Anna Forés Miravalles

Per seguir somiant


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“Sólo recuperas a un chaval si él recupera su autoestima”

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170817/43604810233/solo-recuperas-a-un-chaval-si-el-recupera-su-autoestima.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_content=contra&utm_campaign=lv

Un profe del barrio

David Banks tiene dos socios de campanillas, la senadora Hillary Clinton y el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, que le han conseguido los fondos públicos para abrir seis colegios al ver los resultados en notas y titulaciones de su primer centro, Eagle Academy. El pedagogo ha explicado en el colegio Viaró su método para enderezar adolescencias como la de Francis, detenido cinco veces antes de los 14 años. Ni castigos ni sermones: escucharlos con respeto y dialogar hasta que recuperan la autoestima y con ella su capacidad para el esfuerzo y el aprendizaje. El primer ejemplo para Francis y los demás estudiantes son los tres títulos universitarios del propio Banks, un profe salido de lo más duro de Brooklyn.

Por qué un chaval de doce años se puede volver un delincuente?

Porque pierde la autoestima. Es lo primero que intentamos devolver a quienes la han perdido. No hay recuperación posible sin ella. Por eso también es lo primero que tratan de quitarle las bandas juveniles para reclutarle.

¿Por qué es tan importante?

Cualquier organización que necesita de tu obediencia empieza por minar tu autoconfianza. Para que les obedezcas, deben deconstruirte como individuo, y lo logran con humillaciones para que después vuelvas a renacer como soldado de su banda.

¿Y ustedes deben deshacer ese proceso?

Nosotros empezamos por escucharle con respeto y reconocimiento a la persona que es. Y nos damos cuenta de que a menudo llevan años, a veces toda su vida, sin que nadie les escuchara. Y entonces empiezan a quitarse poco a poco su armadura.

¿Se sinceran?

Francis, por ejemplo, había sido detenido cinco veces antes de los 14 años. Era hijo de madre soltera y llevaba el peso de ser el hombre de la casa. Por eso llevaba puesta una armadura de mutismo y dureza para sobrevivir en la calle. Los hombres no hablan, actúan…

Eso hacen los grandes machos del cine: De Niro, Al Pacino, Gibson, Eastwood…

Imitan a la calle, donde hay que llevar esa armadura para que no te machaquen. Por eso nos cuesta después descubrirles que la verdadera fortaleza consiste en mostrar tus sentimientos. Es lo que devuelve la autoestima.

¿Por eso usted ha fundado colegios sólo para chicos?

Creemos que ese proceso de abrirse a los demás es más fácil cuando no tienen, además, que demostrar su orgullo de varones frente a las chicas.

¿No es mejor acostumbrarse en el cole a lo que van a encontrar en la vida?

Cuando sólo hay chicos, no tienen que competir por la atención de las chicas ni por mantener esa armadura ante ellas. Se lo explicamos a Hillary Clinton cuando era senadora por Nueva York y, cuando vio los resultados, nos apoyó y nos pidió que hiciéramos más y más escuelas así en todo el país.

Pero la política oficial es que las escuelas sean de coeducación.

Las autoridades nos dejaron abrir una en cada distrito donde ya hubiera otra de todo chicas. La diferencia en nuestro caso es que las nuestras son públicas y la mayoría de las demás escuelas de chicos o de chicas son privadas. En la nuestra los padres no pagan nada.

¿En qué más se diferencian sus escuelas?

La mayor parte de la educación no consiste sólo en explicar cosas. Como de verdad aprenden los chicos es imitando. Los humanos crecemos por emulación.

Los griegos lo llamaban paideia.

Y consistía exactamente en eso, en la relación especial que se establece entre el profesor que brinda su ejemplo y el alumno que lo adopta. Nuestro problema con los estudiantes es que muchos son afroamericanos.

¿Y…?

La inmensa mayoría de los profesores americanos son mujeres y blancas. Les es más difícil identificarse con ellas. Por eso yo soy tan importante para ellos y les pongo sobre los pasos de gigantes: Nelson Mandela, Muhammad Ali, el escritor Langston Hughes…

El poeta de Harlem traductor de Lorca.

Les hemos dedicado aulas y los chavales les han puesto su nombre a sus equipos deportivos. A los chicos les gusta competir, pero no tanto uno contra otro como un equipo contra otro. Eso nos ayuda a recuperar el prestigio de la educación y de la escuela y de estudiar.

