Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


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Hamer y el legado genético

El manual de instrucciones con el que se ensambla nuestra biología está escrito en el ADN. Pero, ¿es posible que los genes, del mismo modo que regulan el desarrollo de nuestro cuerpo, también influyan en nuestra personalidad? En este capítulo de Redes, Punset indaga sobre esta cuestión con Dean Hamer, genetista de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos y divulgador científico. Hamer ha recopilado numerosas evidencias que sugieren que la felicidad, la espiritualidad, la orientación sexual y otros rasgos de la personalidad tendrían un componente genético.


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Historías sobre ruedas, dedicado a Oscar Martínez, y su preocupación por temas de accesibilidad

ir al médico se puede convertir en una aventura cuando dependes de una silla de ruedas, y dependes de alguien  de la casa para tirar de ella rampa arriba o rampa a bajo poder frenar, estos días mi hija mayor está haciendo tríceps forzados.

Esta tarde hemos vuelto a coger el bus, la subida, más o menos decente, aunque te  sitúes la silla siempre en el espacio reservado y señalado para ello, los conductores tienen una tendencia a frenar un metro más arriba o más abajo… ¿será la puntería?….

hasta aquí bien…

 

Pero llega el momento de bajar… el conductor le da a bajar la rampa, y esta  baja pero no abre la puerta, lo vuelve a intentar y nada y una tercera vez y nada, el autobús lleno de turistas se empiezan a impacientar, hasta que 3 “hombretones” dicen, tranquila que te bajamos, y uno, dos , tres, han cogido silla y menda y para la calle.

 

antes de subir a un autobús en silla de ruedes hay que asegurarse que habrá alguna manera de bajar….???? seguiremos investigando


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Learnability’, la palabra del futuro

 

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2017-04-25/learnability-palabra-futuro_1372167/

Significa el deseo y la habilidad de aprender rápida y eficazmente. No he encontrado en castellano una palabra sinónima. Existe educabilidad, pero enfatiza más la capacidad de recibir una enseñanza que la capacidad de aprender. Implica por ello una cierta pasividad, ausente en el término inglés.

Las grandes empresas sienten fascinación por los ‘knowmads’: aquellas personas que pasan con facilidad de un conocimiento a otro

Hasta este momento, la posibilidad de encontrar un empleo dependía de las competencias y de los conocimientos que se tuvieran. En este momento, comienza a darse más importancia a la capacidad de aprender. La razón es sencilla. El mundo de la empresa cambia con mucha rapidez, lo que hace necesaria una actualización constante. Se supone que los jóvenes que terminan este año sus estudios tendrán que reciclarse entre 10 y 14 veces a lo largo de su vida laboral, lo cual exige una capacidad de aprendizaje muy amplia. Aprender no estará motivado por la ignorancia, sino por la necesidad de desarrollo personal. La sociedad del conocimiento se rige por una ley que no podemos olvidar: “Una persona, una organización, una empresa o una sociedad entera necesitan para sobrevivir aprender al menos a la misma velocidad con que cambia el entorno. Y para progresar, necesitan hacerlo a más velocidad”. Como escribe Eric Schmidt, que fue director ejecutivo de Google y ahora es presidente de Wikipedia, la estrategia de reclutamiento de Google es contratar “versatile learning animals”, grandes aprendices versátiles. Las grandes empresas sienten fascinación por los ‘knowmads‘. Para tranquilizar a mi amigo Iñigo, advertiré que es una palabra intraducible porque, además de su peculiar etimología, encierra un juego de palabras. ‘Knowmad‘ es una contracción de ‘know’ (conocer) y ‘nomad’ (nómadas). Son aquellas personas que pasan con facilidad de un conocimiento a otro. Pero la palabra podría significar locos por el conocimiento. Esto es lo que las empresas valoran y lo que deberíamos valorar también en los sistemas educativos.

Por estas razones, el foco de muchas iniciativas se centra en el aprendizaje. Pero el concepto ‘learnability’ nos permite enfocarlo desde una perspectiva nueva. ¿Se puede ampliar la capacidad de aprender? ¿Cuáles son los límites del aprendizaje de una persona? No se trata de saber cómo podemos mejorar los procedimientos didácticos para que nuestros alumnos aprendan más, sino de algo más fundamental y previo: aumentar su capacidad de aprender. Sobre ello, trabajo en tres frentes. La investigación, desde mi cátedra Inteligencia ejecutiva y educación, en la Universidad de Nebrija. La práctica educativa, en los programas de la Universidad de padres. La aplicación al mundo laboral, a través del Human Age Institute, una organización en la que participan más de quinientas empresas.

La inteligencia es una capacidad ampliable

El esquema de nuestra propuesta es sencillo. La capacidad de aprender depende de dos factores diferentes: (1) neurológico y (2) psicológico. Sabemos que hay cerebros que aprenden con más rapidez (el de los niños con altas capacidades) o que tienen dificultades para aprender, que debemos resolver para que progresen.

