
  • Designe momentos libres de medios juntos, como cenar o conducir, así como lugares libres de medios en el hogar, como dormitorios.

El estudio del Dr. Hutton incluyó a 47 niños sanos, 27 niñas y 20 niños, de entre 3 y 5 años, y sus padres. Los niños completaron pruebas cognitivas estándar seguidas de resonancia magnética con tensor de difusión, que proporciona estimaciones de la integridad de la sustancia blanca en el cerebro. Los investigadores administraron a los padres una herramienta de detección de 15 ítems, ScreenQ, que refleja las recomendaciones de los medios basados ​​en la pantalla AAP. Los puntajes ScreenQ se asociaron estadísticamente con los puntajes de las pruebas cognitivas y las medidas de resonancia magnética, controlando la edad, el sexo y los ingresos del hogar.

Entre los hallazgos clave:

  • Las puntuaciones más altas de ScreenQ se asociaron significativamente con un lenguaje expresivo más bajo, la capacidad de nombrar rápidamente objetos (velocidad de procesamiento) y habilidades de alfabetización emergentes.
  • Las puntuaciones más altas de ScreenQ se asociaron con una menor integridad de la materia blanca del cerebro, lo que afecta la organización y la mielinización, el proceso de formar una vaina de mielina alrededor de un nervio para permitir que los impulsos nerviosos se muevan más rápidamente, en los tractos que involucran la función ejecutiva del lenguaje y otras habilidades de alfabetización.

Esto muestra un escáner cerebral del estudio.

“El uso de medios basados ​​en pantalla es frecuente y está aumentando en el hogar, el cuidado de niños y la escuela en edades cada vez más jóvenes”, dice el Dr. Hutton. “Estos hallazgos resaltan la necesidad de comprender los efectos del tiempo de pantalla en el cerebro, particularmente durante las etapas de desarrollo dinámico del cerebro en la primera infancia, para que los proveedores, los responsables políticos y los padres puedan establecer límites saludables”.

Financiación: El estudio fue financiado por un Premio Procter Scholar de la Fundación de Investigación Infantil de Cincinnati. Los investigadores informan que no existen relaciones financieras de conflictos de intereses con respecto al estudio.

SOBRE ESTE ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN EN NEUROCIENCIA

Fuente:
Cincinnati Children’s Hospital
Contactos de medios:
Jim Feuer – Cincinnati Children’s Hospital
Imagen Fuente:
La imagen se acredita a Cincinnati Children’s.

Investigación original: Acceso cerrado
“Asociaciones entre el uso de medios basados ​​en pantalla y la integridad de la materia blanca cerebral en niños en edad preescolar”. John S. Hutton, MS, MD y col.
JAMA Pediatrics doi: 10.1001 / jamapediatrics.2019.3869 .

Resumen

Asociaciones entre el uso de medios basados ​​en pantalla y la integridad de la materia del cerebro blanco en niños en edad preescolar

Importancia
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda límites en el uso de medios basados ​​en pantalla, citando sus riesgos cognitivo-conductuales. El uso de pantallas en niños pequeños es frecuente y está en aumento, aunque se desconocen sus implicaciones para el desarrollo cerebral.

Objetivo
Explorar las asociaciones entre el uso de medios basados ​​en pantalla y la integridad de los tractos de materia blanca del cerebro que apoyan las habilidades de lenguaje y alfabetización en niños en edad preescolar.

Diseño, entorno y participantes

Este estudio transversal de niños sanos de 3 a 5 años (n = 47) se realizó entre agosto de 2017 y noviembre de 2018. Los participantes fueron reclutados en un hospital infantil y clínicas comunitarias de atención primaria de EE. UU.

Exposiciones Los
niños completaron las pruebas cognitivas seguidas de imágenes de tensor de difusión (DTI), y sus padres completaron una encuesta ScreenQ.

Principales resultados y medidas

ScreenQ es una medida de 15 ítems del uso de medios basados ​​en pantallas que refleja los dominios en las recomendaciones de AAP: acceso a pantallas, frecuencia de uso, contenido visto y entrevistas. Las puntuaciones más altas reflejan un mayor uso. Los puntajes ScreenQ se aplicaron como la variable independiente en 3 modelos de regresión lineal múltiple, con puntajes en 3 evaluaciones estandarizadas como la variable dependiente, controlando la edad del niño y los ingresos del hogar: Prueba integral de procesamiento fonológico, segunda edición (CTOPP-2; Nomenclatura rápida de objetos subtest); Prueba de vocabulario expresivo, segunda edición (EVT-2; lenguaje expresivo); y prepárate para leer! (GRTR; habilidades de alfabetización emergentes). Las medidas de DTI incluyeron anisotropía fraccional (FA) y difusividad radial (RD), que estimó la organización microestructural y la mielinización de los tractos de materia blanca.