¿Por qué se ha degradado tanto en EE.UU.?

Es complejo explicarlo, pero digamos que en la calle mandan ahora los que fracasaron en la escuela y por eso están especialmente interesados en que los chavales también fracasen y logran que estudiar carezca de prestigio. No es cool. Sólo estudian los empollones…

Después los que estudian también son los que tienen mejores empleos y sueldos.

También son considerados traidores a su clase y a su barrio. El refugio es el sentimiento de pertenencia e identidad pero a veces es autodestructivo. Nosotros tenemos que cambiar esa identidad. Ahí tienen a Mandela, les repito, un gran abogado, un hombre que estudió mucho y fue más fiel que nadie a los suyos.

¿Y funciona?

El alcalde de Nueva York, Bloomberg, no se podía creer que casi todos nuestros estudiantes se graduaran y muchos con buenas notas. Se entusiasmó y se volcó en ayudarnos. Otros estados nos piden nuestras escuelas, como Nueva Jersey. Tenemos ya 6 escuelas en todo el país con más de 3.000 estudiantes.

¿Habrá más?

Por supuesto. Mire este cuadro que domina la entrada de nuestros colegios. Ese barco estaba lleno de esclavos africanos y cada día les recuerdo que estamos aquí porque ellos lucharon, murieron y se sacrificaron para que nosotros podamos estudiar y progresar aquí. Somos la herencia de ese sacrificio. No tienen derecho a fallarles. Y parece que me hacen caso. Francis ha sido el primero en graduarse de toda su familia.

 


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Lo último de la neurociencia en Puerto Rico Expertos locales e internacionales acercarán a los interesados a entender mejor cómo es que funciona el cerebro

“Uno de los temas más importantes es la importancia de la emoción en el aprendizaje, el papel que juega: si no hay emoción no hay aprendizaje”, (horizontal-x3)

https://www.elnuevodia.com/ciencia/ciencia/nota/loultimodelaneurocienciaenpuertorico-2348332/

Procedentes de diversos destinos del mundo, estudiosos del cerebro, la conducta, las emociones, la educación y la interacción entre estas áreas se congregarán en el Conservatorio de Música de Puerto Rico durante el mes de septiembre, para discutir los hallazgos de las investigaciones más recientes en esos campos durante elsegundo Congreso Internacional de Neurociencia y Educación.

Las presentaciones y los diálogos que sostendrán en NeuroEDU2017 podrán ser presenciados por los profesionales y el público general que se inscriba y se dé cita en el Conservatorio los días 8, 9 y 10 de septiembre.

“Es el foro idóneo para acercarnos a las investigaciones más recientes en neurociencia que aportan a que uno entienda mejor cómo es que funciona el cerebro. Tendremos oportunidad de hablar con expertos del tema, plantearnos cuál es el estado del campo de estudio y sobre todo acercarnos a todo el conocimiento científico y cómo lo podemos aplicar en la educación”, indicó el doctor en neurociencia cognitiva Mauricio Conejo, director ejecutivo del Instituto de Neurociencia Cognitiva, organizador del evento.

 

“Es el foro más importante de la neurociencia en la educación de Puerto Rico”, agregó. El congreso contará con expositores de España, Argentina, Estados Unidos, República Dominicana y Puerto Rico. Además de las 24 conferencias que se ofrecerán, algunas de ellas de forma concurrente, habrá espacios de demostración, pósters de investigación, exhibiciones y venta de literatura relacionada.

Neurociencia es la ciencia que se ocupa del sistema nervioso, sus diversos aspectos y funciones especializadas. La neurociencia cognitiva, explica el doctor Conejo, “estudia los procesos responsables de la cognición, principalmente el cerebro y sus funciones ejecutivas superiores, entre ellas las que nos permiten organizar, integrar y manejar otras funciones y sobre todo aprender”. Combinar esto con la neuropsicología y la pedagogía ha producido el campo emergente de la neuroeducación, que puede ser aplicado en las aulas, en terapias y hasta en casa.

“Sabiendo cómo es que se desarrolla el cerebro, estrategias que propician el aprendizaje que se han probado de manera científica, como padres podemos guiar mejor a nuestros hijos, acercándolos a prácticas que les ayuden en el aprendizaje”, ilustra a modo de ejemplo.

Esta segunda edición del Congreso Internacional de Neurociencia y Educación dedicará espacios a dos aspectos centrales: el ‘mindfulness’ y las emociones en el aprendizaje.