La actitud supone el interés por aprender, una postura activa ante el aprendizaje, la confianza en la propia capacidad intelectual

Se está intentando ampliar la capacidad de aprendizaje mediante sustancias químicas, los llamados “potenciadores cerebrales”. Hasta ahora se trata de estimulantes –muchos de ellos de la familia de las anfetaminas- que ayudan a mantener la atención y a resistir el cansancio. Eric Kandel, premio Nobel de Medicina, uno de los grandes investigadores de la memoria, fundó en los noventa la empresa Memory Pharmaceutical, para crear productos que la mejoraran. En el 2008 fue comprada por los laboratorios Hoffmana-La Roche, sin que hayan tenido el éxito que esperaban. Por ello, me interesan más los métodos psicológicos y pedagógicos para mejorar la ‘learnability’. Desde el mundo de la pedagogía se trata de fomentar la capacidad de aprender del alumno. A eso van dirigidos los métodos de Reuven Feuerstein, fundador de Centro Internacional para el Acrecentamiento del Aprendizaje Potencial (International Center for the Enhancement of Learning Potential), en Jerusalén, la iniciativa Building Learning Power, de Guy Claxton o Learning without Limits de Mandy Swann, Alison Peacock, Susan Hart and Mary Jane Drummond, en la Universidad de Cambridge. Todos piensan que la inteligencia, que se define por la capacidad de aprender, es una facultad ampliable. También están de acuerdo en que antes de empezar a presentar contenidos a los alumnos, conviene dedicar el tiempo necesario a preparar y estimular su capacidad de aprender. Esto es válido a todas las edades y en todas las situaciones.

 

La capacidad de aprender se mueve en dos niveles: la actitud para aprender y la aptitud para aprender. La actitud supone el interés por aprender, una postura activa ante el aprendizaje, la confianza en la propia capacidad intelectual. El conocer y valorar la experiencia de aprender. Es importante la influencia del entorno. En el estudio de la OCDE ‘Future Directions for Learning Environments in the 21st Century’, se insiste en que el aprendizaje no se da solo “dentro de los individuos”, sino en la interacción con el entorno. Hay contextos inteligentes y contextos estúpidos. Aquellos facilitan y estimulan el aprendizaje, estos lo dificultan y disuaden.

Las aptitudes para el aprendizaje emergen de la educación de las estructuras neurológicas. El modo de aprovechar su plasticidad va a hacerlas más o menos capaces de aprender. Pondré un ejemplo. La bibliografía sobre “empleabilidad” insiste en la necesidad de desarrollar la flexibilidad, la agilidad mental, la habilidad para transferir habilidades de una situación a otra. El modo rígido y estático de aprender, dificulta el ejercicio de ese “talento ágil”. Siempre aprendemos desde lo que ya sabemos. Y este conocimiento previo puede facilitarnos el aprendizaje o bloquearlo. Los prejuicios impiden aprender.

Los programas educativos en que trabajamos mi equipo y yo satisfacen estas demandas, porque enseñan a gestionar el propio cerebro, – a diseñar los planes personales de aprendizaje-, desde la escuela primaria hasta el desempaño de la profesión. Las expectativas son fascinantes. Creo que España, por una vez, podría estar en la vanguardia educativa.


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Acompanyant aquesta tarda al Xavier

Transformar la adversidad

 

Aquesta tarda es presenta el teu darrer llibre, jo no podré ser, o si ( en la meva part “onda” com tu dius si que hi seré), estaràs molt ben  acompanyat, malgrat la pluja…. la pluja no deixa de ser una missatge de vida

gràcies pel teu llibre sincer, proper, real, escrit d’amic a amic

gràcies per la teva lliçó de resiliència

gràcies pel teu missatge des de dins, des de la consciència i el compromís


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César Bona, mirada a los vecinos, tan “cierto”

 

https://www.facebook.com/cesar.bona.37/?hc_ref=NEWSFEED&fref=nf

Tenemos la curiosa virtud de admirar y, a veces, envidiar de forma más o menos sana (si es que existe algo de sano en la envidia) el césped del vecino, el coche del vecino, la felicidad del vecino… La fotografía que nos ilustra no nos es desconocida, y dibuja una realidad llevada muchas veces al extremo en las sitcom (o comedias de situación), pero que no se aleja tanto de nuestro día a día.

Resulta curioso cómo en asuntos de educación no siempre sucede así. Muchas veces miramos fuera de nuestras fronteras, lejos de nuestra vecindad (cuanto más lejos, mejor), buscando algo que nos ilumine. Aplaudimos y veneramos, por ejemplo, experiencias que se realizan en Finlandia, país tomado casi al azar. Actuaciones maravillosas que nadie se decide a traer aquí.

Una certeza: es necesario siempre mirar más allá de donde uno pace para intentar mejorar lo que uno hace; lo que ocurre es que en multitud de ocasiones muchas buenas prácticas están sucediendo justo al otro lado de la valla, en la clase de nuestro vecino o en la escuela vecina, pero no siempre les damos el valor que tienen o que tendrían probablemente si las viéramos a miles de kilómetros. En conclusión: aprendamos a valorar lo que tenemos cerca, seamos docentes o familias. Hay mucho y bueno.

Otra certeza: ¡cuántas veces estamos trabajando puerta con puerta con compañeros que consiguen que los niños y niñas estén deseando volver al día siguiente, pero no sabemos lo que hacen! La burocracia (innecesaria tantas veces como saben miles y miles de docentes) absorbe una cantidad de tiempo escandalosa, y cuando todos los niños regresan a sus casas, los maestros y maestras nos quedamos reunidos en nuestras aulas para rellenar papeles que, en algunos casos (en tantos casos), vivirán por siempre en la oscuridad de un cajón.
En la mente de todos está el pensamiento de que sería mucho más útil emplear el tiempo que estamos reunidos para poder saber qué hacen nuestros compañeros, para compartir, para mostrar, para conjugar nuestras piezas y hacer del claustro un gran equipo, para mejorar la calidad de la enseñanza en nuestra escuela basándonos en algo que ya se hace en ella.
Aunque nos falte el tiempo, esta semana os invito a mirar por encima de la valla y charlar un rato con la vecina. Estoy seguro de que tendrá algún truco para que las plantas de su jardín sean tan frondosas. Y ya, de paso, compartid vuestras técnicas para que ella también sepa cómo hacéis para que los brotes que tratáis con tanto mimo crezcan de esa manera tan extraordinaria.

CAM02856