Resultados
De los 69 niños reclutados, 47 (entre los cuales 27 [57%] eran niñas, y la edad media [DE] era 54,3 [7,5] meses) completaron la DTI. La puntuación media (DE; rango) de ScreenQ fue de 8.6 (4.8; 1-19) puntos. La puntuación media (DE; rango) de CTOPP-2 fue de 9,4 (3,3; 2-15) puntos, la puntuación de EVT-2 fue de 113,1 (16,6; 88-144) puntos, y la puntuación de GRTR fue de 19,0 (5,9; 5-25) puntos. Las puntuaciones de ScreenQ se correlacionaron negativamente con EVT-2 (F2,43 = 5.14; R2 = 0.19; P <.01), CTOPP-2 (F2,35 = 6.64; R2 = 0.28; P <.01) y GRTR (F2 , 44 = 17.08; R2 = 0.44; P <.01) puntajes, controlando la edad del niño. Las puntuaciones más altas de ScreenQ se correlacionaron con una FA más baja y una RD más alta en las áreas involucradas con el lenguaje, la función ejecutiva y las habilidades emergentes de alfabetización (P <.05, corregido por error familiar), controlando la edad del niño y los ingresos del hogar.

Conclusiones y relevancia
Este estudio encontró una asociación entre un mayor uso de medios basados ​​en pantalla, en comparación con las pautas de AAP, y una menor integridad microestructural de los tractos de materia blanca del cerebro que apoyan el lenguaje y las habilidades emergentes de alfabetización en niños de prekindergarten. Los hallazgos sugieren que se necesitan más estudios, particularmente durante las primeras etapas rápidas del desarrollo del cerebro.


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas no se tratan únicamente de una declaración política: establecen metas para los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y la ciudadanía en general. En este documento haremos hincapié en la vinculación de los ODS con la Responsabilidad Social Empresarial y la gestión de personas y destacaremos los aspectos más relevantes para las organizaciones.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas son 17 retos globales que los líderes mundiales fijaron en 2015 para “erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todo el mundo, como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible para los próximos 15 años (2015-2030)”.

Algunas voces abogan por ampliar la influencia y el alcance de la RSE mediante la adopción de compromisos para lograr los ODS, pero también hay voces críticas.

 

Adjuntos:

Descargar este archivo (objectius-de-desenvolupament-sostenible-cat.pdf)
Els Objectius de Desenvolupament Sostenible (ODS)
[9 pàgs. – pdf – català]564 kB
Descargar este archivo (objectius-de-desenvolupament-sostenible-cast.pdf)
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
[9 págs. – pdf – castellano]524 kB


Así se desarrolla el cerebro de nuestros hijos Saber cómo evoluciona es imprescindible para la tarea educativa tanto desde el punto de vista de los padres como del de maestros y profesionales

https://elpais.com/elpais/2019/10/28/mamas_papas/1572255154_751151.html

 

El cerebro es la torre de control de nuestro cuerpo y de nuestras vidas. Se encarga de recibir la información a través de los cinco sentidos, la procesa de manera consciente o inconsciente y, posteriormente, emite una conducta, que puede ser más consciente (respuesta) o más inconsciente (reacción). Todo lo que ocurre en el cuerpo pasa por el cerebro, seamos conscientes de ello o no. Considero que unas nociones, al menos básicas, sobre qué es el cerebro y cómo evoluciona son imprescindibles para la tarea educativa tanto desde el punto de vista de los padres como del de maestros y profesionales.

Para ello empezaré explicando que el cerebro de los niños se desarrolla en tres direcciones. En primer lugar, el cerebro se desarrolla de atrás hacia delante, o lo que es lo mismo, primero se activan las zonas sensitivas (cerebro posterior) y a continuación las zonas motoras (cerebro anterior). En segundo lugar, el cerebro se desarrolla de abajo arriba, es decir, evoluciona de zonas subcorticales (cerebro inferior) a las zonas corticales (cerebro superior). Y en tercer y último lugar, el cerebro se desarrolla del lado derecho al lado izquierdo, motivo por el cual primero somos seres emocionales (hemisferio derecho) para posteriormente pasar a desarrollar el lenguaje, el pensamiento y la razón (hemisferio izquierdo).

La comunicación entre un bebé y su figura de apego es esencialmente emocional, desarrollándose el lenguaje unos cuantos meses después que la conexión emocional. Ahora bien, a pesar de que el cerebro del niño se desarrolle en estas tres direcciones, son las partes que se desarrollan en último lugar las que tenderán a dominar o a ejercer el control sobre las que evolucionaron en un primer momento. Así, llegamos a la conclusión de que, el cerebro anterior dominará al posterior (la corteza prefrontal mandará sobre las zonas más arcaicas y primitivas del encéfalo), el neocórtex dominará al subcórtex y el hemisferio izquierdo (hemisferio lingüístico) tiende a ser más desarrollado que el derecho (hemisferio emocional) debido a la gran importancia que se le da tanto en el sistema educativo como en la familia.