“El ‘mindfulness’ como herramienta neurocognitiva nos ayuda en el manejo de emociones y del estrés. Como una técnica o herramienta que propicia el mejor manejo de las emociones, tiene esa particularidad, de que ayuda a que la persona esté en contacto consigo misma y aprendaa identificar diferentes estados de ánimo y a trabajarlos. Eso ayuda a que disminuyan los problemas de conducta en el salón de clases, que disminuya muchísimo la deserción escolar. Hay una conferencia magistral sobre ‘mindfulness’, sobre teoría práctica, todas las investigaciones que hay sobre el tema, prácticas, estrategias y ejercicios que se pueden utilizar en el salón de clases”, adelantó Conejo.

“Uno de los temas más importantes es la importancia de la emoción en el aprendizaje, el papel que juega: si no hay emoción no hay aprendizaje”, agregó.

El congreso, auspiciado por la Ponce Health Sciences University, la Universidad Carlos Albizu, Agenda Ciudadana, el Conservatorio de Música, Centro Zen de Puerto Rico y The Institute for Meditation and Psychotheraphy, ofrecerá certificados de educación continua para quienes lo deseen. Habrá oportunidad de un precongreso el jueves, 7 de septiembre, pero su cupo es limitado. Para más información se debe visitar la página http://www.neuroeducacion.info o llamar al (787) 344-3346.


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Dinámica “Atrapado en las emociones”, desde nuestra gente de la Comunidad Latinoamericana en Resiliencia

https://www.facebook.com/notes/resiliencia-unam/din%C3%A1mica-atrapado-en-las-emociones/1570119196384838/

 No hay texto alternativo automático disponible.
Una idea original de Angélica Enríquez, de la Cumbre Edicativa Pearson, adaptada a la visión de la Comunidad Latinoamericana en Resiliencia
Objetivo reconocer las emociones en nosotros mismos, visualizando la posibilidad de expresarlas y crecer grupalmente.
Materiales: Un osito de peluche atrapado con diferentes agujetas de colores, pueden ser ligas de colores.
Procedimiento: Antes de iniciar el curso, se coloca el peluche tal y como se ve en la fotografía en algún lugar del salón, pueden ser uno o dos peluches en las mismas condiciones. Al llegar los alumnos, anotar las reacciones o preguntas que surjan. Se indica que al final de la clase se hablará de los peluches.
Se procede con el tema, que puede ser vinculado con el tema de las emociones o no.
Se retoma el punto de los peluches diciendo: “ Los peluches estuvieron presentes con nosotros en toda la clase como muchos alumnos lo hacen, sin que los demás nos demos cuenta de ello o sabiendo que estaban ahí, sin importarnos. sabíamos que les pasaba algo y no hicimos nada para solucionarlo. quizá nos acostumbramos o fuimos complices de esa situación y ahora que lo digo, quizá tengas un poco de culpa. A veces no nos damos cuenta de lo que viven algunos alumnos y perdemos empatía. pero el día de hoy tenemos la posibilidad simbólica de solucionarlo. Cada uno de ustedes tendrá la posibilidad de quitarle una atadura en la medida que reconozca una emoción propia que considera sigue atándolo a una preocupación o problema actual. Todos con mucho repeto lo escucharemos”
Cuando pasa el primero se reconoce y se da la oportunidad de quitar una atadura, al final se le aplaude y se le pide que pase el peluche a otra persona, así hasta acabar con las ataduras. Al final se reflexiona sobre el hecho compartido de liberar las emociones y sentirnos libres de emociones negativas.
Se celebra con una foto del grupo con el peluche desatado y feliz.
Factores resilientes involucrado: Sentido de vida, afecto y cohesión grupal.
Una idea original de Angélica Enríquez, de la Cumbre Edicativa Pearson, adpatada a la visión de la Comunidad Latinoamericana en Resiliencia
Objetivo reconocer las emociones en nosotros mismos, visualizando la posibilidad de expresarlas y crecer grupalmente.
Materiales: Un osito de peluche atrapado con diferentes agujetas de colores, pueden ser ligas de colores.
Procedimiento: Antes de iniciar el curso, se coloca el peluche tal y como se ve en la fotografía en algún lugar del salón, pueden ser uno o dos peluches en las mismas condiciones. Al llegar los alumnos, anotar las reacciones o preguntas que surjan. Se indica que al final de la clase se hablará de los peluches.
Se procede con el tema, que puede ser vinculado con el tema de las emociones o no.
Se retoma el punto de los peluches diciendo: “ Los peluches estuvieron presentes con nosotros en toda la clase como muchos alumnos lo hacen, sin que los demás nos demos cuenta de ello o sabiendo que estaban ahí, sin importarnos. sabíamos que les pasaba algo y no hicimos nada para solucionarlo. quizá nos acostumbramos o fuimos complices de esa situación y ahora que lo digo, quizá tengas un poco de culpa. A veces no nos damos cuenta de lo que viven algunos alumnos y perdemos empatía. pero el día de hoy tenemos la posibilidad simbólica de solucionarlo. Cada uno de ustedes tendrá la posibilidad de quitarle una atadura en la medida que reconozca una emoción propia que considera sigue atándolo a una preocupación o problema actual. Todos con mucho repeto lo escucharemos”
Cuando pasa el primero se reconoce y se da la oportunidad de quitar una atadura, al final se le aplaude y se le pide que pase el peluche a otra persona, así hasta acabar con las ataduras. Al final se reflexiona sobre el hecho compartido de liberar las emociones y sentirnos libres de emociones negativas.
Se celebra con una foto del grupo con el peluche desatado y feliz.
Factores resilientes involucrado: Sentido de vida, afecto y cohesión grupal.


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perder es ganar

 

https://elpais.com/elpais/2017/08/03/buenavida/1501756406_704351.html

Hacer ‘nada’ también es una buena forma de hacer cosas

Aprenda a perder el tiempo como las mentes más brillantes

Prepare listas con todas sus tareas. Nade entre pósits plagados de recordatorios. Permanezca siempre conectado; revise el correo y las redes sociales continuamente. No se distraiga. Concéntrese. Sea un gran trabajador, un gran líder. Y el mejor conductor, peatón, ciudadano; el mejor marido o mujer, padre o madre. El hijo soñado, el yerno o la nuera ideales. Pero no pare. No se detenga jamás, bajo ningún concepto. Porque descansar es de vagos. Sólo así podrá realizarse y obtendrá la felicidad.

Estresa sólo de leerlo, pero ese parece ser el patrón de conducta imperante. Todo individuo está llamado a alcanzar el grado de excelencia en cualquier plano de su vida y a convertirse en una roca dura y compacta en la que el cansancio y el agotamiento nunca podrán hacer mella. Sí, claro. Lo cierto es que la sociedad está pasando por alto un hecho significativo: el hombre es pura biología, una amalgama de procesos orgánicos y de actividades neuronales. Y, como tal, debe descansar para recuperar energía. Un reciente estudio recuerda ahora esta idea, subrayando la necesidad de vivir concentrados, sí, pero de reservar un espacio a la desconcentración, a cultivar el noble arte de no hacer nada o, más bien, de hacer nada, otra forma de hacer cosas.

El análisis, firmado por el experto en salud y liderazgo Srini Pillay y publicado en la Harvard Business Review, explica que la concentración excesiva (en tiempo y forma) deja al cerebro exhausto, pudiendo llegar a provocar una pérdida total de control. Por eso, defiende la combinación y el equilibrio entre la concentración y la desconexión (o la re-conexión con uno mismo), esa actividad gracias a la que el cerebro puede oxigenarse, recargarse y predisponerse a funcionar de forma óptima. Anima, entonces, a parar, a tomar vacaciones. Pero avisa: hay que hacerlo bien.

Estar en la playa no será suficiente si un ojo está puesto en la orilla y el otro en el teléfono, si un oído atiende al rumor de las olas y el otro al timbre del WhatsApp. Pese a que los beneficios de tomarse unos días de descanso son incontables —y que prolija es la literatura científica que los repasa— la competitividad y la dedicación al trabajo parecen pesar más que los pulsos vitales. “En estos contextos, focalizamos tanto al cerebro en el plano laboral que terminamos por olvidar otras parcelas de nuestra vida”, asegura el psicólogo clínico Juan Cruz, que añade: “Los altos niveles de estrés nos obligan a generar altos niveles de cortisol y azúcar en sangre para que el cuerpo sea capaz de responder, hecho que terminará por dañar la salud”.