Una vez que hemos visto las tres direcciones en las que se desarrolla el cerebro vamos a apoyarnos en una metáfora para poder entender las partes más relevantes del cerebro y su conexión entre ellas. Vuelvo a repetir que el modelo de los cuatro cerebros que explicaré a continuación es una metáfora para poder comprender de una manera práctica y sencilla algo tan complejo como es el funcionamiento y desarrollo cerebral.

El primer cerebro que se asienta sobre la base de nuestro encéfalo es el cerebro reptiliano, que anatómicamente se corresponde con el tronco encefálico y el cerebelo. La función básica de esta estructura arcaica y primitiva del encéfalo es la supervivencia. Cada vez que tenemos hambre, sueño o sed se activa nuestro cerebro reptiliano para llevar a cabo una conducta que cubra dicha necesidad. En el caso de neonatos o niños muy pequeños que no puedan satisfacer por sí mismos dicha necesidad, pondrán en marcha una conducta, que suele ser el llanto, para que sus figuras de referencia les cubran la necesidad en cuestión. Dicho cerebro es automático, involuntario, inconsciente y reactivo. Los reflejos y las necesidades de supervivencia están aquí codificadas, como por ejemplo, el latido cardiaco o la regulación de la temperatura corporal. Una lesión o un tumor en este cerebro reptiliano puede causar la muerte. Las funciones del cerebro reptiliano son el ataque, la huida y la parálisis. Esas mismas funciones son las que pueden surgir en nuestros hijos cuando son castigados, motivo por el cual debemos reflexionar sobre la idoneidad de los castigos.

En segundo lugar, hablamos del cerebro emocional que se ubica en el sistema límbico. Al igual que el reptiliano, el cerebro emocional es un cerebro automático, involuntario, inconsciente y reactivo. En él aparecen las emociones. Cada vez que nuestros hijos se sienten injustamente tratados, aparece en el sistema límbico la emoción de rabia. Como es un cerebro involuntario y reactivo, no podemos hacer nada para evitar que aparezca la emoción, por lo tanto, todas las emociones que experimenten nuestros hijos deben ser aceptadas y legitimadas. La emoción aparece en el sistema límbico pero no es aquí donde se aprende a regularla. En concreto, cada vez que sentimos miedo, rabia o tristeza se activan unas estructuras del sistema límbico que se llaman amígdalas cerebrales y se empieza a liberar adrenalina y cortisol, lo que hace que nos hiperactivemos y que no podamos pensar ni razonar.

En tercer lugar, sobre los dos cerebros subcorticales que acabamos de ver, se asienta el cerebro racional que es la sede de los pensamientos pero de carácter inconscientes. Estamos constantemente pensando aunque no seamos conscientes de ello. El cerebro racional se corresponde con lo que el filósofo José Antonio Marina llama la inteligencia generadora.

Y en último lugar tendríamos el cerebro ejecutivo que se localiza en la corteza prefrontal y es el que nos diferencia de resto de los animales. En este cerebro ejecutivo se asientan las funciones ejecutivas, de ahí su nombre. Las funciones ejecutivas son las funciones psicológicas que están orientadas al futuro y las que nos permiten concentrarnos, inhibirnos o controlar impulsos, planificarnos, cálculo matemático, conciencia ética, autorregulación emocional, etc. El cerebro ejecutivo, a diferencia de los tres anteriores, es consciente, voluntario y perseverante. Dado que el cerebro emocional es inconsciente, podemos encontrarnos con personas que son expertas en el manejo de las emociones sin ser conscientes de lo bien que lo hacen, pero en el caso de habilidades más racionales como aprender un idioma, no se puede dominar una lengua sin que seamos conscientes. El primero es un aprendizaje implícito mientas que el segundo es explícito y consciente.

Para que nuestros hijos sean capaces de autorregular sus emociones es necesario que se haya producido una correcta integración tanto vertical como horizontal del cerebro. La integración vertical (desarrollo del cerebro de abajo arriba) y la integración horizontal (desarrollo del cerebro de atrás a delante y del hemisferio derecho al izquierdo) van a posibilitar que nuestros hijos puedan regular sus propias emociones. Como suelo comentar habitualmente, debemos enseñar a nuestros hijos a ser humanos. Uno no es humano por el hecho de nacer con dos piernas, dos brazos, un cerebro y un aspecto humano, sino que se aprende a ser humano. Dicho aprendizaje va a depender del entorno donde se desarrolle el niño, motivo por el cual, nosotros, como figuras de apego de nuestros hijos, somos los máximos responsables de hacer humanos a nuestros hijos para que sean seres humanos.