Ocurre porque el cuerpo se satura. Otros estudios constataron que tanto mujeres como hombres se mostraban más propensos a sufrir ataques al corazón y otros problemas cardíacos si no disfrutaban de unos días de asueto. La razón: no se permiten activar el circuito DNM (Default Mode Network), aquel que se despliega, según la conclusiones de Srini Pillay, cuando el cerebro no está concentrado. “Pero no se trata de no hacer nada, hecho que arrastra connotaciones negativas, sino de engañar al cerebro diciéndole que estamos haciendo algo. Que, precisamente, estamos haciendo nada”, repasa Cruz, que recuerda además que las mejores ideas se alumbran en momentos de este tipo: “Si no, ¿qué hacía Newton cuando formuló la Ley de la gravedad? ¿Acaso no estaba contemplando absorto la naturaleza?”, recuerda.

Aprender a hacer nada

Hay que saber hacerlo. “Muchas personas no pueden descansar porque no saben cambiar su rol. Es como un coche que frena súbitamente cuando circula a 120km. Por inercia, se sigue desplazando unos metros, y el frenazo desgasta los neumáticos de forma brusca, dañando el coche”, explica el psicólogo Juan Cruz. De ahí que muchos trabajadores lleguen a sufrir, incluso, trastornos adaptativos que desencadenan estados de angustia y ansiedad ante la tesitura de no tener un trabajo por hacer.

“Desconcentrarse, hacer nada, es una sensación maravillosa que nos lleva a conectarnos con nuestra propia intuición, alejándonos de los mapas mentales que creamos para cumplir objetivos autoimpuestos” (Juan Cruz, psicólogo clínico)

Pero se puede aprender. Según Pillay, no habrá que sentirse culpable por echarse la siesta, dado que esta ayuda, tras disfrutarla, a permanecer más alerta y a afrontar los problemas con mayor clarividencia. Y habrá que practicar el ‘mindfulness‘, aplicándolo a actividades sencillas como la jardinería, la lectura, buscando así poder soñar despiertos.

Cruz apuesta también por estas actividades que “permiten prestar atención a la realidad de situaciones cotidianas, desde la ducha hasta un paseo, escuchando, oliendo, saboreando el presente”. Aconseja además desconectar de la tecnología para conectar con uno mismo, practicando incluso el nesting, es decir, recuperar el gusto por reservarse un espacio para la soledad y el aislamiento. E invita a aceptar el aburrimiento como algo positivo: “Cuando los niños se aburren despliegan su imaginación, despiertan sus sentidos, investigan. Nosotros podemos hacer lo mismo y entender que el aburrimiento es un motor de actividad”, explica Cruz.

Se recargarán las baterías y las emociones, y se establecerá una distancia frente a los problemas que ayudará a encontrar soluciones efectivas. “Desconcentrarse, hacer nada, es una sensación maravillosa que nos lleva a conectarnos con nuestra propia intuición, alejándonos de los mapas mentales que creamos para cumplir objetivos autoimpuestos”, confirma Cruz.

Ya habrá tiempo para volver. Para concentrarse en las reuniones, los informes y las prisas. Pero entonces también será bueno reservar pequeños espacios para desconcentrarse. Porque, tal y como afirma otro estudio de la Universidad de Radboud, en Holanda, los beneficios de las vacaciones solo tienen efecto durante dos semanas. Y para el puente del Pilar queda mucho todavía.


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Mis TED favoritos: Fe, esperanza y … resiliencia

Diseñando pasados Recordando futuros

Hace ya tiempo conseguí en formato digital el libro “No hay silencio que no termine” en el que Ingrid Betancourt relataba su experiencia de cautiverio tras ser secuestrada por las FARC en su país natal, Colombia.

No hay silencio que no termine

Pero sus algo más de 700 páginas en papel me persuadieron de dejarlo para no se sabe cuándo.

Ahora descubro una intervención reciente de ella en TED titulada “Lo que 6 años de cautiverio me enseñaron sobre el miedo y la fe” Una interesante reflexión sobre su experiencia y condensada en menos de 20 minutos. Me ha traído a la cabeza la idea del “realismo de la esperanza” de Stefan Vanistendael.

Os dejo el link debajo de la foto (pínchalo y se abrirá en otra página). El audio es en castellano y puedes leerla e imprimirla activando la transcripción en Español

Resultado de imagen de TED Betancourt

https://embed.ted.com/talks/lang/es/ingrid_betancourt_what_six_years_in_captivity_taught_me_about_fear_and_faith

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