Ahora bien, ¿qué ocurre a nivel neurobiológico cuando un niño está en plena rabieta? Ante la negativa de sus padres a comprarle una piruleta o la señal del profesor de que ya ha acabado el tiempo de patio, el niño está en desacuerdo ante la orden impuesta por el adulto y, por lo tanto, surge la rabia. Cuando dicha emoción hace acto de presencia en el niño es porque se ha activado el cerebro emocional, en concreto, las amígdalas cerebrales. Se han activado excesivamente las amígdalas en el niño, lo que hace que el menor se comporte en función de la rabia que está experimentando, motivo por el cual el niño podrá negarse a acatar la orden y se defenderá de la situación atacando (pegando, insultando, pataleando, etcétera). A este fenómeno se le conoce como el secuestro de la amígdala ya que es esta estructura la que se hace cargo del comportamiento del niño. Como ya hemos visto, en plena rabieta se libera cortisol y adrenalina y esto le impide al niño pensar, mostrándose muy emocional y sin capacidad de hacerse cargo ni de sí mismo ni de la situación.

Ante una rabieta o cualquier otra emoción intensa es importante que los padres diferenciemos entre lo que es la emoción y la conducta asociada a la emoción. La emoción surge en el sistema límbico (cerebro emocional) y dado que es un cerebro automático, involuntario e inconsciente, ninguna persona puede controlar las emociones que experimenta. Lo que sí que podemos aprender a gestionar o controlar son las conductas asociadas a la emoción. Me explico. Siguiendo con el ejemplo anteriormente citado, si los padres de Mario se han negado a comprarle una piruleta porque la hora de la cena está a punto de llegar, es normal y legítimo que Mario se sienta rabioso. Nadie debe criticarle por experimentar esa emoción, ya que Mario no lo ha decidido conscientemente. Las emociones ocurren irremediablemente. Cada vez que las cosas no salen como queremos sentimos rabia; otra cosa bien diferente es que la expresemos, pero siempre la sentimos. Como a Mario no se le ha comprado la piruleta, se siente rabioso. Las emociones ocurren sí o sí, no podemos hacer nada para no experimentarlas.

Ahora bien, otra cosa bien diferente es la conducta asociada a la rabia. Cada vez que experimento rabia (cerebro emocional) tengo ganas de agredir, devolver la patada, insultar, escupir, gritar, pegar, etc. Es natural y sano tener ganas de hacerlo, pero una cosa es tener ganas de empujar y otra bien diferente es llevarlo a cabo. Aquí es cuando entra en juego el cerebro ejecutivo, el cerebro que nos permite ser humanos con todas las letras. Decíamos que la corteza prefrontal (cerebro ejecutivo) es el encargado de recibir la información de los impulsos, instintos, necesidades, emociones, pensamientos e ideas y todo eso se mete en una coctelera y se toma una decisión que sea lo más adaptativa posible. Aunque Mario tenga ganas de pegar o insultar a sus padres porque se siente rabioso por no comprarle la piruleta, si su corteza prefrontal es lo suficientemente madura, sabrá que no es lo adecuado y podrá inhibir dicha conducta. Si tiene buena capacidad de autorregulación (integración horizontal e integración vertical en su cerebro) se sentirá rabioso pero no expresará la rabia de una manera desadaptativa (pegando, insultando o gritando) porque ya es capaz de hacerse cargo de sus emociones y actuarlas de una manera sana y adaptativa. Por lo tanto, es imprescindible que diferenciemos entre la emoción, que nace en el cerebro emocional (automático, involuntario e inconsciente) y la conducta, que se da en el cerebro ejecutivo (voluntaria, consciente y perseverante).

En conclusión, se hace imprescindible que eduquemos a nuestros hijos en ese cuarto cerebro: cerebro ejecutivo o corteza prefrontal. Ese es el único cerebro que se aprende, y por lo tanto, se enseña. El resto de cerebros (reptiliano, emocional y racional) son cerebros automáticos, inconscientes y reactivos. Somos las madres y los padres, además de los profesores y el resto de la sociedad, los encargados de moldear y construir ese cerebro ejecutivo, clave para hacer personas sensibles, autónomas, capaces de solucionar conflictos, emocional y socialmente inteligentes, resilientes y con buena autoestima. Somos los arquitectos de los cerebros de nuestros hijos, tanto para lo bueno como para lo malo. Recordad, se aprende a ser humano. Enseñemos a ser humanos a nuestros hijos.

Rafael Guerrero Tomás es psicólogo y doctor en Educación. Director de Darwin Psicólogos. Autor del libro “Educación emocional y apego. Pautas prácticas para gestionar las emociones en casa y en el aula” (2018) y “Cuentos para el desarrollo emocional desde la teoría del apego” (2019)